sábado, 22 de octubre de 2016

La vista de los insectos.

Los insectos voladores cuentan con los ojos más complejos de la naturaleza. Gigantes para el tamaño de sus cuerpos y compuestos por miles de diminutas celdillas oculares, su efectividad roza la ciencia ficción. ¿Cómo nos ven realmente los insectos? ¿Por qué es casi imposible matar una mosca?

Volaba en un mundo de colores cambiantes y formas difuminadas. Con una precisión infalible su vuelo se ajustaba al plan establecido antes del despegue. La libélula se guiaba por la luz del Sol, la velocidad de los objetos terrestres, la velocidad delviento y los colores de las flores alterados por los rayos ultravioletas. Seis mil ojos transmitían información de forma simultanea al cerebro, que procesaba a velocidad de vértigo todos los datos. El cuerpo de la libélula cambiaba de vuelo y dirección como respuesta inmediata al cambio de estos estímulos.
La mayoría de los crustáceos y los insectos voladores como las abejas , las moscas o las antes citadas libélulas cuentan con ojos complejos, una agrupación de unidades receptivas llamads omatidios, que dan lugar a los organos visuales gigantescos que vemos en estos invertebrados.
Cada omatidio recibe los estímulos correspondientes a su sector y envía la información al cerebro de forma independiente. Para poder tener una visión de conjunto, una libélula o una mosca necesitan miles de omatidios, de modo que cuanto más contenga el ojo complejo de un insecto volador, mejor será su visión.
Los omatidios no tienen una lente central, por lo que no pueden enfocar. Y la resolución de la imagen es bastante precaria. Como una foto digital muy pixelada. Por eso el mayor número dematidios es importante.
El problema es que los omatidios ocupan espacio físico y cerebral. Para ver el mundo con la precisión de una persona los insectos necesitarían unos ojos del tamaño de un balón de futbol y un cerebro capaz de coordinar semejante información. Por lo que unos ojos demasiado grandes les impedirían volar.
Claro que los insectos no echan de menos una mejor capacidad de visión. No necesitan saber qué forma tienen los troncos de los árboles, las calles por las que vuelan o la disposición de los cultivos. Necesitan saber dónde está el Sol para no regresar demasiado tarde a sus nidos. Perciben la luz ultravioleta, lo que les permite distinguir las flores que les proporcionan el alimento. También necesitan saber la fuerza y la velocidad del viento para poner su cuerpo en una posición que ofrezca la menor resistencia.
Los moscas perciben más rápidamente los cambios lumínicos que los humanos, por lo que perciben la sombra de las aves o las manos de los humanos a tiempo de alejarse. Por eso es tan difícil matar a una mosca.


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