domingo, 23 de octubre de 2016

Nuestras amigas, las ratas.

Tiene un olfato tan privilegiado que es capaz de detectar no solo si un paciente tiene tuberculosis, sino también dónde se encuentran las mortíferas mias antipersonas. Como ella, más de 300 compañeras están siendo entrenadas en Tanzania para cumplir su misión. Descubrimos cómo la idea de un ingeniero y monje budista belga ha dado la vuelta al mundo.

Antes de devolver a Rasoul a su jaula, después de una jornada de trabajo en el laboratorio, Peter deja que esta rata gigante de Gambia (Tricetomis Gambianus) corretee entre sus brazos. A la rata le encanta este juego. A diferencia de los perros de trabajo les da igual quién sea el humano con el que se divierten. No forjan vínculos.
Peter Luanda es supervisor de entrenamiento en Apopo, una institución subvencionada por el Ministerio de Agricultura, cuya sede está en el campus de la Universidad de Sokoine. Rasoul es solo una de las cientos de ratas que han completado su formación en la detección del bacilo de la tuberculosis, gracias a su refinado olfato. Según un estudio publicado en la Tanzania Journal of Heatl Research, en 2010 las ratas de Apopo localizaron 716 casos que el laboratorio había dejado pasar. Estos roedores incrementaron el número de diagnosticados en un 40 por ciento.



La rata gigante de Gambia también detecta minas antipersonas. En el vecino Mozambique, plagado deminas desde la guerra que asoló el país entre 1977 y 1992,se han limpiado y recuperado para la agrucultur más de dos millones de metros cuadrados de terreno. Pronto empezarán también a actuar en Angola hasta donde ya se ha desplazado un pequeño comando de estas pequeñas heroínas de cuatro patas.
Además de tener un olfato tan sensible como el de un perro beagle para la detección de los explosivos, su organismo es inmune a las enfermedades tropicales que afectan a las personas o animales que llegan de otras latitudes. Son grandes pero no superan los cinco kilos necesarios para hacer saltar la espoleta de una mina.
El proceso de adiestramiento es similar que con los perros. El roedor aprende a señalizar que ha detectado olor a explosivos sentándose en el suelo y arañando el suelo con sus patitas. Caundo lo hace, el instructor hace sonar un ecanismo que "suena"; un clic y la rata acude a las manos del cuidador a comer o a jugar.
Actualmente Apopo cuenta con unas 300 ratas en distintas fases de su adiestramiento. Lo técnicos de Apopo recorren con jaules especiales los alrededores de Morogoro con la intención de cazar ejemplares con vida que aparean en cautividad. La rata gigante es apartada de su madre y habotuada a la presencia y las manipulaciones de los humanos.
Entrevito en su despacho a Bart Weerjens, el ingeniero y monje budista a cargo del proyecto. Me dice: "Me gustan los roedores desde que me regalaron un hamster a los 6 años. Mi proyecto empezó cuando me interesé por los métodos vigentes en 2000 para desactivar las minas. Todos eran prohibitivos para los gobiernos de los países africanos y requerían una tecnología complicada. Pensé: "una buena rata puede hacerlo". Y aquí estoy con mis chicas".

OTROS ANIMALES QUE SALVAN VIDAS.

Los halcones:

Espantan a las aves que tratan de anidar o sobrevolar las pistas aéreas evitando que impacten contra los motores de los aviones o contra las lunas de vidrio, lo que despresurizaría la aeronave.

Los delfines:

Son capaces de localizar esferas de metal de 7 centímetros a más de 112 metros de profundidad, por lo que son los perfectos desactivadores de minas submarinas. La Marina de los Estados Unidos mantiene una "brigada" de 75 delfines que cuando detectan la mina, dejan caer un transmisor, rastreable por los buzos militares.

Las cucarachas:

Sirven para detectar supervivienten entre los escombros tras los seismos, Equipadas con microchips que detectan los movimientos, permiten localizarlos.

Los buitres:

El gas natural mató 300 niños en una escuela de Texas. Las empresas suministradoras decidieron añador etanotiol, un compuesto oloroso que alerta de los escapes. A los buitres les atrae el olorcillo, por lo que se han convertido en una seña lde la presencia de un escape de gas natural en las zonas del extrarradio industrial de las grandes ciudades norteamericanas.

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