miércoles, 22 de febrero de 2017

El escándalo del dopaje institucional en Rusia.

Más de mil deportistas implicados.24 medallistas olímpicos obligados a devolver sus metales... Rusia es el origen de la mayor trama de dopaje jamás diseñada, según la Agencia Mundial Antidopaje, un fraude "sin precedentes; estas son las claves y los protagonistas del escándalo.

Rodchenkov era un bioquímico que fue acusado de proporcionar un cóctel de esteroides anabolizantes mexclados con whiskey para los hombres y con ginebra para las mujeres. E esta explosiva mezcla la llamaba la Duquesa y presumía que era indetectable pasados cinco días.
Había sido denunciado por varios deportistas de alta competición por administrar sustancias prohibidas y su hermana fue encarcelada por narcotráfico. Incapaz de resistir la incertidumbre y la tensión de una mas que segura detención, se cortó las venas. Cuando los hombres del viceministro de Deportes ruso lo contactaron, no fue para penalizarlo, sino para hacerle una oferta. Tenía que diseñar una trama de dopaje que impidiera que Rusia fuera humillada en el medallero de las competiciones olímpicas. Putin no acababa de aceptar que Rusia quedara sexta en el medallero en los Juegos de Invierno de Vancouver 2010.
Para los Juegos de Invierno de Sochi 2014, Rodchenkov organizó una trama delirante. Buscaba a los deportistas más prometedores y les inyectaba un cóctel de sustancias preparadas por un científico llamado Serguei Portugalov, que ya había estado involucrado en el dopaje de los atletas olímpicos durante le era soviética. Nunca fue investigado porque los atletas soviéticos se negaron a participar en los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 y Los Ángeles 1984.
Rodchenkov ordenó a los atletas fotografiarse junto a los botes de las muestras de orina. Cuando llegaba un positivo Rodchenkov llamaba al viceministro de Deportes, Yuri Nagornykh. Si la orden era "Salvar", la muestra defectuosa era sustituida por una normal. Si la orden era "Cuarentena", se dejaba que el atleta asumiera las consecuencias profesionales de un dopaje que no había decidido él.
Cuando en Sochi los bioquímicos de la AMA organizaron sus propios controles el FSB levantó un edificio al lado con un butrón por el que se accedía en secreto a los almacenes de las muestras.
En 2014 uno de los jóvenes bioquímicos a las órdenes de Rodchenkov se enamoró de quien no debia. Vitaly Stepanov era un joven idealista que se casó con Yuliya, una corredora de 800 metros. Cuando salió en la pareja el tema de la limpieza en el deporte, Yuliya se rió de su marido y le dijo que ella misma se dopaba por orden de instancias superiores. Las inyecciones del doctor Portugalov le dejaban cierta rigidez muscular. Stepanov reunió datos, ató cabos y mandó mas de 2000 correos electrónicos a la AMA con lo que iba descubriendo. Nadie le hizo caso. Hasta que el canal de televisión alemán ARD emitió un documental con los datos del joven, los testimonios de Yuliya, que además aportó en dato de que el Gobierno de Putín retenía un 5 por ciento del sueldo de los atletas como impuesto por las medallas conseguidas gracias al dopaje. En el documental, la maratoniana Liliya Shoukobha afirmaba que ella misma había tenido que pagar 450.000 euros por convertir un positivo en dopaje en un negativo.
La AMA encargo un informe a un abogado canadiense llamado Mac Laren que desveló una trama de fraude institucionalizado entre 2011-2016. Los quimicos de la AMA comprobaron que en algunas muestras rusas había una cantidad anorrmal de sal. Una muestra femenina contenía orina masculina. No fue mayor el escándalo porque las muestras de orina no se pueden conservar mas de una década. Tras una serie de desmentidos, el Ministerio de Deportes ruso ha entonado el mea culpa, aunque limitando y minimizando las responsabilidades. Han caído los peces pequeños pero no los grandes burócratas.

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