sábado, 25 de febrero de 2017

Los antepasados de Donald Trump.

El tatarabuelo del presidente actual de los Estados Unidos, Christian Johannes, falleció en una aldea del Palatinado y dejó a sus cinco hijos en la ruina. Como se trataba de una zona rural, cuatro de ellos probaron suerte como aparceros. Friedrich Drumpf no era lo bastante fuerte para el rigor de esa vida, por lo que su madre lo envió al pueblo vecino de Frankenthal como aprendiz de peluquero.
Allí permaneció seis años. Friedrich quería fortuna y ascenso social y la Alemania de la Reunificación de Bismarck no podía ofrecérselo, así que escribió una nota escueta para su madre, metió su ropa en una maleta y usó sus ahorros para embarcarse en Bremen con rumbo a América.
En 1891 ya se apellida Trump y lo encontramos en Seattle. Regenta una serie de locales que ofrecen a los mineros las tres únicas cosas que les interesan: comida caliente, alcohol y mujeres. No era un proxeneta según los biógrafos, porque no estaba centrado en esa actividad, por lo que nada se le puede reprochar a ese respecto.
En 1901 Friedrich Trump está en el Klondike de Alaska. Regenta una serie de locales donde ofrece comida, bebidas alcohólicas y los servicios de las llamadas sporting ladys a los mineros. Su olfato financiero le indica que no hay que sucumbir a la fiebre del oro para hacerse rico. Sólo hay que saber dejar el campo libre en el momento preciso.
Vuelve al Palatinado a principios del siglo XX, pero las autoridades creen que este hombre ha "hecho las Américas" para librarse del Servicio Militar, una actividad que era obligatoria en esos momentos hasta los 35 años. Lo devuelven, junto con su esposa embarazada, a los Estados Unidos.
Cuando muere, su hijo menor de un total de cuatro, Fred y su viuda se hacen con el imperio inmobiliario de Friedrich. Si el padre había que tenido que lidiar con los imprevisibles mineros del oro de Alaska, el hijo tuvo que lidiar con la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Hay rumores que lo sitúan en una carga del Ku Klux Klan contra unos huelguistas negros en Queens, pero el hijo lo ha negado. En 1920, las actuacuones racistas por parte de la policía eran el pan de cada día. Los policías no solo pegaban a los negros, sino que también intimidaban a los sindicalistas.
Lo que sí hizo - comprensiblemente- es negar su origen alemán a los periodistas durante la Segunda Guerra Mundial. Fue lo más impreciso que pudo, diciendo que venia de una parte de Europa, que creía ser sueco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario