domingo, 12 de febrero de 2017

Sumergirnos en la naturaleza hace que nos sintamos mejor.

Libro: LA SANACIÓN NATURAL:POR QUÉ LA NATURALEZA NOS VUELVE MÁS FELICES, MÁS SANOS Y MÁS CREATIVOS.
Autora: Florence Williams.
Entrevistador: Simon Worrall.

Creo que llegaste al proyecto de escribir este libro sobre los beneficios de la naturaleza cuando oíste hablar del "Happiness Proyect". ¿En qué consiste?

Era una especie de encuesta llevada a cabo por el investigador George Mac Kerow. Llamada dos veces al día a una serie de voluntarios para preguntar que estaban haciendo y si les hacía especialmente felices. ¿Estaban charlando con amigos, cocinando, jugando con sus hijos? Descubrió que a la gente le gustaba tener trabajo, porque luego se lo pasaban mejor durante las vacaciones. Les gustaba hacer actividades con los amigos. Y eran inmensamente felices cuando hacían algo al aire libre.
Esto es curioso porque nuestra sociedad es tendente a que el ocio suceda entre cuatro paredes. El 70 por ciento de las madres se socializaban con sus amigas entre los jardines del vecindario, pero solo el 26 por ciento de sus hijos salían diariamente a explorar lo que podía ofrecerles el barrio. Y casi nadie se había subido a un árbol. Salir a explorar en la naturaleza es bueno porque te vuelves observador y adquieres las habilidades sociales que harán de tí un adulto más pleno.

Dices: LA CIENCIA NOS ESTÁ ALEJANDO DE LO QUE LOS POETAS ROMÁNTICOS CONSIDERABAN LO REAL. ¿Puedes explicármelo, Florence?

El Romanticismo opone la vida sucia y rutinaria del obrero fabril con la del campesino, más plena y auténtica. Rousseau, un filósofo ilustrado, hablaba del retorno a la naturaleza. Y en esa línea siguieron los poetas románticos del siglo siguiente, como Worsdworth y Cooleridge. Incluso las novelistas de temas amorosos como Jane Austen muestra a sus heroínas regresando al campo para resolver dilemas vitales irresolubles ante la falta de paz urbana de Londres.

¿También he leído algo en tu libro sobre una relación entre criminalidad y escasez de parques públicos?

En Illinois, el estadístico Francis Kuo colaboró con las policías de varias barriadas y comparó el número de asaltos en lugares sin árboles con los de lugares con árboles públicos. Quedó demostrado que es muy difícil que en una comunidad con un parque y con jardines grandes te atraquen, no porque los árboles sosieguen magicamente a los criminales, sino porque el entramado social es más amplio y, en caso de agresión, la ayuda de los vecinos llega antes. La gente sale a la calle, habla, ya no son desconocidos, y si a alguien le pasa lo mínimo, sabe que puede confiar en los demás.

Hablas mucho de Frederick Law Olmsted. ¿Quién era?

Antes de la guerra civil americana era un periodista que documentó los horrores de la esclavitud con artículos. Después fue arquitecto e ingeniero de minas en California.
Propuso al Senado que las belleza naturales del actual Parque Yosemite debían ser preservadas. También creó en medio de Nueva York Central Park el primer gran parque urbano. Opinaba que las sociedades deberían volverse más sanas si las clases trabajadoras disfrutaban de una dosis semanal de naturaleza.

En Japón he oído de una práctica que se llama Shinrin Yoku, o "baño de bosque". ¿De qué se trata?

No de un baño, claro. Los terapeutas ocupacionales japoneses han descubierto que nuestros cerebros han sido hechos para lo natural, y que los sentidos se abren cuando están en contacto con los sonidos, los olores y los colores del bosque. Es una forma de combatir el stress.
Mejora la tensión cardiaca y suben los niveles de cortisol, según el doctor Miyazaki. Nuestras células inmunitarias se incrementan impidiendo que suframos cáncer. Japón tiene actualmente 48 rutas terapeuticas.

Creo que pasaste una semana con un grupo de mujeres ex combatientes que tenían estress postraumático en medio del Salmon River. ¿Qué pasó?

Era un grupo de mujeres con problemas de depresión y ansiedad provocada por las situaciones extremas provocadas por la guerra. Me invitaron unos días a hacer rafting por los rápidos del río Salmon, que es uno de los lugares salvajes más bonitos al sur del Paralelo 48.
Me contaron que se habían pasado las guerras, porque había veteranas de varias guerras, conduciendo o escoltado blindados por calles plagadas de francotiradores, bombas caseras y gente hostil. Lo de los rápidos se le parecía, pero tendía a hacer hincapié en lo positivo de los valores aprendidos en el Ejército. Esfuerzo físico, compañerismo, trabajo en equipo...
Muchas habían sufrido lo que los oficiales llaman "trauma sexual militar", que parece ser que es más cirriente de lo que a los psicólogos y los suboficiales a cargo de la disciplina en el Cuerpo de Marines les gustaría reconocer. Muchas dijeron que el contacto con la naturalea les permitía dormir mejor y atraeverse a hacer cosas que no hacían desde antes de sus traumas de guerra.

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