lunes, 27 de marzo de 2017

2020. Ciberdelincuentes en la red.

Un lunes cuanquiera de 2020. Victoria es una ejecutiva de una empresa de publicidad. Cuando quiere pasar su tarjeta de identidad por el control de acceso de su empresa, las puertas no se abren. El agente de seguridad y el informático de la empresa dicen que no pueden solucionar el problema. Peor aún. El informático dice que es como si nunca la hubieran contratado para trabajar allí.
Por suerte, las llaves de toda la vida no han sido retiradas de la circulación y Victoria puede acceder a su despacho. El ordenador no responde a la contraseña de la muchacha. El móvil tampoco responde cuando quiere llamar a los informáticos de la empresa. La escena se repite cuando quiere recurrir a los datos almacenados en su portatil.
De repente, piensa que todos sus datos, las fotos en bañador del último verano, las fotos de sus hijos, etc pueden estar en manos de cualquiera. A Victoria le cuesta no echarse a llorar.. Su marido la llama. Los empleados del banco les llaman diciendo que tienen la cuenta en números rojos despues de hacer unos gastos excesivos, muy por encima de sus posibilidades,durante el fin de semana.
Victoria mira su tarjeta de crédito. Está allí, no en manos de un extraño. Nunca da los datos bancarios a una cuenta extraña ni responde a correos electrónicos que no puede identificar. ¿Qué ha pasado? ¿De quién es víctima? ¿A quién se enfrenta?

Marc Goodman es inspector del Instituto Future Crimes y asesor del FBI y la Interpol. Ha escrito un libro llamado LOS DELITOS DEL FUTURO ( Editorial Ariel). En el caso de Victoria todo ha sido cosa de una puerta falsa en la pegatina que contiene un circuíto electrónico llamado identificación por radiofrecuencia (RFID). Está diseñado para ser leído por un escaner a cien metros de distancia. El RFID nos controla los peajes de la autopista, las horas que pasamos realmente dentro de nuestro despacho, los libros que leemos... Victoria no podía saber que Francis Brown, ese atractivo joven con aspecto parecido al actor John Cusack - compañero de asiento en el tren- le ha estado robando datos y dinero sin meter las manos en el bolsillo de Victoria.
En 2025 todos los electrodomésticos y documentos de identificación estarán insertos en el Internet de las cosas. Todo lo que cuelgues en la red, aunque creas que las borrado cuando te arrepentiste de haberlo puesto allí, o te cansaste de ello, sigue ahí. Al alcance de cualquiera que tenga la formación adeciada para recuperarlo
Por un lado tendremos coches inteligentes que escogeran la ruta por nosotros, encenderán la calefacción de la casa del pueblo para que encontremos la casa a la temperatura adecuada cuando lleguemos, y avisará al lechero de que debe incluirnos en la ruta de reparto. En el lado negativo, ahora cualquier hacker con la formación adecuada sabe que no estamos en nuestra casa de la ciudad y puede desconectar la alarma y desvalijarnos.
En la actualidad, los internautas ya son víctima del ransomware, es decir, del bloqueo de los datos archivados, que solo son devueltos por un breve plazo mediante el pago de un rescate. La respuesta es formatear el ordenador. Las compras de E Bay han sido copadas por listos que se dedican a receptar el dinero por productos inexistentes. En las páginas de contactos hay "novias rusas" que te piden dinero para viajar hasta tu ciudad desde el extranjero y luego el incauto no vuelve a saber de ellas nunca más. Y los niñatos que acosan a sus compañeros a través de Internet. O los "trolls" que acosan a los famosos como una solución a unas vidas en las que la autoestima y las emociones están a la baja.

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