lunes, 19 de junio de 2017

El mundo sexual de las aves. Cuando ellas eligen...

Libro: La evolución de la belleza: cómo la teoría olvidada de la selección masculina conformó el reino animal - y a nosotros.

Autor: el zoólogo Richard O. Prum.

Charles Darwin hizo que a sus conciudadanos se les atragantase el té de las cinco cuando aseguró en su libro LA DESCENDENCIA DEL HOMBRE (1871) que los animales, especialmente las aves, seleccionaban a los machos en torno a la idea de la belleza física. Resultó un nuevo anatema para una sociedad donde la principal misión de una mujer de las clases altas era tratar de atraer la atención de los hombres para que sus padres pudieran concertar una boda ventajosa. Tampoco se consideraba que los animales tomasen elecciones de ningún tipo.

LOS PATOS:

Los patos son una de las escasas aves cuyos machos poseen penes. Esto les permite forzar a las hembras de una manera que no es posible para el resto de las aves.
Se organizan grupos de machos para obligar a mantener relaciones sexuales a las hembras con ellos durante la época de puesta. Por supuesto las hembras han coevolucionado junto con el pene de los macho y en sus órganos genitales hay cavidades sin salida y vaginas en espiral, lo que las protege. De un total de u 50 por ciento de las cópulas son forzadas. Pero de este 50 por ciento solo del 2 al 5 por ciento se traduce en una puesta.


LOS PÁJAROS PERGOLEROS:

El macho se esfuerza manteniendo una glorieta de hierbas secas lo más simétrica posible. La adornan con alas de mariposa y tapones, preferentemente azules. Las hembras acuden a las glorietas para contemplar el trabajo de los machos de pergolero. Estos bailan para la hembra. Si la inmersión sensorial es la adecuada, le hembra accederá a la cópula.
Las hembras no necesitan al macho para nada, excepto para el sexo, ya que se bastan ellas solas para construir el nido, empollar los huevos y alimentar a los polluelos.

LOS PÁJAROS MANAKIN:

Realizan unos sonidos armónicos con una pluma secundaria de sus alas llamados estridulaciones. Suena como el sonido de un violín. Esta interacción de las plumas de las alas hace que vibren a unos 1.400 o 1.500 ciclos por segundo.
Se supone que la plumas que hacen las estridulaciones son las que se desprenderían en caso de ataque de un depredador. Las hembras han modificado sus alas para poder responder con sonidos a las estridulaciones y comunicar al macho que acceden al apareamiento, pero esto les impide volar tan bien como los machos. Es una adaptación que puede llevar a las cuatro especies diferenciadas de pájaro manakin a la degeneración evolutiva.
Se dice que los tiranosaurios del Cretácico tenían órganos en el hocico para hacer esta clase de sonidos, lo que indica lo antiquísima que es esta argucia sexual.

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