martes, 20 de junio de 2017

LA GUERRA DE LAS BALLENAS: UNA HISTORIA VERDADERA, por Joshua Horwitz.

Ballena varada en la playa de La Concha de San Sebastiàn (España).
El varamiento de las ballenas de pico en las Bahamas en el año 2000 soltó las campanas de alarma. ¿Qué había pasado?¿Por que un grupo de cetáceos que habían vivido en el Gran Cañón de Bahama durante los últimos 30 millones de años se desorientaron tanto que huyeron a aguas poco profundas y vararon?
El periodista Joshua Horwitz descubrió que la causa son los ecos del sonar de la Marina.

El título de tu libro es LA GUERRA DE LAS BALLENAS: UNA HISTORIA REAL. ¿Puedes describirnos brevemente el campo de batalla?

Se trata del enfrentamiento entre dos grupos diferentes. Ambos grupos se preocupan por las ballenas. Por un lado, gente de una generación que se enamoró de las ballenas gracias a los documentales y los espectáculos de los parque acuáticos. Los otros son los oficiales de la Marina estadounidense.

El libro se abre con una masacre e ballenas en la isla Ábaco en las Bahamas. ¿Qué sucedió?

Todo los que los biólogos marinos sabían al principio era que una especie de ballenas de pico habían abandonado la seguridad del Gran Cañón de Bahama y huyeron a las playas, donde vararon y murieron.
Pero a medida que la historia evoluciona, quedan claras las razones. Están relacionadas con unas pruebas de sonar profundo de la Marina. Lo que hicieron fue barrer el cañón con frecuencias de 265 decibelios, en busca de dos submarinos de la Armada que estaban escondiéndose. Eran unos verdaderos juegos de guerra.

Eso es dos veces más alto que el grito de guerra de la tenista María Sharapova...

Sí (Risas). Los militares lo han comparado con el sonido de un caza de combate. Así que hay que imaginar un cañón de cuatro millas de profundidad, cien millas de largo, cincuenta millas de amcho. que es poco como una ratonera bombardeado con una tormenta acústica.
Las ballenas de pico han vivido en ese cañón los últimos 30  millones de años. Bucean a una milla de profundidad, porque se alimentan de calamares. Sabemos - y los cetólogos de la Marina lo han conformado- que algunas subieron demasiado deprisa a la superfiicie, lo cual fue perjudicial para ellas, porque, como los buceadores humanos, están obligadas a hacer descomprensión para evitar una narcosis de nitrógeno en la sangre. Algunas salieron por primera vez del cañón y vararon en as playas. No sabemos las que murieron dentro del cañón.

LA GUERRA DE LAS BALLENAS es, entre otras cosas, una búsqueda de la verdad sobre los programas secretos de la Marina de los Estados Unidos. ¿Te pusieron trabas en tu investigación?

Todo lo que la Marina hace está clasificado. Y nada es más secreto que sus programas de sonar para la guerra contra los submarinos, por lo que es difícil romper la ley del silencio. Si te entrevistas con un oficial de sonar, siempre está presente un relaciones públicas de la Marina, para advertirte cuándo estás preguntando demasiado y para que el oficial no hable de más.
Afortunadamente, los oficiales de la Marina retirados se sienten más libres de hablar, porque saben que sus tècnicas de caza de submarinos están obsoletas.

Me sorprendió saber que muchos de los mejores expertos en cetáceos son oficiales de la Marina. ¿Qué les interesa de los delfines?

Durante la Guerra Fría estábamos aterrorizados de que un submarino soviético se acercase demasiado a las costas de Estados Unidos. Y los investigadores de la Marina descubrieron en los años 50 cuando visitaron los parques marinos de Florida, que los delfines ecolocalizan con más precisión que los sonares más avanzados de la e´poca. Comenzaron a entrenar delfines para hacer cosas asombrosas, como detectar minas reales y de señuelo en Vietnam y posteriormente en la Guerra del Golfo. Pero el juego grande para la Marina de Guerra estadounidense es conseguir un biosonar tan eficaz como el de los cetáceos.


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