sábado, 22 de julio de 2017

En busca del yo.

¿Cómo sabemos que existimos?¿Qué es el yo? Simon Worrall se ha entrevistado con el escritor de ciencias Anil Ahathaswami, autor del nuevo libro EL HOMBRE QUE NO ESTUVO ALLÍ; INVESTIGACIONES DE LA NUEVA CIENCIA DEL YO. La respuesta puede estar en graves trastornos psicológicos como el síndrome de Cotard, una enfermedad en la que el paciente niega existir; la enfermedad de Alzheimer o el trastorno de la integridad corporal, donde la gente intenta amputar una de esas extremidades para preservar su "integridad".

Comienzas tu libro con el Alzheimer. Háblanos sobre el origen de esta enfermedad y cómo daña nuestro "yo autobiográfico".

La enfermedad de Alzheimer principalmente roba a las personas su capacidad para recordar. Empieza haciendo imposible generar recuerdos nuevos y termina erosionando nuestros otros recuerdos autobiográficos. Al final, el paciente es incapaz de reconocer a los que son sus seres queridos o a las personas que le cuidan de un día para otro.

También estudiaste a las personas con el Síndrome de Cotard. ¿Qué es?

Es una enfermedad donde el paciente cree que no existe, sino que también afirma que todo lo que le rodea es una ilusión, una mentira.
Es importante porque un trastorno de estas características, un cerebro con las sinapsis averiadas, nos dice mucho de lo que sucede en condiciones normales, en el cerebro de una persona que sabe que existe.

El capítulo "EL HOMBRE QUE NO QUERÍA SU PIERNA" parece un squetch de los Monty Phyton, pero hay gente que vive tener dos piernas o dos brazos como tener una extremidad extraña y se las amputan para mantener su "integridad". Cuéntenos más, Anil.

El primer nombre con que este trastorno del yo parece en la literatura médica es Apotemnofilia. Ahora se llama trastorno de identidad de integridad corporal, o xenofelia, trastorno de la extremidad extraña.
Algunos neurocientíficos lo han relacionado con el síndrome del "miembro fantasma", donde las personas que han sufrido una amputación afirman sentir los brazos y las piernas que ya no tienen. Eso es porque el cerebro "cartografía" el cuerpo del paciente y echa en falta un trozo del cuerpo que ya no está y del que recibía información.
La xenofelia es lo mismo, pero el revés. El cerebro excluye una extremidad de una forma tan vehemente que le causa al paciente un profundo sufrimiento cuando la siente.

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