jueves, 27 de julio de 2017

Jake Davis, un hacker de sombrero gris.

Los hackers de sombrero gris son los que atacan las empresas de ciberseguridad, los portales de los Gobiernos y de las Agencias de Espionaje. Siempre les mueve un afán de reividicación política y cierta rebeldía contra el poder. En cambio los de sombrero negro sólo actúan por el afán de lucro. Son los que instalan troyanos en los ordenadores de los particulares para que dejen una puerta trasera abierta por la que escamotear las contraseñas. Los de sombrero blanco actúan para hacer de la Red un lugar más seguro ara los usuarios, buscando los puntos débiles de los servidores y de las aplicaciones para que los responsables de los diferentes departamentos técnicos refuercen esos puntos negros.
Jake Davis y sus colegas de LulzSec, una filial de la banda internacional de hackers de sombrero gris Anonymous atacaron los servidores delas webs gubernamentales de Túnez y Egipto durante la Primavera Árabe en 2011.
Davis,cuyo nombre de guerra era Topiary ( poda de setos) bloqueó el servidor para que solo se viera la imagen de un hombre sin cabeza vestido con un traje. junto al texto "Anonymous; Somos Legión. Nunca olvidamos. Nunca perdonamos". El pecado que estos dos Gobiernos autoritarios había cmetido era retringir radicalmente el acceso de los ciudadanos a las redes sociales.
 Jake Davis también observó el ataque contra Paypal por no aportar apoyo ala campaña de Anymous en favor de Wikileaks desde un chat.
La mayor gamberrada que los amigos de LutzSec cometieron fue humillar a un operario de ciberseguridad, Jason Barr, durante la operación HB Gary. Barr había asegurado - era mentira- que se había infiltrado en Amonymous. LutzSec le hizo creer que sí, que lo había logrado, y presenciaron el aluvión de correos que envió Barr ufanándose de su victoria.
En 2011 seis policíans llamaron a la puerta de Jake y confiscaron el ordenador. Sólo tenía 18 años. Lo retuvieron 96 horas en comisaria y la amenazaron con una extradición a los Estados Unidos, donde había pirateado servidores de espionaje. Después de que su madre pagase la fianza fue condenado a dos años de arresto domiciliario. Le pusieron una correa telemática para evitar que saliera de casa. "Es irónico que a un adolescente solitario, que no se relaciona con nadie cara a cara, que trabaja en una tienda de bicicletas media jornada porque algo tiene que hacer, se le condene a estar encerrado en casa", diría Jake más tarde.
Ds años después fue el juicio y vio que sus colaboradores de LulzSec eran de su edad o poco más jóvenes que él. Uno de ellos era un agente doble del FBI. Barr no lo había hecho, claro, pero ya había infiltraciones en Anonymous.
Le conderaron a 38 días en un reformatorio. Salió de allí ileso porque el chaval que llevaba la voz cantante era un aficionado a leer sobre los hackers y les dijo a los demás ocupantes de la galería que Jake podía hacer que sus padres pagasen más por la hipoteca de sus casas a los bancos.
"De esa época, antes de que Scotland Yard me pillara, recuerdo que el 10 por ciento de mi vida era diversión, y un 90 por ciento de paranoía. Nunca estás seguro de ser lo suficiente astuto, de tener lo último para que tus propios archivos sean impenetrables para los otros hackers. Cuando por fin me cogieron, y el peligro se concretó, por fin me liberé", reconoce Jason.
En la actualidad Jason Davis es un hacker de somprero blanco que se gana la vida mejorando los sistemas en lugar de franquearlos.

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