lunes, 24 de julio de 2017

¿Pueden las especies extinguidas regresar con nosotros?

¿Será posible traer de vuelta a la vida a un mamut lanudo o a un hombre de Neanderthal? Si es así, ¿será una buena idea o nos arrepentiremos? ¿Cómo afecta el cambio climático a la evolución y extinción de las especies?
De ello hablaba Simon Worrall a finales de 2015  con la escritora de temas científicos Maura O¨Connor. Es la autora del libro: Conservación, desextinción y el futuro precario de las cosas salvajes.

Escribes: Cuando yo era una niña en los años noventa, el mundo sentía que estaba al borde de una catástrofe. Vuelve con nosotros atrás en el tiempo y explícanos cuáles son tus experiencias infantiles con la cuestión de las extinciones.

Los 90 eran una época donde las revistas sobre naturaleza decían que se acababa el tiempo para salvar a las especies en peligro, debido a la destrucción del hábitat, la contaminación y la deforestación. Cuando tenía 14 años leí el ensayo de Douglas Adams, La última oportunidad para verlo, que me causó una honda impresión.

Escribes: Los seres humanos estamos en medio de un experimento planeado de influir en la evolución de la biodiversidad del planeta.. ¿Cómo crees que afecta a las especies el cambio climático?

Bueno; la idea original - que ya no es ta original- es que los cambios cambian los ecosistemas tan rápido que las especies no tienen tiempo para adaptarse y se extinguen. Pero ahora sabemos que la evolución puede actuar más rápido de lo que Darwin creía.
En Nuevo México tenemos el ejemplo del pececito de White Sands, ubicada en una pequeña área de Tulorosa. Se ha adaptado a aguas más cálidas en apenas 20 años. Los biólogos también se han fijado en la evolución rápida de los gusanos del jabón y del salmón Chinook.

Entonces estamos hablando de la aparición de nuevas especies.

Lo cierto es que no lo sabemos, porque no tenemos una única definición de especie. En el siglo XIX la gente creía que cada especie era creada por Dios y era única e inmutable. Ahora sabemos que no, y podemos secuenciar el genoma de una especia para saber qué lugar ocupa en el árbol taxonómico. Pero seguimos sin saber qué es una especie, y cuando un animal se convierte en otro.

Háblanos de Roy Mc Bryde y la conservación de la pantera de Florida.

A veces los conservacionistas surgen de los lugares más insospechados. Mc Bryde descubrió al sur de Dinney World, y al norte de Miami, una pequeña población de panteras de Florida y decidió conservarlas. Las panteras eran menos de 30 y tenían problemas de consanguineidad, así que Roy trajo leones de montaña para que se cruzaran con ellas. Las panteras salieron del callejón sin salida y ahora son más de 160.
Lo curioso es que Mc Bryde, antes de 1970, recibía dinero del Gobierno Federal por atacar los grandes depredadores. Es famoso por su campaña para erradicar el lobo gris mexicano o los rumores de que había exterminado los pumas en Texas. Claro que lo segundo es solo un rumor. Cuando el Gobierno firmó la ley de Especies en Peligro, se volcó con la conservación de las panteras de Florida.

Algunos genetistas intentan traer especies de vuelta. ¿Quién es Baen Novak?

Ben Novak es un genetista que intenta traer de vuelta a los bosques del noreste de los Estados Unidos las palomas migratorias. Estas eran abundantísimas en la época colonial. Llevaban 20 millones de años adaptadas a su ecosistema. Pero el hombre empezó a cazarlas, y la ultima que vivió, lo hizo hasta 1914.
Novak intenta conseguir su ADN,  secuenciarlo, e implantar los genes que más las caractericen en su pariente más cercano, la paloma rabuda. Si todo sale bien, podríamos tener palomas migratorias en 10 años. El problema es que los hábitos de las palomas migratorias tendrán que ser aprendidos de nuevo, en un ambiente más industrializado. Serán palomas migratorias, pero no se comportarán como palomas migratorias.

El sapo de Azuay - que se creía extinguido- ha sido observado de nuevo en Ecuador. ¿Están regresando especies?

Claro. Pero es que es porque son tan escasas que no sabemos a ciencia cierta si están extinguidas o no.

Háblanos de Kes Hillman Smith y su trbajo para proteger el rinoceronte blanco del norte.

Cuando comencé a escribir el capítulo sobre los rinocerontes blancos del norte quedaban siete en el mundo. Dos han muerto desde entonces. Kes Hillman Smith y su marido Frasier has pasado más de 20 años tratando de proteger, a carrera perdida, la útima población de rinocerontes blancos en el Parque Nacional Garamba. Douglas Adams ya la mencionaba en La última oportunidad para verlos.


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