miércoles, 23 de mayo de 2018

Arqueros a caballo, los nuevos deportistas.

Hubo un tiempo en que los ejércitos veían avanzar hacia ellos a los jinetes otomanos o mongoles y sentían subírseles el corazón a la garganta de puro pánico. Porque se trataba de las caballerías más avanzadas del mundo medieval.

Pero las ramas de fuego llegaron al campo de batalla y el arco perdió relevancia hasta desaparecer. Los arcabuces eran más fáciles de manejar. Combatir a caballo como arquero precisaba de coordinación, sentido del equilibrio y una conexión especial entre jinete y caballo.

Con la llegada a los cines de Indonesia de la película LOS JUEGOS DEL HAMBRE, basada en una saja de literatura juvenil, ha vuelto a cobrar importancia como deporte y en la cultura pop predominante la imagen del arquero montado.

En Indonesia hombres y mujeres vestidas con niqab tiran contra blancos fijos y móviles. "Los ojos tienen un papel secundario en este deporte. Necesitas desarrollar otros sentidos y la capacidad de medir distancias y calcular rayas imaginarias en el terreno para ganar", me dice Bambang Minarno, uno de los mejores atletas de esta disciplina deportiva.

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