viernes, 18 de mayo de 2018

Consecuencias de vivir cerca de un volcán en activo.

Cuando la tierra cercana a la barriada de Leilani Estates se abrió y comenzó a soltar gases nocivos y  lava del volcán Kilauea (Hawai) los residentes se levaron las cosas de valor y algunos artículos de primera necesidad, telefonearon a sus seguros y huyeron.

El Kilauea está considerado como el volcán más activo de la Tierra, que a menudo hace erupción a lo largo de su zona de East Rift. La lava de sus erupciones a menudo fluye hacia el Pacífico. El problema es que en esta ocasión los coladas de lava y de derrubios han avanzado hacia el interior.

Varios cientos de personas se han refugiado en iglesias, refugios y otras urbanizaciones residenciales hawaianas a medida que se abría más grietas y conductos en las zonas residenciales.

Nos preguntamos: ¿Vae la pena el riesgo que supone para la vida y para las propiedades vivir junto a un volcán en activo?

Para empezar, muchas personas dependen de los volcanes para pagar las facturas. La energía geotémica de un volcán puede alimentar sistemas tecnológicos para las comunidades cercanas. El suelo cercano a los volcanes suele ser ricos en depósitos de mineales y es muy fértil. Mucha gente quiere ver un volcán de cerca, lo que se traduce en empleos como guía de escalada o ascensión, en hoteles,  restaurantes y tiendas de recuerdos. Y algunas personas no tienen recursos económicos para vivir en otro lugar.

Luego hay azones culturales y religiosas. Jordan Sonner, una agente de bienes raíces que vive en Isla Grande, tiene su hogar en las afueras de Leilani Estates y se ha apresurado a recoger documentos importantes y mascotas cuando se enteró de las primeras coladas de lava. Esto es lo que declaró al Washington Post.

"Mi punto de vista es que la Tierra no nos pertenece realmente. Pertenecé a Pelé, la diosa hawaiana de los volcanes. Podemos vivir de las cosas buenas que ofrece el Kilauea miestras podamos, pero si Pelé quiere echarnos lo hará".

Muchos habitantes de alrededor del Kilauea también pueden pensar que vale la pena el riesgo de perder propiedades inmobiliarias o arriesgarse a morir a causa de los flujos piroclásticos, dada la belleza,el ambiente comunitario y la tranquilidad que normalmente se respira en Hawai.

La evacuación de las comunidades cercanas al Kilauea no es el único caso en los últimos meses de personas que abandonan sus hogares a la furia de las coladas de lava. El Monte Mayon de Filipinas empezó a arrojar cenizas al aire en enero de 2018. Decenas de personas decidieron evacuar entre granjeros y turistas. Más de 100.000 personas huyeron en Bali cuando el Monte Agung de Indonesia comenzó a retumbar


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