sábado, 19 de mayo de 2018

El ladrón de plumas, de Kirk Wallace Johnson.

El 29 de noviembre de 2009 un chico llamado Edwin Rist se coló en el Museo Tring de Historia Natural y robó 299 aves disecadas exóticas. Su objetivo no podía ser más extravagante: arrancarles las plumas, hacer reclamos con ellas para la pesca con mosca, venderlas y poder comprarse así una flauta de oro.

¿Qién es Edward Rist? ¿Cómo llega al mundo de la pesca con mosca?

Edwin Rist es un chico con un gran talento para la música nacido en Nueva York. Cuando la familia se muda al continente acudió a un festival de pesca con mosca. Se fijó en los señuelos, un amasijo elaborado de plumas de colores que pueden costar hasta 2000 dólares la unidad. Y se obsesionó. Empezó a ganar competiciones en sus ratos libres con señuelos baratos pero consultó libros sobre confección de señuelos de plumas victorianos. Y a querer conseguir dinero con su venta.

Y puso sus ojos en el Museo Tring de Historia Natural...

El Museo Tring de Ornitología guarda muchos de los ejemplares recopilados por Alfred Russell Wallace y Darwin, los padres de la teoría de la evolución. Durante la Segunda Guerra Mundial tuvieron que enviar las colecciones fuera de Londres para evitar los efectos del Blitz. 
 Gracias a los ornitólogos del Museo Tring de Ornitología sabemos que las cáscaras son más finas por culpa del DDT y el Museo contribuyó, junto a Rachel Carson a poner fin a las fumigaciones con este pesticida.
Actualmente están haciendo campaña para sensibilizar al público de la presencia de mercurio en el organismo de las aves marinas, que llega a nuestra dieta con el consumo de pescado contaminado. Espero que la campaña llegue a buen puerto.

¿Cómo se organizó Rist el día del robo?

Hizo una lista de todo lo que necesitaba. Hizo fotos de las instalaciones del Museo así como de las puertas de servicio. Los guías de los museos creyeron que estaba haciendo un trabajo para la clase de Biología del Instituto. Si lo pillaron fue porque firmó un libro de visitas con su nombre. Compró un cortador de vidrio para horadar las vitrinas expositoras, así como un cortador de alambre. También le robó dos guantes de plástico a su médico para no dejar huellas.
La gente dice que el vigilante de seguridad no atendió las alarmas porque estaba viendo un partido de fútbol, algo que el Museo niega. Estaba atendiendo a una alarma que se disparó en otro lado del edificio.
Pasase lo que pasase, y por culpa de quien fuese, Rist tuvo tiempo de robar 299 aves exóticas disecadas, entre ellas varias aves del paraíso.

Hay quien dice, cuando Rist fue detenido, que lo hizo porque tenía Síndrome de Asperger. Que por eso se obsesionó tanto con los señuelos de plumas de la pesca con mosca y con la flauta de oro. ¿Tú qué dices?

Eso lo dijo su psicólogo, un pariente del actor cómico Sacha Baron Cohen, el Borat de las películas de sal gruesa. Yo digo que no. Tengovarios familiares con Asperger y no le creo cuando usa eso como excusa. Rist y yo tuvimos una entrevista. En ningún momento evitó el contacto visual como haría un auténtico Asperger. Es más, estaba muy pendiente de mí, de cuánto podría saber de su infame hazaña, de si podría llevarme a su terreno.
Actualmente toca en orquestas filarmónicas por toda Alemania con un nombre falso, así que la mentira de que tiene Asperger ha servido al menos para eso.

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