sábado, 21 de julio de 2018

Amazonia. La agonía del paraíso.

Mas de la mitad de los bosques lluviosos del planeta se ha perdido a causa de la demanda de madera y de tierras cultivables. Esto es especialmente cierto en el pulmón del planeta, la Amazonia. Allí la vida salvaje está siendo acosado por una mezcla de colonos, ganaderos y proyectos de minería.

El escritor brasileño Chris Feliciano ha escrito EL TERCER BANCO DEL RÍO. El ensayo es un viaje a travees de las consecuencias de graves problemas políticos y sociales como la corrupción, el tráfico de drogas y la tala ilegal.

Cuando era adolescente tenía una idea idílica del Amazonas con sus tribus misteriosas de cazadores recolectores, las gentes que vivían en sus márgenes y los animales y plantas. Pero tú nos muestras un lugar distópico de mineros embrutecidos, cazadores indios desarraigados, violencia, tráfico de drogas, prostitución.... Como el Salvaje Oeste.

Es un buen simil, porque es muy difícil imponer normas a unas personas que tienen trabajos duros en medio de una naturaleza hostil. El Amazonas está amenazado por varios factores como la deforestación, el narcotráfico y el tráfico de especies silvestres.

Dices que eres brasileño pero te criaste en Oregón. ¿Cómo es esto?

Nací en 1981 en Belo Horizonte, en medio del crepúsculo de la dictadura militar. De hecho, mi apellido es en realidad mi nombre original brasileño. Fui adoptado por una familia del Oregón rural, donde aprendi a escalar, pescar y a acampar.

Mis padres me dijeron de dónde venía por lo que no hubo traumas con eso en la adolescencia. Ya de mayor, quise hacer una excursión de senderismo por la selva, asi que me fui a Belo Horizonte y telefoneé a mi madre biológica. Estuve tomando café en su casa y me presenté a mis hermanos.

Te has centrado en la labor de los pastores evangélicos bautistas como el Pastor Dave. ¿Qué aportan estas personas a las comunidades de caboclos o colonos?

Cualquiera que estudie la historia de Sudamérica comprenderá que es una historia de genocidio y etnocidio por parte de los colonos europeos. De explotación del más débil por parte de personas que no estaban muy seguras de serlo mucho menos.

El pastor Davis es un pastor evangélico, que, con la ayuda de su esposa, Robin, y sus voluntarios llevan la palabra de Jesús a zonas apartadas. Davis ha traído dentistas y equipo médico a zonas donde no las había. Incluso los niños de las zonas donde predican sus voluntarios pueden tomar helados porque se ha hecho con el excedente de unos congeladores de una fábrica de neveras y máquinas de hacer helados.

Ahora hay un debate sobre si se debe contactar con las tribus aisladas o no, si es beneficioso o perjudicial para ellas. ¿Tú de qué lado estás?

2014 fu un año clave porque el Brasil urbano celebraba los Mundiales de fútbol. Nadie se hizo ecos que una tribu de cazadores recolectores salió de la selva y entró en contacto con otra más aculturada. Los guerreros hablaban de una matanza en plena selva perpetrada por mineros ilegales y traficantes de drogas.

Hay quien defiende que no se debe contactar nuevas tribus salvo en caso de necesidad, como defienden el sertanista Sidney Possuelo o el profesor Robert Walker, de la Universidad de Missouri. Este hombre controla la salud de las sociedades tribales a través de fotos de satélite. Examina sus campos de cultivo y cuenta personas a través de fotos aéreas de los campamentos y las malocas de cazadores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario