Pelicula de aventuras de tono ecologista rodada por John Boorman e interpretada por su hijo sobre la vida entre los indios de la Amazonía y los problemas con los colonos y gente más discutible como unos proxenetas. Se muestra a indios de la tribu ficticia de no contactados de Los Invisibles cazando, contrayendo matrinomio o luchando contra tribus más agresivas como la de Los Feroces.
En 1985 los problemas con el agujero de la capa de ozono - parece que solucionado, las moratorias de 1987 sobre el fin de la caza comercial de ballenas y las películas y novelas sobre la deforestación de la Amazonía llegaban regularmente al público. Quizá por esta razón en 1988 nos llevaron al cine a verla a mis compañeros de clase y a mí en el marco de unas jornadas de cine educativo.
Jonh Markham es un ingeniero estadounidense contratado por una entidad gubernamental para construir una presa en la selva. Durante un picnic de fin de semana Tomy, el hijo de 7 años de Markham se aleja del grupo familiar y es encontrado y secuestrado por Los Invisibles, un grupo de indios no contactados. Markham lo buscará durante 17 años y lo encontrará integrado en el grupo tribal, adoptado por el jefe y casado con Kachiri, una guapa indígena, aunque en cierto momento de la película se nos indica que los miembros de la tribu son polígamos y que dan una importancia relativa al sexo.
Desgraciadamente la selva no deja de tener sus peligros. Como peligro constante está una tribu conocida como Los Feroces, caníbales, que han despertado a un nuevo interés por las armas de fuego que les prometen unos mafiosos. Las quieren usar para todo menos para cazar. Secuestran a las mujeres del clan de los Invisibles y Tommy pide ayuda a su padre para rescatarlas. Pasada esta peripecia, Markham advierte a su hijo, el único indígena rubio de la región, los cambios que tendrán que soportar a causa de lña presa y ellos dicen que invocaran al poder de la Anaconda y pediran a las ranas que canten alto para poner fin a la cuestión. Llega una tormenta tropical y Markham aprovecha para poner explosivos en los puntos sensibles de la presa.
Notas del bloguero:
Boormal juega al despiste. Nos dice que la historia es real pero lo cierto es que se trata de un batiburrillo de incidentes embellecidos sacados de la prensa. Las tribus de Brasil no suelen secuestrar niños blancos. Lo que sí hacían en el pasado era secuestrar mujeres para garantizar la pervivencia de sus clanes.
Donde si hay constancia de secuestros de personas blancas y aculturación es en grupos tribales de la Norteamérica colonuial como los iroqueses.
Otra cosa es que las tribus de Brasil salen embellecidas. Matar, como practicar sexo, tienen una importancia relativa, mientras no se rompan unos tabús. Durante una visita un colaborador de la FUNAI fue asesinado con una macana de una manera sorpresiva. Los integrantes del grupo indígena huyeron a la selva y volviaeron al cabo de un tiempo relativamente corto. Interrogados por el sertanista Sidney Possuelo sobre el asunto, los indios respondieron:¿Matar? No matamos a nadie. Se trató de otra cosa". Pero no explicaron si el asesinado rompió un tabú sin saberlo ni el transfondo de todo aquello.
Otra cosa es que los indios de la Amazonia brasileña practican el infanticidio femenino. Se sabe porque los antropólogos notan la ausencia de las niñas de muy corta edad pero los indios no explican cómo se deshacen de ellas ni sus razones para hacerlo.
Estamos, pues, ante una reedicióndel mito del buen salvaje de Jean Jacques Rousseau.
Otra cosa es que Tommy - después Tomme- a los 7 años está en la edad de pillar toda clase de infecciones respiratorias, y los contactos con tribus como Los Invisibles deben estar autorizados por la FUNAI, porque si no, lo que se avecina es la muerte por causa de la gripe de casi toda la tribu. Matkham no puede hacer por su cuenta lo que hace.
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