Fue una de las peores matanzas que ha sufrido la comunidad negra en los Estados Unidos, enmarcada en los linchamientos de veteranos negros recién llegados de las trincheras de la Primera Guerra Mundiaal en lo que se denominó el Verano Rojo (1919).
Greenwood era el distrito negro de la ciudad de Tulsa, donde había cines, negocios prósperos y se habían instalado todos los profesionales negros de cuello blanco de los alrededores. Lo llamaban el "Wall Street negro".
Es difícil saber qué pasó, cuál fue la chispa que encendió la mecha, si respondió a algo real o fue algo creado por la comunidad blanca, por envidias y por el sentimiento de inferioridad que provocaba la prensa francesa respecto a los combatientes de infantería negros que habían luchado contra los boches en su suelo. Lo más probable es que el limpiabotas de color Dick Rowlands pisase un pie dentro de un ascensor a la chica blanca de 17 años, Sarah Page. La muchacha gritó y un un grupo de blancos que estaban en el vestíbulo acudieron a ver lo que pasaba. La Policía arrestó a Rowlands.
El Tulsa Tribune publicó un artículo esa misma tarde llamada: "Esta noche vamos a linchar al negro". En el texto el periodista aseguraba que Rowlands había violado a una mujer blanca sin especificar.
Hombres afroamericanos, algunos veteranos de la Primera Guerra Mundial, acudieron al lugar para salvar al joven. Los blancos también acudieron armados; la tensión subió, se intercambiaron disparos y murieron dos afroamericanos y 10 blancos.
La turba blanca se centró en el distrito comercial negro, al que acudiaron con la malsana intención de arrasarlo. Hombres, mujeres y niños huyeron de un barrio atacado con ametralladoras - las metralletas Thompson que no se habían utilizado en Europa-, bombardeados desde fumigadoras y linchados en sus casas. Un cirujano negro intentó lidiar entre la chusma, a muchos de los cuales había operado en un hospital del distrito blanco, pero murió apaleado. Un marido anciano intentó quedarse en casa para proteger a su mujer inválida pero fue asesinado delante de ella. A un mendigo sin piernas le ataron por el torso a un automóvil Ford y los arrastraron por todo el distrito de Greenwood. Todos los negocios negros ardieron.
Hubo un total de 300 muertos, 6.000 heridos y se destruyeron 1.000 casas entre viviendas y negocios por una violación que no había sucedido. Al cabo de dos días la Guardia Nacional impuso la ley marcial.
Greenwood es hoy un barrio blanco residencial y la historia permaneció hasta hace relativamente poco fuera de los libros de Historia. Ni siquiera se conservan los recortes de prensa de aquel día relativo al linchamiento colectivo. Alguien los recortó de los boletines y los destruyó.

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