Esta producción francesa con actores japoneses habla de las consecuencias del sentido del deber en una sociedad rígida y la incapacidad de adaptarse a las nuevas circunstancias. Es la historia de Hirô Onoda, un teniente japonés, que sobrevivió durante 30 años en la isla filipina de Lubang, inasequible a las noticias de que la Segunda Guerra Mundial había finalizado.
Había sido enviado allí por el comandante Toniguchi con instrucciones de poner en marcha una guerra de querrillas en Lubang (Filipinas) pero los oficiales de su división, todos de rango superior demoraron la puesta en marcha de sus operaciones. Cuando los norteamericanos desembarcaron en Filipinas, Onoda se echó a los montes con la ayuda del soldado Akatsu, del cabo Shimada y del soldado de primera Kozuka y allí emprendieron acciones contra los muelles y las cosechas.
En 1945 recibieron noticias de que Japón se había rendido y fotografías de sus familiares, pero el pelotón opinó que se trataba de un juego de guerra psicológica y de propaganda y siguieron saboteando instalaciones y quemando cosechas a los lugareños tágalos.
En 1949 Akatsu se rinde a los estadounidenses por lo que los otros tres hombres supervivientes del pelotón se internan más en la jungla. Sobreviven con la caza y comiendo frutos y raíces. En 1952 Shimada cae herido durante un tiroteo con unos pescadores tágalos. Morirá en 1954 durante un tiroteo contra un destacamento militar filipino. En 1972 muere Kozuka mientras estaban quemando unas cosechas de arroz a los lugareños tágalos. Un pelotón del ejército filipino le alcanzó.
En 1974 Hirô Onada se encuentra con un mochilero japonés que le asegura que la guerra terminó hace treinta años y que puede volver a casa. Hirô dice que continuará con su misión a menos que su superior le dispense de ella. El mochilero vuelve a Japón con fotografías, el Gobierno busca al comandante Taniguchi, en 1974 convertido en un librero civil, y lo envían a Lubang para licenciar a Onoda.
Las autoridades filipinas le hacen un homenaje de héroe de guerra, a pesar de que Onoda ha matado en tiroteos a una treintena de personas entre civiles y miembros de la policía, y el presidente Ferdinand Marcos le concede una audiencia en el Palacio Presidencial. En Japón es recibido en el aeropuerto de Narita, en Tokyo, por multitudes. Onoda se convierte en el penúltimo soldado japonés que se rinde tras haber sido dejado atrás por su sentido del deber hacia el Emperador y el paso de la Historia.
Para ver:
https://www.youtube.com/watch?v=oTOHCX5JdiQ

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