sábado, 7 de mayo de 2022

África de las Heras.


 Logró volver loca a la CIA. Esta espía española participó en el asesinato de Trotski y creó una de las redes de espionaje más importantes del KGB. La escritora Reyes Monforte novela su vida en LA VIOLINISTA ROJA.


 

 

 

 

 

 

 

"¿Quién es esta misteriosa mujer?" preguntan los jefazos de Langley cuando les informan de las andanzas de África de las Heras, una espía de origen español con más de mil identidades, capacitada para frustrar los planes de los Estados Unidos en el tablero de ajedrez de la Guerra Fría. África llegó a ser coronela del KGB y la española más condecorada por la Unión Soviética.

África nació en Ceuta en abril en abril de 1909 en el seno de una familia de militares. Era una perfecta flapper en los años 1920. Como todas las flappers era muy libre en sus relaciones de pareja, fumaba y bebía en público, para escándalo de las matronas más conservadoras de la sociedad ceutí. Se casaría con el capitán de Infantería de la Legión Francisco Arbat, al que abandonaría para abrazar los ideales de la Revolución Rusa de 1917.

Su metarmorfosis comenzó en 1933 en Asturias. Allí conoce al empleado de Banca, Luís Pérez García-Lago, miembro del PSOE Y UGT, con quien vivió en el levantamiento militar de 1936 en Barcelona y el inicio de la Guerra Civil española. Mientras los retratos de Stalin y Lenin colgaban en el Hotel Colón, África de las Heras es temida por los quintacolumnistas franquistas como interrogadora de la checa de San Elías. Fue ella la que reclutó en 1940 a Ramón Mercader para introducirse en el círculo de León Trotski para matarlo por orden de Stalin.

Pero prionto las escaramuzas políticas de la Guerra Civil se quedaban pequeñas para las ambiciones de Stalin. Las milicianas con mono de trabajo y el fusil al hombro ya no eran la instantánea que los propagandistas de la Unión Soviética necesitaban. Los agentes del NKVD Ernts Gërs y Leonid le dijeron a África: "Para escribir una pintada en la calle vale cualquiera pero para escribir la Historia solo valen unos pocos. Tú eres una de ellas"

En 1937 África de las Heras llega a México bajo el nombre de María de la Sierra para ejercer de traductora y secretaria de León Trotsky en la comisión Dewey, pero en realidad su misión auténtica era coordinar la Operación Utka (asesinar a Trotski). Durante meses. África fue mandando informes sobre las actividades de Trotski desde la Casa Azul, la casa que la pintora Frida Khalo cedió al político. En 1940 Ramón Mercader entra en la Casa Azul para que Trotski de el visto bueno a unos artículos periodísticos, pero en realidad lo que quiere es distraerle a la hora de perforarle el cráneo con un golpe de piolet.

Tras un breve paso por el París ocupado por los nazis, África es enviada a los bosques de Bielorriusia para hacer de radiotelegrafista de un grupo de guerrilleros comunistas llamado Los Vendedores de Dimitri Mendevév.

"Juro que no me entregaré viva al enemigo. Joro que daré la vida por la Unión Soviética. Juro servir al Partido, a la patria y al pueblo soviético. La victoria será muestra". Nace de esta manera el mito de la violinista roja, una espía que captaba los mensajes encriptados de los alemanes. Es así como logró frustrar una operación del Eje para matar a los líderes aliados en la Conferencia de Teherán de 1943.

Terminada la Segunda Guerra Mundial se instaló en París como María de las Heras, una modista de alta costura con atelier en la calle Poissy, frecuentadora del Dôme Café. En 1947 asiste al exclusivo desfile de moda de Christián Dior.

En 1949 recibe la orden de seducir y casarse con Felisberto Hernández, un escritor uruguayo, pero terminada la misión, se casaría con otro agente, el italiano Valentino Marchetti. Estuvo implicada en el asesinato del profesor Arbelio Rodriguez, que encajó una bala que en realidad estaba destinada al Che Guevara en la Universidad de Montevideo en 1961.

Por esa época Africa de las Heras había montado una red de espías que operaba en toda América Latina. Estuvo en actuvo hasta 1985, sobreviviendo a sucesivas purgas en los servicios secretos. Los altos mando del KGB nunca desconfiaron de ella, a diferencia de otros agentes. En la cúpula de la CIA el agente William Hunt siempre le fue un paso por detrás.

El 8 de marzo de 1988 murió África de las Heras con la esperanza de que nadie supiera cual era su contribución a la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. En 1991 un golpe de Estado contra la perestroika de Gorbachov fracasó y cayó el ´regimes comunista, por lo que muchos archivos pasaron, por su recién estrenada inocuidad, a manos de los historiados. Entre ellos varios de los informes de África de las Heras, firmados como Patria.

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