viernes, 20 de mayo de 2022

Historia de los percusores médicos y de los vibradores.

 


A los hombres prehistóricos siempre les llamó la atención que las mujeres sangrasen por la vagina todos los meses y se recuperasen. También les fascinaba que cuando se suprimía este sangrado no mortal se generase vida. Por lo que las tribus de cazadores y recolectores asumieron que la sangre menstrual tenía un carácter sagrado y que los cazadores que entrasen en contacto con ella sufrirían más ataques de las fieras a causa del olor de este sangrado.

Las primeras ideas científicas sobre las menstruación las debemos aHipócrates, padre de la Medicina, que dijo que el sangrado purgaba a las mujeres de sustancias impuras de su organismo. Plinio el Viejo, el naturalista romano, en cambio difundió todas las supersticiones del mundo romano acerca del carácter mágico del sangrado menstrual.

Una de las ideas más peregrinas acerca de la sexualidad femenina era que el útero se movía por todo el cuerpo cuando no estaba gestando y que esto provocaba la histeria, una enfermedad nerviosa - hoy lo sabemos- caracterizada por los cambios psíquicos y la inestavilidad emocional. Platón e Hipócrates escribieron sobre eso.

Pero es que en el siglo XIX se creía que la histeria era un mal que afectaba unicamente a las mujeres y persistía la idea de que el útero ocioso y la sexualidad reprimida eran las causantes. Por lo que se puso de moda estimular a mano sexualmente los genitales de las mujeres para que alcanzasen el "paroxismo histérico" - es decir, el orgasmo- y se aliviase la mente. Hoy es considerado un abuso sexual punible con la cárcel pero entonces se aplicaba sin el consentimiento de la paciente para curar síntomas nerviosos como el insomnio, los dolores de cabeza, la pérdida de apetito, la irritabilidad, la respiración entrecortada, etc... Se consideraba que las mujeres estériles y las muchachas vírgenes eran propensas a sufrir ataques de histeria por la baja o nula actividad sexual.

El primer vibrador fue inventado por el médico Joseph Mortimer Grandville para percusionar a las pacientes. Él mismo se negó a autorizar ese uso, aclarando que él mismo jamás lo hacía. Lo cierto es que los médicos estaban ya hartos cuando se inventó el percusor femenino de usar sus propios dedos en un masaje pélvico que podía durar horas, por lo que se recurría a las manos de una partera, del marido o de un percusor como el de Grandville.

El persusor también se aplicaba sobre la gargante de hombres y mujeres para combatir la laringitis o sobre el estómago de los bebés que sufrían cólicos. Hasta los años 1950 los vibradores fueronconsiderados instrumental médico y no saltaron a las páginas de las revistas pornográficas como juquetes sexuales hasta entonces. En 1952 la Asociación Americana de Medicina dejó de considerar la histeria como una enfermedad y los vibradores desaparecieron de las bandejas de instrumental médico.

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