Lo curioso de estas comunicaciones con los muertos es que los "difuntos" siempre estaban de buen humor, y nunca hacían afirmaciones desagradables, sobre todo ahora que ya no tenían nada que perder. Nadie confesaba una infidelidad o que se le iban los ojos tras los pechitos de las adolescentes.
Además, que la gente se prestaba a ese juego sin saber dónde estaba el familiar, si en una esfera del Más Allá elevada o en una infernal. En una ocasión el parapsicólogo y divulgador de lo paranormal español IkerJimenez trajo a su plató a una espiritista y se negó a colaborar con ella en lo que pudo ser muy bien un truco de megia, un trucaje, porque molestar a muertos que no sabes bien dónde están, o a espíritus no desarrollados - sí, sobre eso he leído - es peligroso.
El caso es que el chollo se le acabó a la Germain cuando se presentó a su plató el actor y director de cine Santiago Segura para "comunicarse" con su madre recientemente fallecida. Aparte de no creer en la magia y el Más Allá, la vidente no dio ninguna información real. Fracasó. "Esperaba que esta mujer se sacara un conejo de la chistera y me pusiese a llorar pero es que no ha dado ni una. No quiero ser el adulto que diga a los niños que el Ratoncito Pérez no existe", dijo Santiago cuando le preguntaron por su papel en el desemascaramiento de la psiquica inglesa.

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