Un buen día te hartas de ser ninguneado por tus jefes y los liquidas. Se cansan todos tus compañeros. Luego lo pagas bien caro, pero al menos has expresado tu malestar con el sistema. Eso es lo que debieron pensar los marineros del acorazado de la Flota del Mar Negro en 1905 cuando, hartos de sus magras raciones de carne de cerdo rancia con gusanos, mataron a sus oficiales y aprovecharon que la ciudad de Odessa era un puerto seguro por el momento, a causa de una huelga y una insurrección revolucionaria para pedir el apoyo de los civiles.
Solo que Eisenstein nos cuenta dos incidentes de la revolución rusa que tuvieron lugar por separado. La huelga de los ucranianos al compás de la Revolución de 1905 y el motín a bordo del Potemkin sucedieron por separado. Tampoco la mítica escena de la represión de los civiles de Odessa en la escalinata que conducía al puerto por parte de los cosacos tuvo lugar. Hubo represión pero no en unas escaleras. La escena quería resaltar la acción diferenciada de las masas que huyen en desorden y mueren en cualquier parte de las de los cosacos, que les disparan sin perder su orden de formación.
Es una secuencia muy estudiada en las academias de cine por su valor estético. La secuencia del cochecito de bebé que se precipita al mar por la escalinata ha sido copiada en muchas películas como LOS INTOCABLES y en el episodio final del MINISTERIO DEL TIEMPO.
La película estuvo prohíbida en España entre y 1923 y 1931, permitida hasta 1939 y prohíbida de nuevo hasta 1977. Se dice que influyó en que los marinos de guerra de la República matararan al 70 por ciento de sus oficiales sin juicio en plena Guerra Civil Española, pero lo cierto es que degradaron a sus oficiales por traicionar al Gobierno legítimo y ascendieron a maquinistas navales o primeros oficiales y contramaestres leales al Gobierno de Madrid, por orden de Giral.
En Rusia estuvo prohíbida durante un corto periodo en el el Komitern decidió no apoyar los posibles motines en las naves mercantes y de guerra de los países capitalistas.
Casi da pena ver a los ucranianos morir a decenas por una causa revolucionaria, por unas condiciones de menú más dignas para los marineros explotados de la Marina zarista, cuando el nuevo Gobierno de Moscú los va a matar de una hambruna a cientos de miles para forzar la colectivización de las tierras y la expropiación de los pequeños terratenientes, los Kulaks, durante el Holodomor.
La consecuencia de la Revolución de 1905 es que el zar renunció a parte de su poder ejecutivo y se lo encomendó a la Duma, el Parlamento ruso. Así que los muertos de Odessa y los sinsabores de los marineros del Potemkin no fueron en vano.

No hay comentarios:
Publicar un comentario