Gloucester es famosa por ser el puerto de salida del Andrea Gail, un pesquero hundido por una espectacular tormenta, incluso para los parámetros del Atlántico Norte, en 1991. Pero en 2008 este pueblecito católico de 30.000 habitantes, azotado por el desempleo, saltó a los medios de comunicación internacionales por algo menos vendible a los forasteros.
La enfermera del Instituto local - donde no se imparten clases de educación sexual a causa de los recortes presupuestarios- empezó a recibir visitas de chicas de no más de 16 años para hacerse pruebas de embarazo. Anualmente tienen que tomar medidas con tres o cuatro chicas. Pero en este caso las chicas parecían ansiosas por hacerse los test y se iban tristes, no aliviadas, cuando las pruebas daban negativo.
En 2008 el Gloucester High School tuvo que dar parte de 17 embarazos. Las chicas habían visto la película JUNO, donde se glorificaba la maternidad adolescente y pactaron para quedarse embarazadas a la vez y cuidar a sus hijos juntas.Por lo visto en un pueblo en que los adultos estaban centrados en sus problemas - y no leves, precisamente-, las chicas pensaron que un bebé sería alguien al que querer incondicionalmente. La enfermera las advirtió que eso enrarecería su relación con sus familiares adultos y que es difícil sentir amor por un niño que se pone a llorar a las tres de la mañana
Luego las autoridades dijeron que las chicas ya estaban embarazadas en un pueblecito donde el paro es rampante y el presunto pacto fue el de ayudarse mutuamente a conseguir graduarse y con los bebés. Fue el director del centro docente el que dijo que las chicas habían planeado los embarazos para ocultar que no se daba la correcta educación sexual a los adolescentes y desviar el balóan hacia la r4esponsabilidad de las familias
La mayoría de las chicas dejaron Gloucester y las pocas que se quedaron después de los excesos mediáticos no hablan con la prensa. Todavía hoy hay chicas que son llevadas a los pueblos de los alrededores para abortar.
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