Es probable que estés mezclando dos hallazgos distintos relacionados con el Muro de Adriano:
- El descubrimiento arqueológico de varios fuertes superpuestos en Vindolanda, cuya secuencia de ocupación se fue completando durante las campañas de excavación de finales del siglo XX y comienzos del XXI (incluidas las de 2003). En ese momento los arqueólogos ya habían identificado hasta diez fuertes construidos sucesivamente en el mismo emplazamiento, no tres campamentos nuevos aparecidos de golpe en 2003.
- Las tablillas de Vindolanda, cartas escritas entre finales del siglo I y comienzos del II d. C., muchas publicadas o estudiadas de nuevo en 2003 en el tercer volumen de The Vindolanda Writing-Tablets.
Los campamentos de Vindolanda
Antes incluso de que el emperador Adriano ordenara construir el Muro, Vindolanda ya protegía la calzada militar conocida como Stanegate. El lugar fue reconstruido repetidamente entre aproximadamente los años 85 y 370 d. C., levantándose un fuerte sobre otro. Gracias a las condiciones húmedas del terreno se conservaron maderas, cuero, tejidos y cientos de tablillas escritas con tinta, algo excepcional en el mundo romano.
La famosa carta con ropa, calcetines y prendas de abrigo
La carta que suele citarse no fue escrita por un legionario describiendo su misión, sino que es una carta enviada desde el sur a un soldado destinado en Vindolanda. En ella se anuncia el envío de:
- calcetines,
- dos pares de sandalias,
- dos prendas interiores (subligaria, una especie de ropa interior),
- y saludos para sus compañeros de barracón.
La traducción habitual dice aproximadamente:
"Te he enviado... calcetines, dos pares de sandalias y dos pares de prendas interiores. Saluda de mi parte a todos tus compañeros de alojamiento."
Esta sencilla lista se ha hecho célebre porque constituye una de las primeras pruebas directas de que los soldados romanos destinados en Britania necesitaban abundante ropa de abrigo y utilizaban prendas interiores.
¿Y la carta que pide redes de pesca y un manto de lana?
Existe otra serie de tablillas en las que diferentes soldados y civiles solicitan suministros muy variados: cerveza, cuero, grano, dinero, mantos, tejidos, animales de carga o utensilios. También aparecen referencias a actividades de pesca y abastecimiento. Sin embargo, no se conserva una única carta conocida que reúna exactamente la petición de:
- redes de pesca,
- mudas de ropa interior,
- un manto de lana,
- y además una explicación personal sobre "la importante misión en el extremo norte" y la dureza de la provincia.
Esa descripción parece ser una reconstrucción literaria o divulgativa, elaborada a partir de varias tablillas auténticas. Las cartas originales son mucho más breves y prácticas: hablan de envíos, cuentas, permisos, órdenes militares o asuntos familiares, rara vez desarrollando reflexiones personales.
Cómo era realmente la vida allí
Las tablillas permiten reconstruir un retrato muy humano de la frontera romana:
- los soldados sufrían el frío y la lluvia constantes;
- necesitaban calcetines, capas y ropa de lana con frecuencia;
- se quejaban de la escasez de cerveza y otros suministros;
- organizaban cenas y celebraciones familiares;
- escribían a sus parientes para pedir dinero, ropa o alimentos;
- las malas carreteras retrasaban el transporte de mercancías.
Si lo que recuerdas procede de un documental o de un libro de divulgación, es muy posible que el autor fusionara varias cartas auténticas para crear una narración continua en primera persona, más fácil de seguir para el lector, aunque no corresponda literalmente a un único documento romano.
Si te interesa, puedo reproducir las traducciones de varias de las cartas auténticas de Vindolanda (la de los calcetines y la ropa interior, la invitación de cumpleaños de Claudia Severa, la carta sobre las malas carreteras o las peticiones de suministros) en español.
A continuación tienes una reproducción en español actual, no una traducción palabra por palabra del latín (muchas tablillas están fragmentadas), sino una versión fluida que conserva el contenido conocido.
1. La carta de los calcetines, las sandalias y la ropa interior (Tab. Vindol. 346)
Espero que todo vaya bien por ahí.
Te envío varios pares de calcetines de lana que me ha hecho llegar Sattua, dos pares de sandalias y dos mudas de ropa interior.
Da recuerdos de mi parte a N..., a Elpis, a I..., a ...eno, a Tétrico y a todos los compañeros con los que compartes el alojamiento.
Deseo que todos estéis bien y que la fortuna os acompañe.
Esta es la famosa carta que demuestra que los soldados destinados en el norte de Britania usaban calcetines, sandalias y ropa interior de lana para soportar el clima. El texto original está incompleto, por lo que se han perdido el nombre del remitente, el del destinatario y parte del inventario.
2. La invitación de cumpleaños de Claudia Severa a Sulpicia Lepidina (Tab. Vindol. 291)
Se trata de la carta más célebre de Vindolanda y uno de los documentos escritos por una mujer más antiguos conservados en latín.
Claudia Severa saluda a su querida Lepidina.
El próximo 11 de septiembre celebraré mi cumpleaños y me haría muchísima ilusión que vinieras. Tu presencia hará que ese día sea todavía más feliz para mí.
Dale recuerdos a tu marido, Cerial, de parte de mi esposo Elio y también de nuestro hijo.
Espero verte sin falta.
Adiós, hermana queridísima. Que la fortuna te acompañe.
La despedida final fue escrita de puño y letra por la propia Claudia Severa, mientras que el resto probablemente lo redactó un escriba. Ese detalle la convierte en uno de los testimonios más antiguos conservados de la escritura autógrafa de una mujer en lengua latina.
Lo que más impresiona de estas tablillas es precisamente su tono cotidiano: no hablan de grandes batallas ni de emperadores, sino de cumpleaños, amigos, calcetines, ropa limpia y saludos a los compañeros de barracón. Después de casi dos mil años, transmiten una sensación sorprendentemente cercana
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