- Título: Boy
- Director y guionista: Taika Waititi
- País: Nueva Zelanda
- Año de estreno: 2010
- Género: Comedia dramática / Coming-of-age
- Duración: 87 minutos
- Protagonistas: James Rolleston, Taika Waititi, Te Aho Aho Eketone-Whitu.
Argumento
La historia se sitúa en 1984 y sigue a Boy, un niño maorí de 11 años que vive con su abuela, su hermano pequeño Rocky y otros familiares en una comunidad rural. Boy idolatra a su padre, Alamein, a quien imagina como un héroe. Cuando Alamein regresa tras salir de prisión, Boy descubre que su padre es un hombre inmaduro, egoísta e incapaz de asumir responsabilidades. A lo largo de la película, el protagonista debe enfrentarse a la diferencia entre la imagen idealizada de su padre y la realidad, mientras aprende sobre la familia, la pérdida y el crecimiento personal.
Crítica sobre lo que muestra la película y la realidad de las comunidades maoríes en 2009
La película presenta una visión íntima de una comunidad maorí rural marcada por:
- La pobreza y las limitadas oportunidades económicas.
- La ausencia o inestabilidad de algunas figuras paternas.
- La importancia de la familia extensa y de la identidad cultural maorí.
- El humor como forma de afrontar las dificultades cotidianas.
Sin embargo, no pretende representar a todas las comunidades maoríes ni ofrecer un retrato documental.
Comparación con la realidad en 2009
En 2009, las comunidades maoríes seguían enfrentándose a desigualdades respecto al resto de la población de Nueva Zelanda:
- Existían mayores tasas de desempleo y menores ingresos medios.
- Persistían problemas de salud, vivienda y acceso a la educación.
- Había una sobrerrepresentación de la población maorí en el sistema penitenciario.
- Al mismo tiempo, muchas comunidades vivían un fuerte proceso de revitalización cultural, con un crecimiento de la enseñanza del idioma maorí (te reo Māori), el fortalecimiento de las instituciones tribales (iwi) y una mayor presencia política y social.
Valoración crítica
La principal virtud de Boy es que evita presentar a los personajes maoríes como simples víctimas o estereotipos. Combina humor y drama para mostrar personas complejas, con defectos y virtudes, y pone el foco en la resiliencia de la comunidad y en la importancia de la identidad cultural. No obstante, la película se centra en una experiencia concreta —una comunidad rural en los años ochenta—, por lo que no debe interpretarse como un retrato exacto de todas las comunidades maoríes en 2009. Refleja problemas que seguían presentes décadas después, pero también omite otros aspectos positivos de la realidad maorí contemporánea, como los avances educativos, culturales y políticos que ya eran visibles a finales de la década de 2000.
Para ver:

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