El correo que unía a Estados Unidos: así funcionaba el servicio postal en 1954
En 1954, el Departamento de Correos de los Estados Unidos (todavía no existía el actual USPS, creado en 1971) era una de las organizaciones civiles más grandes del mundo. Empleaba a medio millón de personas y procesaba unos 54.000 millones de envíos al año, una cifra extraordinaria para una época anterior al correo electrónico y a la mensajería instantánea. El reportaje publicado por National Geographic en julio de 1954 mostraba un sistema inmenso, en plena modernización, donde convivían la fuerza humana, los trenes, los camiones, los helicópteros e incluso los caballos.
La central de Correos de Chicago: una auténtica fábrica del correo
La oficina principal de Chicago era, junto con la de Nueva York, una de las mayores del país. Entre ambas procesaban más de 7.500 millones de piezas de correo al año.
El edificio funcionaba como una inmensa cadena de producción:
- Los sacos de correspondencia llegaban continuamente desde estaciones ferroviarias, aeropuertos y camiones.
- Grandes cintas transportadoras distribuían cartas y paquetes hacia distintas secciones.
- Primero se realizaba una clasificación primaria, separando el correo local del destinado a otros estados.
- Después, decenas de empleados trabajaban frente a enormes casilleros ("cases"), lanzando manualmente cada carta al compartimento correspondiente.
Aunque el proceso parecía completamente manual, Chicago era pionera en mecanización gracias a la máquina Sestak. En apariencia los empleados seguían introduciendo las cartas en los casilleros tradicionales, pero detrás de cada compartimento había un conducto vertical que dejaba caer automáticamente el correo hacia la planta inferior, reduciendo enormemente el tiempo de manipulación. Era uno de los primeros intentos de automatizar la clasificación postal estadounidense.
Cómo se seleccionaba el correo
La clasificación dependía casi por completo del conocimiento humano.
Los clasificadores debían memorizar:
- miles de ciudades;
- conexiones ferroviarias;
- horarios de salida;
- rutas aéreas;
- oficinas distribuidoras.
Muchos realizaban exámenes periódicos y debían obtener calificaciones cercanas al 95 % para conservar determinadas responsabilidades.
Cuando una carta estaba mal escrita o la dirección era casi ilegible, entraban en acción los llamados "nixie clerks", auténticos detectives postales capaces de interpretar direcciones absurdas, errores ortográficos extremos o incluso mensajes escritos mediante códigos, símbolos químicos o notas musicales. Cada año conseguían rescatar millones de envíos que, de otro modo, habrían acabado en la oficina de objetos perdidos.
Los ambulantes postales ferroviarios: las oficinas de correos sobre raíles
Uno de los aspectos más fascinantes del sistema era el Railway Mail Service.
Los vagones postales no servían simplemente para transportar sacas: eran auténticas oficinas de correos móviles.
Mientras el tren circulaba:
- cuatro o seis empleados clasificaban miles de cartas;
- colocaban el correo ya ordenado en sacas destinadas a cada ciudad;
- preparaban el intercambio de correspondencia con estaciones intermedias.
Uno de los momentos más espectaculares era la recogida "al vuelo".
Junto a la vía existía una estructura metálica con una saca preparada. El vagón desplegaba un brazo metálico ("catcher arm") que atrapaba la bolsa sin necesidad de detener el tren, mientras otra saca era expulsada simultáneamente para la oficina local.
Gracias a este sistema, el correo llegaba ya clasificado a su destino y evitaba horas de trabajo adicional en las oficinas postales. En 1954 todavía trabajaban unos 15.000 empleados en este servicio, aunque comenzaba su declive por el auge del transporte por carretera y del avión.
¿Existían carteros a caballo en 1954?
Sí, aunque eran ya una excepción.
En la mayor parte del país el reparto rural se realizaba mediante:
- automóviles;
- camiones postales;
- autobuses adaptados;
- los nuevos Highway Post Offices, auténticas oficinas postales instaladas en grandes autocares.
Sin embargo, seguían existiendo rutas donde únicamente podían emplearse caballos o mulas:
- zonas montañosas;
- regiones muy aisladas del Oeste;
- partes del Gran Cañón;
- algunos senderos inaccesibles para vehículos.
El propio reportaje de National Geographic acompañó a repartidores que aún utilizaban caballos para completar sus recorridos en áreas donde ningún vehículo podía llegar.
El famoso lema de los carteros estadounidenses
Probablemente sea la frase más conocida relacionada con el correo estadounidense:
"Neither snow nor rain nor heat nor gloom of night stays these couriers from the swift completion of their appointed rounds."
En español:
"Ni la nieve, ni la lluvia, ni el calor, ni la oscuridad de la noche detienen a estos mensajeros en el rápido cumplimiento de sus rondas."
Curiosamente, no es el lema oficial del servicio postal.
La frase procede del historiador griego Heródoto, quien describía hacia el año 430 a. C. el eficiente sistema de mensajeros del rey persa Jerjes I.
En 1914 el arquitecto William Mitchell Kendall decidió grabarla sobre la fachada de la Oficina Central de Correos James A. Farley de Nueva York, y desde entonces el público la adoptó como si fuera el lema oficial del correo estadounidense.
Benjamin Franklin y el nacimiento del servicio postal estadounidense
Benjamin Franklin ya era un experto en correos antes de la independencia.
En 1753 fue nombrado Subdirector General de Correos de las colonias británicas.
Durante ese periodo introdujo importantes mejoras:
- amplió la red de oficinas;
- estableció rutas más rápidas;
- impulsó el uso de diligencias;
- organizó un servicio regular de paquetería con Inglaterra;
- consiguió que el sistema fuera económicamente sostenible.
En 1774 fue destituido por las autoridades británicas debido a su apoyo creciente a la causa colonial.
Un año más tarde, en 1775, el Segundo Congreso Continental lo nombró primer Director General de Correos de los futuros Estados Unidos.
Durante la Revolución estadounidense, el servicio postal cumplió funciones decisivas:
- comunicaba al Congreso Continental;
- transmitía órdenes militares;
- distribuía periódicos favorables a la independencia;
- mantenía conectadas las colonias rebeldes.
En muchos sentidos, el sistema postal ayudó a crear una identidad nacional antes incluso de que existiera formalmente el país.
El correo en la época colonial
Antes de Franklin, el correo colonial era bastante deficiente.
Desde 1693 existía un sistema autorizado por la Corona británica, pero:
- las tarifas eran elevadas;
- las rutas eran lentas;
- muchas cartas viajaban mediante transportistas privados;
- numerosas comunidades organizaban sus propios servicios locales.
Franklin profesionalizó completamente aquella red, convirtiéndola en una infraestructura fiable que más tarde sería esencial durante la guerra de independencia.
Los coleccionistas de sellos: una pasión nacional
El reportaje terminaba mostrando la enorme producción de sellos estadounidenses.
En la década de 1950 la filatelia vivía una auténtica edad de oro.
Millones de estadounidenses coleccionaban sellos porque:
- representaban personajes históricos;
- difundían acontecimientos nacionales;
- recordaban aniversarios y descubrimientos;
- servían como herramienta educativa.
National Geographic incluso mostraba una impresionante obra artística realizada con 4.324 sellos cancelados, creada por el jesuita Anthony G. Schirmann, demostrando que los sellos eran considerados también un medio de expresión artística.
Un sistema que mantenía unido un continente
En 1954 el correo estadounidense era mucho más que un servicio administrativo. Era la infraestructura que conectaba ciudades gigantes con pequeñas granjas, unía familias separadas por miles de kilómetros y permitía el funcionamiento del comercio y de las instituciones nacionales. Entre trenes en marcha, helicópteros experimentales, oficinas rodantes y algunos últimos carteros a caballo, el sistema postal reflejaba un país inmenso que comenzaba a entrar en la era moderna sin renunciar todavía a muchos métodos tradicionales. El reportaje de National Geographic captura precisamente ese momento de transición, cuando la mecanización empezaba a transformar una organización que seguía dependiendo, sobre todo, de la habilidad y la memoria de miles de empleados.
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