En Del Revés 2 (Inside Out 2), Aburrimiento aparece como una de las nuevas emociones que llegan a la mente de Riley en plena adolescencia. Y es que claro, crecer implica empezar a sentir cosas más complejas y contradictorias. Aburrimiento no es simplemente “no tener nada que hacer”; ella representa esa sensación de apatía, desgana y mirada de “meh” constante que muchos adolescentes dominan a la perfección.
Su carácter es irónico, distante y algo sarcástico. Se mueve poco, habla con tono monocorde y parece que nada le impresiona demasiado. Pero ojo, porque detrás de esa fachada de “me da igual todo” hay una función importante. No está ahí para fastidiar a Riley, sino para protegerla. Cuando Riley se siente saturada o sobreexpuesta socialmente, Aburrimiento baja el volumen emocional. Es como si dijera: “Vale, suficiente intensidad por hoy”. Le ayuda a desconectar cuando algo no le interesa, a no implicarse de más en situaciones que no le aportan, y a marcar cierta distancia cuando el entorno la sobrepasa.
De hecho, en la adolescencia eso tiene mucho sentido. Riley está en un momento en el que quiere encajar, impresionar, pertenecer… y eso agota. Aburrimiento aparece como un mecanismo de defensa suave: si algo no vibra contigo, te retiras un poco. No todo merece tu energía. En ese sentido, ella sí se preocupa por Riley, solo que lo hace desde la indiferencia estratégica. No abraza ni anima como Alegría; protege apagando un poco la chispa cuando hace falta.
Y aquí viene lo interesante: en la vida real, el aburrimiento también puede ser un regalo disfrazado. A los adolescentes les beneficia más de lo que parece. Primero, porque cuando no hay estímulos constantes (móvil, series, redes), el cerebro empieza a divagar… y ahí nace la creatividad. Muchas ideas buenas aparecen justo cuando uno está “sin nada que hacer”. Segundo, el aburrimiento obliga a preguntarse: “¿Qué me apetece de verdad?” Eso ayuda a descubrir intereses propios, no solo los que marca el grupo.
Además, tolerar el aburrimiento fortalece la paciencia y la regulación emocional. Si un chico o chica necesita estar entretenido todo el tiempo, cualquier vacío se vuelve insoportable. Aprender a estar con esa sensación sin huir enseguida es un entrenamiento brutal para la vida adulta. Es, en el fondo, aprender a estar con uno mismo.
Así que sí, Aburrimiento puede parecer la más pasota del cuartel general, pero cumple una función clave: baja el ruido, filtra lo irrelevante y da espacio para que Riley descubra quién es sin tanta presión. Y eso, en plena adolescencia, vale oro.
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