domingo, 31 de mayo de 2026

Los etiquetadores de contenido de la IA.

 Cuando la gente oye “entrenar una IA”, suele imaginar un laboratorio futurista lleno de doctores en matemáticas y servidores brillando en la oscuridad. Pero una parte enorme del trabajo real se parece más a una cadena de montaje globalizada: miles de personas clasificando imágenes, leyendo textos, corrigiendo respuestas, filtrando violencia extrema o etiquetando emociones durante horas por salarios muy bajos. Y casi siempre lejos de donde están las empresas que luego venden la IA como “mágica”.

Los Mordaugh. La familia que mata unida....

 La saga criminal de la familia Alex Murdaugh se convirtió en uno de los casos judiciales más escandalosos de Estados Unidos. Lo que comenzó como el accidente mortal de una joven en una lancha acabó destapando una red de fraudes, muertes sospechosas, corrupción y asesinatos dentro de una de las dinastías legales más poderosas de Carolina del Sur.

La misteriosa desaparición de Agatha Christie. (1926)


 La desaparición de Agatha Christie sigue siendo uno de esos episodios literarios que parecen inventados por ella misma. En diciembre de 1926, la autora más famosa de novelas de misterio del Reino Unido desapareció durante once días y dejó detrás un caos mediático enorme, miles de voluntarios buscando pistas y una cantidad absurda de teorías.

Todo ocurrió en un momento muy malo de su vida. Ese año se le habían juntado varias cosas devastadoras: había muerto su madre —con la que estaba muy unida— y su matrimonio con Archibald Christie estaba prácticamente roto. Archie, militar y hombre bastante frío según quienes lo conocieron, le confesó que estaba enamorado de otra mujer, Nancy Neele, y que quería divorciarse. Aquello la dejó emocionalmente destrozada. Hay testimonios de amigos que cuentan que Agatha alternaba momentos de aparente normalidad con crisis nerviosas y agotamiento extremo.

La noche del 3 de diciembre de 1926 salió de casa en coche después de discutir con su marido. Besó a su hija Rosalind antes de irse y desapareció. Al día siguiente encontraron su automóvil abandonado cerca de un estanque en Surrey, con algunas pertenencias dentro. El coche estaba en una posición extraña, como si hubiera habido un accidente leve o un abandono apresurado. Enseguida empezó el delirio colectivo.

La policía movilizó una búsqueda gigantesca. Participaron agentes, vecinos, perros rastreadores y hasta aviones —algo bastante novedoso entonces—. Se habló de suicidio, asesinato y fuga voluntaria. La prensa sensacionalista convirtió el caso en un circo nacional. Algunos periódicos insinuaban que Archie la había matado; otros, que Agatha estaba montando una campaña publicitaria para vender libros. Esa acusación la persiguió durante años y probablemente le dolió muchísimo porque, además de estar hundida, veía cómo se cuestionaba su estabilidad mental y su papel como madre.

Y ahí aparece algo importante: el miedo a perder la custodia de su hija. En la Inglaterra de los años veinte, una mujer considerada “inestable” podía quedar en muy mala posición en un proceso de divorcio. Varias personas cercanas a Christie pensaban que el escándalo público y las insinuaciones sobre desequilibrio mental podían afectar directamente a la patria potestad de Rosalind. Eso ayuda a entender por qué después Agatha se negó casi siempre a hablar del episodio y evitó dejar explicaciones claras.

Once días después, apareció viva en el balneario-hotel Swan Hydropathic Hotel, en Harrogate. Lo más desconcertante es que se había registrado usando el apellido de la amante de su marido: “Mrs. Neele”. Ese detalle hizo explotar aún más las teorías. Algunos lo interpretaron como una especie de mensaje inconsciente; otros, como una humillación deliberada hacia Archie.

Cuando la encontraron, según médicos y testigos, parecía genuinamente desorientada. Reconocía a algunas personas pero no recordaba claramente quién era ni cómo había llegado allí. Hoy muchos especialistas creen que pudo sufrir una “fuga disociativa”, un fenómeno psicológico raro asociado a estrés extremo y trauma emocional. No es exactamente la amnesia cinematográfica de “olvido total”, sino un estado en el que la persona puede seguir funcionando —hablar, viajar, registrarse en hoteles— mientras queda desconectada de partes importantes de su identidad autobiográfica.

Los datos médicos de la época son limitados porque no hubo evaluaciones neurológicas modernas ni resonancias ni nada parecido. Pero los médicos que la examinaron describieron síntomas compatibles con amnesia psicógena: confusión, lagunas de memoria y comportamiento automático relativamente coherente. También hay que decir que algunos investigadores posteriores sospecharon que sí recordaba más de lo que admitió y que pudo exagerar ciertos aspectos para protegerse emocionalmente o socialmente. Nunca se ha podido demostrar una cosa ni la otra.

Lo curioso es que, tras reaparecer, Agatha prácticamente cerró el asunto para siempre. No dejó memorias detalladas sobre esos once días. En su autobiografía pasa de puntillas sobre el tema, como si quisiera borrarlo. Eso alimentó todavía más el misterio.

El matrimonio con Archie no sobrevivió. Se divorciaron en 1928. Y aquí la historia cambia completamente de tono, porque unos años después conoció al arqueólogo Max Mallowan durante un viaje a Oriente Próximo. Él era catorce años menor que ella, algo bastante comentado en la época, pero funcionaron sorprendentemente bien juntos. Mallowan trabajaba en excavaciones en Irak y Siria, y Agatha empezó a acompañarlo. Muchas de sus novelas posteriores nacieron precisamente de esos viajes arqueológicos y del ambiente de Oriente Medio.

Hay una frase muy famosa atribuida a ella sobre casarse con un arqueólogo: “Porque cuanto más vieja te haces, más interesado está en ti”. Suena muy Christie: elegante y con veneno suave.

Con Max encontró una estabilidad que no había tenido antes. Él protegía mucho su intimidad y nunca explotó públicamente el episodio de la desaparición. Permanecieron juntos hasta la muerte de Agatha en 1976.

Y quizá eso es lo más llamativo del caso: una escritora que dedicó su vida a construir enigmas perfectos terminó protagonizando uno real que jamás quiso resolver del todo.

John O, Neill. El agente del FBI que predijo el atentado de las Torres Gemelas.

 


La figura de John O'Neill se convirtió casi en material de leyenda tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Para muchos periodistas y ex compañeros, O'Neill fue uno de los hombres que más claramente advirtió antes del 11-S que Osama bin Laden y Al Qaeda estaban preparando un gran golpe contra Estados Unidos, posiblemente en New York City y específicamente contra el World Trade Center.

Carme Elías y Pasqual Maragall. Dos documentales sobre el Alzheimer contados desde los que lo sufren.

 


La carrera de Carme Elías es de esas que parecen atravesar medio siglo de cultura española casi sin hacer ruido, pero dejando huella en todas partes. Mucha gente la recuerda por el Goya que ganó con Camino, pero en realidad llevaba décadas siendo una actriz enorme en teatro, televisión y cine. En los ochenta estaba en series muy populares como Turno de oficio, trabajó con gente como Antonio Mercero, Juan Echanove o Juan Luis Galiardo, y también hizo muchísimo teatro clásico y contemporáneo. Además tenía una voz muy reconocible como actriz de doblaje. Lo curioso es que dentro del oficio siempre ha tenido fama de actriz muy rigurosa, muy intensa y muy poco dada al divismo.

Anécdotas del actor cómico Robin Williams.


 La carrera de Robin Williams es una de esas historias que parecen demasiado intensas para haber cabido en una sola vida. Tenía una velocidad mental absurda. Mucha gente recuerda sus películas familiares o sus monólogos salvajes, pero detrás había un actor técnicamente finísimo, formado en interpretación clásica, capaz de pasar de la hiperactividad cómica al drama más devastador en segundos. Y eso no era un truco: directores y compañeros decían que en persona era exactamente igual, alguien incapaz de dejar de improvisar porque el humor era casi un mecanismo fisiológico.

Los etiquetadores de contenido de la IA.

 Cuando la gente oye “entrenar una IA”, suele imaginar un laboratorio futurista lleno de doctores en matemáticas y servidores brillando en l...