viernes, 8 de mayo de 2026

La tormenta perfecta.


 La historia del pesquero Andrea Gail tiene algo casi mitológico porque mezcla tres cosas muy potentes: marineros de verdad, una tormenta absolutamente salvaje y una película de Hollywood que convirtió una tragedia local en cultura popular mundial. Y precisamente por eso todavía sigue levantando discusiones en Gloucester, el puerto pesquero del que salió el barco y al que nunca regresó.

La llamada “tormenta perfecta” de 1991 fue una combinación rarísima de fenómenos meteorológicos. Había un potente sistema de baja presión viniendo desde Canadá, restos de aire frío continental y, además, el 1991 Perfect Storm absorbió parte de la energía del huracán Grace. El resultado fue una monstruosidad atmosférica en el Atlántico Norte: olas gigantescas, presión bajísima y vientos huracanados. Los meteorólogos de la época hablaban de un sistema muy inusual, aunque algunos expertos luego dijeron que Hollywood exageró bastante aquello de “la tormenta más extraordinaria jamás vista”.

El Andrea Gail había salido a pescar pez espada y se encontraba en una de las zonas más duras del Atlántico, cerca del Flemish Cap y los Grand Banks. La tripulación estaba formada por seis hombres, encabezados por el capitán Billy Tyne. Lo que hace tan inquietante la historia es que nunca se encontró el barco entero ni los cuerpos. Solo aparecieron restos dispersos y señales de emergencia. Eso significa que nadie sabe exactamente cómo murieron ni qué pasó durante las últimas horas.

Y ahí empiezan muchos de los agujeros de guion —o directamente invenciones— de The Perfect Storm.

La película vende la idea de que conocemos lo que ocurrió dentro del barco: discusiones, decisiones heroicas, sacrificios finales, el momento exacto en que la ola gigante los engulle… pero en realidad todo eso es especulación dramática. Nadie sobrevivió para contarlo. De hecho, una de las mayores críticas fue precisamente esa: convertir hipótesis en escenas “reales”.

Otro detalle polémico fue la representación de algunos pescadores. En Gloucester mucha gente conocía personalmente a los tripulantes y hubo familiares molestos porque ciertos personajes parecían irresponsables, agresivos o casi caricaturas de “machos autodestructivos”. Algunos vecinos sintieron que Hollywood había usado nombres reales para inventarse comportamientos imposibles de verificar. Por eso hubo demandas judiciales contra la productora y contra los responsables de la película.

También hay errores puramente meteorológicos y náuticos. Algunos expertos señalaron que la famosa ola gigantesca del final está dramatizada de forma bastante fantasiosa. Meteorólogos entrevistados años después dijeron que la película simplificaba demasiado cómo interactúan huracanes y borrascas extratropicales. Incluso hubo críticas a la dirección de las olas y al comportamiento físico del mar mostrado en pantalla.

Luego están los pequeños fallos típicos de Hollywood: barcos que aparecen antes de existir realmente en Gloucester, escenas interiores donde la tripulación está tranquilísima mientras fuera el barco parece una montaña rusa infernal, o rescates dramatizados que nunca ocurrieron exactamente así.

Pero la cuestión más delicada no fueron los errores técnicos, sino el impacto emocional en la comunidad. Porque Gloucester no es simplemente “el escenario” de una película. Es un pueblo marcado por generaciones de pescadores muertos en el mar. Allí las pérdidas son algo casi cotidiano, y el Andrea Gail no fue una leyenda abstracta: eran vecinos, hijos, parejas, amigos de bar.

El libro de Sebastian Junger tuvo una recepción más compleja. Mucha gente respetó el enorme trabajo periodístico y la forma en que retrataba la dureza de la pesca comercial en el Atlántico Norte. El libro dedica mucho tiempo a explicar la cultura marinera de Gloucester: el alcohol, las deudas, la presión económica, la adicción al riesgo y esa mezcla rarísima de fatalismo y orgullo que tienen muchos pescadores.

La película, en cambio, fue vista por bastantes familiares como una explotación emocional. Para Hollywood era una aventura épica con George Clooney y Mark Wahlberg; para muchos en Gloucester era volver a abrir una herida todavía reciente. Hay testimonios de familiares diciendo que jamás dieron permiso para que se dramatizaran momentos íntimos o conversaciones inventadas. Y claro, ver a actores famosos interpretando a personas reales que murieron de manera horrible generó bastante incomodidad.

Aun así, la película también tuvo un efecto curioso: convirtió a Gloucester en un símbolo mundial de la vida de los pescadores del Atlántico. Muchísima gente fuera de Nueva Inglaterra no sabía nada de esa cultura hasta que vio la película. El bar Crow’s Nest, por ejemplo, se volvió casi un sitio de peregrinación para fans. Y aunque muchos locales renegaban del tono hollywoodense, otros reconocían que la historia ayudó a mostrar lo brutal y peligroso que es ese trabajo.

Al final, “La tormenta perfecta” quedó atrapada entre dos cosas incompatibles: por un lado es una tragedia real con familias reales; por otro, es una narración cinematográfica que necesitaba héroes, clímax y escenas espectaculares. Y como nadie sobrevivió para contar la verdad completa, el vacío fue rellenado por hipótesis, dramatización y mito. Ahí está precisamente el motivo por el que la historia sigue fascinando tanto: nunca sabremos qué ocurrió exactamente en las últimas horas del Andrea Gail.

jueves, 7 de mayo de 2026

Vuelven los estoicos.

 La cámara entra en un plató sobrio. Pantallas LED proyectan bustos romanos, columnas derruidas y el flujo infinito de vídeos cortos de redes sociales. Música tenue. El periodista mira a cámara.

—Buenas noches. Hoy hablaremos de una filosofía nacida hace más de dos mil años… y que, sin embargo, parece diseñada para sobrevivir a TikTok, al burnout y a las notificaciones del móvil. ¿Por qué el estoicismo vuelve a estar de moda? Para responder, nos acompaña el filósofo Adrián Salvatierra.

El filósofo asiente con una media sonrisa.

—Gracias por invitarme.

—Empiezo por la pregunta más evidente. ¿Cómo puede una filosofía tan antigua conectar con gente del siglo XXI?

—Porque el siglo XXI está agotado —responde el filósofo—. Vivimos rodeados de estímulos, ansiedad, comparaciones constantes y una sensación de fragilidad permanente. El estoicismo aparece como una especie de refugio mental. Los estoicos decían: “No controlas lo que sucede; controlas cómo reaccionas”. Y eso, hoy, suena casi revolucionario.

—Aunque también se les acusa de resignados.

—Claro. Porque solemos confundir resignación con lucidez. El estoico no se tira al suelo llorando ante el destino, pero tampoco cree que pueda domesticar el universo con frases motivacionales. Aceptar la muerte, la enfermedad o la pérdida no significa desearlas. Significa entender que forman parte del contrato de estar vivo.

El periodista se inclina hacia delante.

—¿Entonces por eso triunfan frases de Séneca o Epicteto en redes sociales?

—Exactamente. Porque prometen algo que la sociedad contemporánea no sabe ofrecer: serenidad. La cultura digital te exige ser visible, exitoso, deseable, productivo y feliz al mismo tiempo. El estoicismo te dice algo incómodo: quizá no seas famoso, quizá fracases, quizá envejezcas y mueras… y aun así puedes vivir con dignidad.

—Eso no encaja muy bien con los influencers.

El filósofo ríe.

—No demasiado. Imagino a Marco Aurelio entrando en Instagram y cerrando la aplicación en treinta segundos. Él escribió sus meditaciones para recordarse que el aplauso es efímero. Los estoicos desconfiaban profundamente de la fama. Pensaban que depender de la opinión ajena te convertía en esclavo emocional.

—¿Qué dirían hoy de los influencers?

—Probablemente que son el síntoma perfecto de una civilización obsesionada con la mirada de los demás. Séneca se horrorizaría viendo a alguien convertir cada comida, cada emoción y cada tragedia personal en contenido. Epicteto diría que quien necesita aprobación constante ha entregado su libertad interior. Y Marco Aurelio repetiría aquello de que “la fama póstuma es humo”.

—Pero también hay influencers que hablan precisamente de estoicismo.

—Y eso es fascinante —dice el filósofo—. Porque el estoicismo se ha convertido, paradójicamente, en un producto de consumo. Hay cursos, podcasts, tazas con frases de Séneca, vídeos titulados “Cómo ser imparable como un emperador romano”. Los viejos estoicos probablemente encontrarían muy irónico monetizar el desapego material.

—O sea que hemos convertido una filosofía austera en merchandising.

—Exacto. El capitalismo tiene una habilidad extraordinaria para vender incluso ideas que pretendían liberarte de él.

El periodista sonríe.

—Hablemos de la muerte. Los estoicos parecían obsesionados con ella.

—Porque la consideraban la gran maestra. Recordar que vas a morir obliga a ordenar prioridades. Hoy vivimos como si la muerte fuese un error técnico del sistema. La escondemos en hospitales, filtros y cirugías. Los estoicos hacían lo contrario: mirarla de frente para perderle el miedo.

—Y ahí aparece la figura de Séneca.

La pantalla muestra una pintura del filósofo romano abriéndose las venas.

—Sí. La muerte de Séneca es casi una escena teatral del estoicismo —dice el filósofo—. Aunque también está llena de contradicciones humanas. Había sido tutor y consejero de Nerón, uno de los emperadores más paranoicos y violentos de Roma. Cuando fue acusado de participar en una conspiración contra él —quizá culpable, quizá no—, Nerón le ordenó suicidarse.

—Y aceptó.

—Aceptó porque en Roma no aceptar significaba una ejecución humillante y la destrucción de tu familia. Pero la forma en que afrontó la muerte fue profundamente estoica. Según cuentan las crónicas, abrió sus venas con calma, habló con sus amigos, intentó consolarlos e incluso siguió razonando filosóficamente mientras se desangraba. Hay algo casi insoportable en esa serenidad.

—Como si quisiera demostrar que la filosofía no era teoría.

—Exactamente. El estoicismo siempre sostuvo que las ideas sólo valen si resisten el dolor, el miedo y la muerte. Séneca murió intentando encarnar aquello que había escrito toda su vida: que el sabio no controla cuándo llega la muerte, pero sí cómo la recibe.

El periodista guarda silencio unos segundos.

—¿Y cree que por eso vuelve a interesarnos hoy?

El filósofo mira a cámara.

—Sí. Porque vivimos en una época que promete control absoluto y, sin embargo, la gente siente que no controla nada. Pandemias, guerras, precariedad, algoritmos, ansiedad… El estoicismo no ofrece felicidad permanente. Ofrece algo más humilde y quizá más útil: aprender a no derrumbarse cuando el mundo hace exactamente lo que el mundo siempre ha hecho.

José María Cruz Novillo, el hombre que diseñó España con sus logos.

 


Periodista: Hoy hablamos de una figura esencial del diseño español contemporáneo: José María Cruz Novillo. Mucha gente conoce su obra… aunque quizá no sabe que la conoce. Para entender su importancia nos acompaña el experto en publicidad y comunicación visual, el profesor Martín Salcedo. Bienvenido.

Experto: Encantado. Y sí, eso que dices es muy cierto. Cruz Novillo es de esos creadores que han moldeado el paisaje visual de un país entero. Sus diseños están tan integrados en la vida cotidiana española que casi se vuelven invisibles.

Periodista: ¿Estamos hablando de uno de los grandes diseñadores gráficos españoles?

Experto: Sin ninguna duda. José María Cruz Novillo es probablemente el gran arquitecto de la identidad visual de la España democrática. Su trabajo atraviesa instituciones, cine, política, cultura y hasta el dinero que llevaba la gente en el bolsillo.

Periodista: Vamos por partes. Muchísima gente reconoce el logotipo de Correos, esa corona amarilla con la corneta…

Experto: Exacto. Y ahí está una de sus genialidades. Cruz Novillo modernizó la identidad de Correos en los años setenta, pero sin romper con la tradición histórica del servicio postal. La corneta postal venía de siglos atrás. Él la simplifica, la convierte en un símbolo limpio, geométrico y extremadamente reconocible. Es diseño funcional puro: lo ves medio segundo y sabes perfectamente qué es.

Periodista: Algo parecido ocurre con el símbolo de la Comunidad de Madrid.

Experto: Claro. Las siete estrellas blancas sobre rojo. Minimalismo absoluto. Cruz Novillo entendía muy bien algo fundamental en branding institucional: un símbolo tiene que sobrevivir décadas, gobiernos, modas y cambios tecnológicos. Sus logos funcionan igual en una placa metálica, en televisión o en la pantalla diminuta de un móvil, aunque él diseñara muchos antes de internet.

Periodista: También diseñó el emblema del Partido Socialista.

Experto: Sí. El puño y la rosa del Partido Socialista Obrero Español. Otro icono histórico. Aunque el símbolo existía internacionalmente, Cruz Novillo realizó la adaptación visual que acabaría identificando al PSOE durante la Transición y la democracia moderna española. Hay que recordar que en aquella época España estaba literalmente reinventando su imagen pública después de la dictadura.

Periodista: O sea, no solo hacía “dibujitos bonitos”.

Experto: Ni muchísimo menos. Él diseñaba símbolos de legitimidad democrática. Eso es enorme. Pensemos en los billetes de las últimas pesetas.

Periodista: Los de 1980.

Experto: Exactamente. Billetes de peseta de 1980. Cruz Novillo participó en el diseño de una nueva familia de billetes del Banco de España. Y aquello tenía una carga simbólica brutal: modernizar la imagen del país también significaba modernizar su moneda. Introdujo composiciones más limpias, mejor legibilidad, una estética más contemporánea y sistemas gráficos muy avanzados para la época.

Periodista: Es curioso pensar que millones de españoles llevaban arte gráfico en la cartera sin saberlo.

Experto: Totalmente. Y eso define al gran diseño: no necesita firmarse. Funciona.

Periodista: Hay otro terreno donde dejó huella: el cine.

Experto: Sí, y ahí fue revolucionario. Cruz Novillo entendió el cartel cinematográfico no como mera publicidad, sino como síntesis visual de una película. Por ejemplo, trabajó en filmes como La escopeta nacional o Los lunes al sol. Sus carteles evitaban el exceso y buscaban ideas visuales potentes. Mucho concepto, mucha inteligencia gráfica.

Periodista: ¿Dirías que tenía un estilo reconocible?

Experto: Sí y no. Lo reconocible era su claridad. No hacía diseño para lucirse él; hacía diseño para comunicar. Eso hoy parece obvio, pero no lo es. Muchísimas marcas actuales están sobrecargadas. Cruz Novillo practicaba una especie de elegancia matemática.

Periodista: Y hay otro detalle impresionante: la imagen de la Policía Nacional.

Experto: Exacto. Policía Nacional. Él participó tanto en el diseño del logotipo moderno como en la identidad visual y los uniformes contemporáneos. Es decir: ayudó a definir cómo debía verse la autoridad democrática española tras la Transición.

Periodista: Eso ya es diseñar un país.

Experto: Literalmente. Y además lo hizo desde una visión muy moderna. Él defendía que el diseño no era decoración; era estructura cultural. Cuando una institución tiene una imagen sólida, transmite confianza, coherencia y estabilidad.

Periodista: Me llama la atención que mucha gente joven quizá no conozca su nombre, pero ve su trabajo constantemente.

Experto: Es el destino de los grandes diseñadores gráficos. Nadie entra en una oficina de Correos diciendo: “Qué maravilla de identidad corporativa”. Pero el hecho de que todo resulte claro, reconocible y duradero… eso ya es el éxito del diseñador.

Periodista: Si tuvieras que resumir la importancia de José María Cruz Novillo en una frase.

Experto: Diría esto: pocos artistas han dibujado visualmente la España moderna tanto como él.

Periodista: Magnífica definición. Profesor Martín Salcedo, gracias por acompañarnos.

Experto: Un placer.

Una avispa y un lagarto marino prehistórico en honor al zoólogo David Attenborough por su centenario.

 


La reciente avispa bautizada en honor de David Attenborough se llama Attenboroughnculus tau, y su anuncio coincidió con el centenario del célebre naturalista, que cumple 100 años el 8 de mayo de 2026. El insecto fue recolectado originalmente en Chile en los años ochenta y permaneció décadas sin clasificar en las colecciones del Natural History Museum hasta que los entomólogos Gavin Broad y su equipo concluyeron que no solo era una especie nueva, sino un género completamente nuevo.

La pequeña avispa pertenece al grupo de las avispas parasitoides: deposita sus huevos dentro de otros insectos y las larvas terminan consumiendo al huésped desde el interior. Precisamente por tratarse de un género enteramente nuevo —algo mucho más raro que nombrar simplemente una especie— los investigadores decidieron reservar el honor para Attenborough, cuya obra divulgativa inspiró a generaciones enteras de naturalistas y taxónomos.

Entre los organismos que llevan su nombre destaca también el plesiosaurio Attenborosaurus, un reptil marino que nadó hace unos 190 millones de años en los mares cálidos que cubrían el sur de Inglaterra durante el Jurásico temprano. Inicialmente había sido clasificado como Plesiosaurus conybeari, pero en los años noventa el paleontólogo Robert Bakker reconsideró sus características anatómicas —especialmente la combinación de cuello largo y cráneo relativamente grande— y creó para él un género propio dedicado a Attenborough: Attenborosaurus.


Los plesiosaurios tuvieron además un papel histórico enorme en la paleontología del siglo XIX. La espectacular aparición de esqueletos casi completos, especialmente los descubiertos por Mary Anning en la costa de Dorset, conmocionó al público victoriano. El cuerpo de estos animales —cuello larguísimo, cuerpo compacto y cuatro aletas— no se parecía a nada vivo conocido. Aquello ayudó a popularizar una idea revolucionaria para la época: que existían criaturas pertenecientes a mundos perdidos y completamente extinguidos.

Ese cambio cultural fue decisivo porque, antes de mediados del siglo XIX, mucha gente todavía dudaba de la extinción como fenómeno natural. Los plesiosaurios y otros reptiles marinos demostraban visualmente que la Tierra había albergado formas de vida desaparecidas para siempre. En cierto modo, prepararon el terreno intelectual para la fascinación moderna por los dinosaurios.

Décadas después, los grandes reptiles fósiles se convirtieron en protagonistas indirectos de la famosa Bone Wars (“Guerra de los Huesos”), la feroz competencia entre los paleontólogos estadounidenses Othniel Charles Marsh y Edward Drinker Cope. Aunque la rivalidad se centró sobre todo en dinosaurios del Oeste americano, uno de los episodios más célebres involucró precisamente a un plesiosaurio.

Cope reconstruyó erróneamente el animal colocando la cabeza al final de la cola en lugar del cuello. Marsh ridiculizó públicamente el error, y la humillación alimentó años de enfrentamientos científicos y personales. La anécdota se volvió legendaria porque simbolizaba la prisa frenética con la que ambos competían por describir nuevas especies y dominar la paleontología estadounidense.

Curiosamente, los plesiosaurios no solo ayudaron a fundar la paleontología moderna; también transformaron la imaginación popular victoriana. Las ilustraciones de reptiles marinos gigantes emergiendo de mares prehistóricos introdujeron por primera vez la noción de “mundos perdidos” en la cultura de masas, anticipando toda la iconografía posterior de monstruos prehistóricos, novelas de aventuras y documentales naturales que, un siglo más tarde, harían famoso precisamente a David Attenborough.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Las fotos de guerra de Pérez Reverte. Eritrea.

 Pérez Reverte tuvo el honor de ser reportero del Diario Pueblo entre 1973 y su cierre en 1984. Estas fotografías se tomaron con cámaras de larga exposición, entra balas, explosiones, estertores de agonía y órdenes de avance o retirada.

Antes de la llegada de las cámaras digitales, en las que el propio combatiente puede ser su propio corresponsal y colgar en Internet su visión descarnada de la guerra, Reverte tenía que ganarse el respeto de los soldados, comer su mismo rancho, escuchar sus chistes subidos de tono y sus supuestas proezas con las mujeres y compartir el sufrimiento y peaje que brinda la guerra a todos los que se le acercan, aunque sea con un pasaje de regreso y unas relativas garantías de que no lo perderán todo si un bando u otro gana. Pero el riesgo siempre estará allí.

He escogido sus fotografías del conflicto de Eritrea para celebrar la publicación del libro de memorias ENVIADO ESPECIAL del autor. Espero que no se enfade conmigo por apropiarme de algo tan íntimo como su mirada.


La ciudad ha caído en mano de la guerrilla rebelde y los últimos defensores enemigos son cazados como ratas. Los dos soldados eritreos estaban registrando los bolsillos del soldado gubernamental que acaban de matar para apoderarse del dinero y de los cigarrillos. Uno vio de lejos a Reverte con sus cámaras Nikon y le hicieron señas para que les hiciera una fotografía tras haber cazado a la presa más peligrosa del mundo: el ser humano.




Los niños son los soldados perfectos porque no tienen miedo de casi nada, se les puede convencer de lo que sea y son mas crueles e imprevisibles que los adultos. Algunos asimilan que matar prisioneros de guerra o civiles desarmados es parte de una gamberrada, de un juego divertido, donde no perciben jamás la posibilidad de perder la vida.


El primer y único atraco a un banco en que tomó parte Pérez Reverte. Éste estaba es Etiopía. Los guerrilleros eritreos acaban de matar a los vigilantes del banco, les han quitado el dinero y las botas a los cadáveres y dentro de unos minutos abrirán la caja fuerte con explosivos y se repartirán el dinero como botín de guerra para comprar munición, armas y víveres y poder seguir combatiendo.

Laberinto en llamas (2025).

 


Vale, te voy a aterrizar esto sin rollos académicos, como si lo estuviéramos comentando saliendo del cine 🍿

martes, 5 de mayo de 2026

Polémica campaña de Brigitte Bardot contra la caza de focas arpa de Groenlandia de 2009.

 


La campaña de 2009 de Brigitte Bardot contra la caza de focas fue una continuación de su activismo histórico, pero ese año tuvo especial visibilidad política y mediática en Europa y Norteamérica.

🧭 Contexto de la campaña en 2009

En 2009 Bardot intensificó su presión internacional mediante:

  • Cartas a líderes políticos (como el presidente francés y el estadounidense) denunciando la “crueldad” de la caza.
  • Llamamientos a prohibir el comercio de productos de foca, con excepción de las comunidades inuit.
  • Boicots simbólicos, como el del sirope de arce canadiense, para presionar económicamente.

Ese mismo año, el Parlamento Europeo aprobó el embargo a los productos derivados de foca (entrada en vigor en 2010), una medida celebrada por activistas como Bardot.


🦭 El argumento central: las crías (“blanchons”)

Uno de los puntos más repetidos en campañas animalistas —incluida la de Bardot— fue el aspecto de las crías:

  • Las focas arpa (especialmente las llamadas blanchons, de pelaje blanco) solo mantienen ese aspecto durante sus primeros días o semanas de vida.
  • Históricamente, la polémica se centraba en que eran animales muy jóvenes cuando eran cazados, lo que generaba un fuerte impacto emocional en la opinión pública.

⚠️ Matiz importante:

  • La caza de crías recién nacidas con pelaje blanco fue prohibida en Canadá en 1987, por lo que en campañas modernas (como 2009) el debate se desplazó hacia focas algo mayores, aunque aún jóvenes.

Sobre la afirmación concreta que mencionas:

  • No hay consenso en fuentes fiables que establezca exactamente “14 días” como límite universal del aspecto blanco (varía según desarrollo y muda).
  • Tampoco es correcto generalizar que “las focas muertas tienen tres semanas”; pueden ser juveniles algo mayores tras la muda.

🔨 Métodos de caza: el hakapik

El hakapik es un instrumento tradicional utilizado en la caza de focas:

  • Consiste en un pico metálico montado en un mango, usado para golpear y asegurar la muerte del animal.
  • Activistas lo han denunciado como método cruel, señalando casos en los que los animales podrían ser despellejados aún conscientes.

Sin embargo, hay que distinguir:

  • Caza comercial canadiense (principal foco de las campañas de Bardot).
  • Caza inuit tradicional, que tiene reconocimiento legal y cultural, y suele quedar exenta de prohibiciones internacionales.

⚖️ Punto clave del debate

La campaña de 2009 se apoyaba en una narrativa muy emocional (crías, imágenes impactantes), pero el debate real es más complejo:

  • Activistas (como Bardot): denuncian crueldad, falta de control y sufrimiento animal.
  • Gobiernos y cazadores: argumentan regulación, sostenibilidad y tradición económica.
  • Inuit: defienden la caza como parte de su subsistencia y cultura, diferenciándola de la industria comercial.

🧩 En resumen

  • En 2009, Bardot impulsó una ofensiva mediática y política contra la caza de focas, con boicots y presión internacional.
  • El uso de imágenes de crías (especialmente las de pelaje blanco) fue central en la estrategia comunicativa.
  • El hakapik se convirtió en símbolo de la controversia sobre los métodos de caza.
  • Pero varias afirmaciones simplificadas (edad exacta, tipo de focas cazadas) requieren matices para ser precisas.

La tormenta perfecta.

 La historia del pesquero Andrea Gail tiene algo casi mitológico porque mezcla tres cosas muy potentes: marineros de verdad, una tormenta a...