sábado, 18 de julio de 2026

La física y la ciencia de los superhéroes de Marvel.

 


"¡Excelsior! ¿Podrían existir realmente los superpoderes?"

Una dramatización de Stan Lee hablando ante un grupo de estudiantes de secundaria en una convención de cómics.

(El auditorio está lleno. Decenas de adolescentes levantan sus móviles para grabar. En el escenario aparece Stan Lee con su inseparable sonrisa, gafas oscuras y un micrófono. El público estalla en aplausos.)

STAN LEE:

¡Hola, verdaderos creyentes!

(Aplausos.)

Siempre me hacéis la misma pregunta."Stan... ¿los superhéroes podrían existir de verdad?"Y cada vez sonrío.

Porque cuando empezamos a crear estos personajes nunca quisimos escribir un libro de física... ¡queríamos contar historias increíbles!

Pero... ¿y si invitáramos a la ciencia a la fiesta?

¿Queréis descubrir qué dirían los físicos, los biólogos y los ingenieros sobre vuestros héroes favoritos?

¡Pues preparaos!


Spider-Man

Cuando Steve Ditko y yo imaginamos a Spider-Man, queríamos que pudiera hacer todo aquello que una araña inspira.

Trepar paredes. Lanzar telarañas. Moverse como un acróbata.

Y... por supuesto... ¡salvar Nueva York antes de llegar tarde al instituto!

(Risas.)

Pues resulta que la ciencia nos da una sorpresa.

Los geckos pueden caminar por paredes sin pegamento. ¿Sabéis cómo?

No tienen ventosas. No tienen pegamento. Tienen millones de pelitos microscópicos tan pequeños que interactúan con las moléculas de la superficie. ¡Es una especie de "abrazo" entre átomos! Así que... si algún día un ingeniero fabrica unos guantes increíbles... Spider-Man podría trepar edificios.

Pero...

(Pausa dramática.)

No con unas simples manos humanas.

Peter Parker pesa demasiado. Necesitaría casi todo su cuerpo cubierto por ese material.

Y luego están las telarañas.

Las arañas producen una fibra tan resistente que todavía hoy los científicos intentan copiarla. Pero una araña mide esto...

(Levanta dos dedos.)

Y Peter Parker mide casi dos metros.

¡Imaginad la cantidad de proteína que tendría que fabricar cada día! Comería como cinco jugadores de rugby.

Así que... Spider-Man... ¿Posible?

Un poquito.

Pero con mucha tecnología.


Lobezno

Ahora hablemos del tipo más cabezota de los X-Men.

¡Logan!

Todo el mundo quiere su factor curativo. Porque... ¿quién no querría recuperarse de cualquier herida?

Pues aquí viene lo curioso.

La naturaleza ya conoce ese truco. ¿Habéis oído hablar del ajolote?Es un anfibio mexicano. Si pierde una pata...Le crece otra. Si daña parte del corazón...Lo reconstruye. Si lesiona su médula espinal...La regenera. ¡Eso sí que parece un mutante!

Pero...

Los humanos no podemos hacerlo.

¿Por qué?

Porque cuando nuestras células empiezan a multiplicarse demasiado deprisa... Muchas veces aparece algo llamado...cáncer.

Nuestro cuerpo prefiere curar despacio antes que correr ese riesgo.

Así que el poder de Lobezno... No es completamente imposible.

Simplemente...

Está muchísimo más avanzado que nuestra biología.

Ahora...

¿Las garras?

(Risas.)

No.

Cada vez que salieran...Le atravesarían músculos. Nervios. Vasos sanguíneos.¡Necesitaría precisamente ese factor curativo para sobrevivir a sus propias garras!

Y el adamantium...

Bueno...

Eso pertenece al departamento de "materiales que hacen felices a los guionistas".


Tormenta

Aquí empieza la locura.

Tormenta no lanza simplemente rayos. Controla el planeta. Hace llover. Hace nevar. Crea huracanes. Mueve masas de aire gigantescas.

Y eso significa...

¡Energía! Muchísima energía.

Una tormenta eléctrica puede liberar tanta energía como una central eléctrica funcionando durante horas. Un huracán mueve cantidades de aire tan enormes que cuesta imaginarlas. Así que...

¿Podría una persona hacer eso?

Solo si desayunara...

(Risas.)

...una estrella.

Porque necesitaría la energía de una.


Hulk

Ah...

El grandullón verde.

Bruce Banner se enfada. Y de repente... ¡BUM! Crece. Duplica su tamaño. Triplica su peso.

Rompe la ropa...

(Aplausos.)

Y aquí la física levanta la mano.

"Perdone...¿De dónde ha salido toda esa masa?" Porque la materia...no aparece por arte de magia.

Si Hulk pesa cuatro veces más...tiene que haber conseguido cientos de kilos de alguna parte.

Y no vale responder...

"De los rayos gamma."

(Risas.)

Después está la fuerza.

Todos queremos levantar un coche. Pero nuestros músculos no son el único límite. También están los huesos. Los tendones. Las articulaciones.

Si Hulk golpeara realmente con la fuerza que muestran los cómics...probablemente el primero en romperse sería...

¡Hulk!


Ant-Man

Este sí que vuelve locos a los físicos.

Porque Scott Lang puede hacerse pequeñísimo. Pero... ¿Qué pasa con su masa?

Si conserva sus ochenta kilos...cuando mida un centímetro atravesará el suelo.

Será como una bala.

Pero si pierde esa masa...también pierde músculos.

Y entonces... No podrá levantar ni una hormiga.

Así que la famosa explicación de las partículas Pym...

Bueno...

Digamos que pertenece a ese maravilloso lugar llamado...

"La imaginación."


Magneto

Y llegamos al amo del magnetismo.

Muchos creen que Magneto controla cualquier metal.

Pero no.

El oro...

No.

El aluminio...

Tampoco.

El cobre...

Ni hablar.

Los imanes realmente fuertes funcionan muy bien con hierro, níquel o cobalto.

Entonces...

¿Podría alguien mover un coche?

Quizá.

Con una maquinaria gigantesca.

¿Un puente?

Difícil.

¿Un estadio entero?

Olvidaos.

El campo magnético sería tan intenso que destruiría ordenadores, móviles, tarjetas bancarias...

Y probablemente también os dejaría un peinado bastante curioso.

(Risas.)


El veredicto

Así que...

¿Quién gana el premio al más realista?

Medalla de bronce...

¡Magneto!

Porque el magnetismo existe.

Aunque muchísimo más limitado.

Medalla de plata...

¡Spider-Man!

La ingeniería ya está copiando a los geckos y a las arañas.

Y la medalla de oro...

¡Lobezno!

Porque la naturaleza ya sabe regenerar tejidos.

Solo que los humanos todavía no hemos aprendido ese truco.

Los demás...

Bueno...

Necesitan que la física se tome unas largas vacaciones.

(Risas.)


Despedida

Pero quiero contaros un secreto.

Cuando escribíamos cómics...

Nunca pensamos que nuestros héroes fueran manuales científicos.

Pensábamos en personas.

En un chico tímido que aprende responsabilidad.

En un hombre que lucha contra su propia ira.

En una mujer capaz de dominar una tormenta porque primero aprendió a dominarse a sí misma.

En un mutante perseguido por ser diferente.

Los poderes...

Son espectaculares.

Pero nunca fueron lo importante.

Lo importante...

Siempre fue la persona que había debajo del traje.

Así que estudiad ciencia.

Leed cómics.

Haced preguntas.

Porque quién sabe...

Quizá el próximo gran invento que cambie el mundo nazca de alguien que hoy está sentado entre el público preguntándose si Spider-Man podría existir.

Y recordad...

(Stan sonríe y señala al público.)

¡Excelsio

viernes, 17 de julio de 2026

Odiseo o Ulises no era un héroe inmaculado.


 Aquí tienes un reportaje dramatizado, con forma de confesión de Odiseo a su hijo Telémaco, en el que el héroe explica y trata de justificar algunas de las decisiones más controvertidas de su vida.

Odiseo ante el juicio de su hijo

Reportaje dramatizado

La guerra de Troya había terminado hacía muchos años. Ítaca volvía a respirar en paz. Una noche, mientras el viento agitaba suavemente los olivos del palacio, Telémaco se acercó a su padre.

—Padre, los poetas cantan tus hazañas, pero también he oído otras historias. Dicen que no fuiste un buen esposo, ni un buen padre, ni siquiera un rey prudente. Quiero conocer tu versión.

Odiseo permaneció largo rato en silencio.

—Es justo que preguntes. Los héroes también cargamos con nuestros errores.

El padre ausente

—Cuando partí hacia Troya tú apenas caminabas. Veinte años después regresé y encontré a un hombre. Nunca te enseñé a pescar, ni a luchar, ni estuve cuando necesitabas un padre.

—Pero no fue culpa tuya ir a la guerra —respondió Telémaco.

—No. La guerra era un juramento que todos los reyes habían hecho. Lo que sí es cierto es que mi obsesión por sobrevivir y regresar acabó convirtiéndose en una cadena de decisiones que prolongaron mi ausencia. Algunas fueron inevitables; otras nacieron de mi orgullo. En eso sí fallé como padre.

¿Un marido fiel?

Telémaco bajó la mirada.

—También dicen que viviste siete años con Calipso.

Odiseo suspiró.

—Sí. La ninfa me amaba y me retenía en su isla. Los dioses mismos cuentan que no podía marcharme mientras ella me mantuviera cautivo. ¿Hubo intimidad entre nosotros? Sí. No voy a mentirte. Los dioses y los hombres juzgan de forma distinta esas situaciones.

—¿Entonces traicionaste a mi madre?

—A ojos de muchos, sí. Penélope permaneció fiel durante veinte años mientras yo compartía la vida con otra mujer. No puedo pedir que todos comprendan aquella circunstancia. Solo puedo decirte que jamás dejé de desear volver a Ítaca.

El rechazo de la inmortalidad

—Entonces, ¿por qué rechazaste la inmortalidad que Calipso te ofrecía?

Odiseo sonrió con amargura.

—Porque el regalo no era tan perfecto como parece. Calipso me ofrecía no morir nunca, pero no me prometía conservar eternamente la juventud.

Telémaco frunció el ceño.

—¿Habrías seguido envejeciendo?

—Así lo entendí. Imagina un cuerpo cada vez más débil, más anciano, condenado a existir para siempre. Una inmortalidad sin eterna juventud podía convertirse en el peor castigo imaginable. Además, ¿de qué sirve vivir para siempre si todo cuanto amas desaparece? Preferí una vida mortal junto a tu madre antes que una eternidad vacía.

Las esclavas ejecutadas

El ambiente se volvió más tenso.

—Lo que más me cuesta comprender es la muerte de las esclavas.

Odiseo cerró los ojos.

—Ese es el recuerdo que más pesa sobre mí.

—¿Por qué las mataste?

—Porque, según las leyes de mi tiempo, habían servido a los pretendientes, compartido su lecho y ayudado a quienes saqueaban mi casa. Yo las consideré colaboradoras de quienes intentaban arrebatarme el reino.

—¿Y no pudieron ser obligadas?

Odiseo permaneció callado.

—Hoy muchos dirían, con razón, que eran mujeres sin libertad para elegir. Eran esclavas. Su capacidad para negarse era muy limitada. En aquel momento vi traición; hoy también veo miedo, abuso y desigualdad. No sé si la justicia estuvo de mi lado. Sé que la sangre derramada ya no puede deshacerse.

El orgullo frente a Polifemo

Telémaco cambió de tema.

—También dicen que todo empezó porque robaste al cíclope.

Odiseo asintió.

—Entramos en su cueva y tomamos parte de sus provisiones antes de que llegara. Después él devoró a varios de mis hombres. Para escapar tuve que cegarlo.

—Eso fue legítima defensa.

—Sí. Pero después cometí el error imperdonable.

—¿Decirle tu nombre?

—Exacto. Cuando ya navegábamos lejos, no pude contener mi orgullo. Me burlé de él. Quise que supiera quién lo había vencido. Entonces Polifemo invocó a su padre, Poseidón.

Odiseo miró al mar desde la ventana.

—Mi vanidad condenó a todos los hombres que aún seguían conmigo.

La bolsa de los vientos

—¿Y la bolsa de Eolo?

—Otra lección de orgullo.

—¿Por qué no dijiste qué contenía?

—Temí que mis hombres intentaran usar aquellos vientos para desafiarme o que no comprendieran el regalo divino. Les dije que era un tesoro reservado al rey.

—Y ellos pensaron que escondías riquezas.

—Exactamente. Cuando dormía, abrieron la bolsa creyendo hallar oro y plata. Los vientos escaparon y nos devolvieron casi al punto de partida, cuando Ítaca ya estaba a la vista.

Telémaco negó con la cabeza.

—Si hubieras confiado en ellos...

—Quizá habríamos llegado a casa diez años antes. A veces una mentira pequeña cambia el destino de muchas vidas.

El juicio del hijo

Tras un largo silencio, Telémaco habló.

—Los poetas cantan tu inteligencia.

Odiseo sonrió con tristeza.

—La inteligencia sirve de poco cuando el orgullo la gobierna.

—También cantan tu valor.

—El valor sin prudencia puede destruir a quienes más amas.

—¿Y qué quieres que recuerde de ti?

Odiseo apoyó una mano sobre el hombro de su hijo.

—Que un héroe no es un hombre perfecto. Es un hombre que logra regresar cargando con las consecuencias de sus decisiones. Yo vencí en Troya, engañé a monstruos y sobreviví a los dioses. Pero también fui un padre ausente, un esposo imperfecto, un rey demasiado severo y un hombre cuya soberbia costó muchas vidas.

Los dos permanecieron mirando el mar.

Por primera vez, Telémaco comprendió que las mayores batallas de Odiseo no habían sido contra cíclopes, sirenas o tempestades, sino contra sus propias virtudes llevadas al exceso: la astucia convertida en engaño, el orgullo convertido en arrogancia y el deseo de volver a casa convertido, demasiadas veces, en el motivo de nuevas desgracias.

Kank Australis, el velociraptor de la Patagonia que comia peces.

 

Reportaje | Kank australis: el "raptor pescador" que cambió la imagen de los velociraptores

Por la redacción de Ciencia



Durante décadas, la palabra raptor evocó una imagen muy concreta: un depredador veloz, cazador de dinosaurios pequeños y mamíferos, inmortalizado por Parque Jurásico. Sin embargo, un descubrimiento realizado en la Patagonia argentina demuestra que no todos los raptores llevaban el mismo estilo de vida.

El protagonista es Kank australis, una nueva especie descrita en 2026 a partir de fósiles hallados cerca de El Calafate, en la provincia de Santa Cruz. Su anatomía indica que probablemente era un especialista en capturar peces, ocupando un nicho ecológico muy diferente al de sus famosos parientes del hemisferio norte.


Un hallazgo en el extremo sur de la Patagonia

Los restos fueron recuperados durante varias campañas paleontológicas iniciadas en 2018 en la Formación Chorrillo, un yacimiento de unos 70 millones de años, cuando Sudamérica todavía albergaba una enorme diversidad de dinosaurios.

Los investigadores encontraron suficientes características anatómicas para describir una especie completamente nueva. El nombre Kank australis tiene un doble significado:

  • "Kank" procede de la mitología del pueblo aonikenk (tehuelche) y hace referencia al "ñandú anciano".
  • "Australis" significa "del sur", en alusión a la región donde apareció el fósil.

¿Qué restos conservan los paleontólogos?

A diferencia de algunos dinosaurios conocidos por esqueletos casi completos, Kank australis se conoce gracias a restos fragmentarios, aunque muy informativos.

Entre ellos destacan:

  • varias vértebras, especialmente una de la base del cuello;
  • dientes muy bien preservados;
  • huesos del pie y algunos elementos de los dedos.

Aunque el material es incompleto, estas piezas contienen rasgos anatómicos exclusivos que permitieron identificar una especie nueva.


Un raptor que probablemente pescaba

La mayor sorpresa del descubrimiento es su modo de vida.

Los investigadores observaron dos características muy llamativas:

  • Los dientes presentan pequeñas crestas y carecen del serrado típico de muchos raptores, lo que facilita sujetar presas resbaladizas.
  • Las vértebras cervicales poseen inserciones musculares y estructuras similares a las que presentan aves pescadoras actuales, como las garzas.

Todo ello indica que Kank probablemente esperaba inmóvil junto a ríos y lagunas antes de lanzar un rápido movimiento del cuello para capturar peces.

En otras palabras, ocupaba el nicho ecológico de un gran depredador piscívoro, comparable al de una garza moderna, aunque con aspecto de pequeño dinosaurio corredor.


El ecosistema donde vivía

Hace 70 millones de años, la Patagonia austral era muy distinta de la actual.

No existía todavía la cordillera de los Andes tal como la conocemos y el paisaje estaba dominado por:

  • grandes ríos,
  • lagunas,
  • bosques y vegetación abundante.

En ese ambiente convivían peces, tortugas, serpientes, ranas, mamíferos primitivos y enormes dinosaurios como Maip macrothorax y Nullotitan glaciaris.

En un ecosistema tan rico en ambientes acuáticos, un depredador especializado en peces tenía abundante alimento y poca competencia directa con los grandes carnívoros terrestres.


Kank australis frente a los velociraptores de Norteamérica

Aunque ambos pertenecen al grupo de los dromeosaurios, las diferencias son notables.

Kank australisVelociraptor (y la imagen popular de Parque Jurásico)
Vivía en Patagonia hace unos 70 millones de años.Vivía en Mongolia hace unos 75 millones de años.
Pertenece a los unenlágidos, un grupo exclusivo del hemisferio sur.Pertenece a los dromeosáuridos clásicos del hemisferio norte.
Posiblemente era piscívoro.Cazaba pequeños vertebrados terrestres.
Cuello largo y flexible para capturar peces.Cuello menos especializado para pesca.
Medía aproximadamente entre 2,5 y 3 metros de longitud según las estimaciones.El verdadero Velociraptor apenas alcanzaba unos 2 metros incluyendo la cola.
Probablemente esperaba a sus presas junto al agua.Era un depredador terrestre activo.

¿Y los raptores de Parque Jurásico?

Aquí conviene hacer una aclaración importante.

Los animales que aparecen en Parque Jurásico reciben el nombre de Velociraptor, pero su aspecto y tamaño se parecen mucho más al género Deinonychus, un raptor norteamericano considerablemente mayor.

Además:

  • estaban representados sin plumas;
  • eran mucho más grandes que el verdadero Velociraptor;
  • se los mostraba cazando grandes presas en grupo, un comportamiento para el que no existe una evidencia fósil concluyente.

En cambio, Kank australis representa una estrategia completamente distinta: menos persecución terrestre y más especialización para la pesca en ambientes acuáticos.


Un descubrimiento que cambia la imagen de los raptores

El hallazgo de Kank australis demuestra que los raptores no eran un grupo uniforme de depredadores terrestres. Algunos evolucionaron para ocupar nichos ecológicos muy distintos, incluyendo el de pescadores especializados.

Gracias a unas pocas vértebras, dientes y huesos del pie, los paleontólogos han reconstruido la historia de un dinosaurio que, hace 70 millones de años, probablemente permanecía inmóvil a la orilla de una laguna patagónica antes de lanzar un certero golpe de cuello para atrapar un pez, más parecido en su comportamiento a una garza que al feroz cazador popularizado por el cine. 

jueves, 16 de julio de 2026

El oso conflictivo de Laciana (León).

 


El terror de los contenedores: el oso que puso en jaque a Laciana

Villablino (León), verano de finales del siglo XX.

Durante varias semanas, un inesperado vecino mantuvo en vilo a los habitantes del valle de Laciana. No era un ladrón ni un vándalo, sino un oso pardo cantábrico que, atraído por el olor de los desperdicios, había convertido los contenedores de basura de Villablino y otras localidades cercanas en su particular despensa nocturna.

Los primeros avisos llegaron de madrugada. Vecinos que regresaban a casa aseguraban haber visto una gran silueta rebuscando entre bolsas de basura. Al amanecer, la escena se repetía: contenedores volcados, desperdicios esparcidos por las calles y huellas inconfundibles que no dejaban lugar a dudas sobre el autor de los desaguisados.

La presencia del plantígrado despertó una mezcla de sorpresa y preocupación. Aunque los especialistas insistían en que el animal evitaba el contacto con las personas, el hecho de que se acercara con tanta frecuencia al casco urbano incrementaba el riesgo de un encuentro indeseado. Además, el oso parecía haber aprendido que los residuos domésticos suponían una fuente de alimento mucho más fácil que buscar frutos silvestres o pequeños animales en el monte.

Las autoridades locales, en coordinación con los agentes medioambientales y los responsables de conservación de la fauna, iniciaron un seguimiento del ejemplar. Durante varios días se estudiaron sus desplazamientos y se comprobó que repetía una misma rutina: descendía al anochecer, recorría varios puntos de recogida de basura y regresaba antes del amanecer hacia las montañas que rodean el valle.

Ante la persistencia del problema, se adoptaron varias medidas. Los servicios municipales reforzaron la limpieza de los contenedores, modificaron los horarios de recogida para evitar la acumulación de residuos durante la noche y comenzaron a instalar recipientes más resistentes y difíciles de abrir por la fauna salvaje. Paralelamente, se pidió a los vecinos que no dejaran bolsas fuera de los contenedores y que evitaran depositar restos orgánicos hasta poco antes de la recogida.

La estrategia dio resultado. Al desaparecer la recompensa fácil que encontraba en el núcleo urbano, el oso dejó de frecuentar las calles de Villablino y regresó de forma estable a su hábitat natural. El episodio quedó como una de las anécdotas más recordadas de la convivencia entre el ser humano y el oso pardo en la cordillera Cantábrica.

Los expertos destacaron entonces que el conflicto no obedecía a un comportamiento agresivo del animal, sino a una conducta oportunista favorecida por la disponibilidad de alimento. La experiencia sirvió para impulsar medidas preventivas que, con el paso de los años, se han convertido en habituales en muchas zonas oseras: mejorar la gestión de los residuos para evitar que la fauna salvaje asocie los pueblos con una fuente segura de comida.

Hoy, aquella historia del "oso de los contenedores" permanece en la memoria colectiva de Laciana como un episodio singular que puso a prueba la capacidad de convivencia entre una especie emblemática de la montaña leonesa y los vecinos que comparten con ella un territorio de extraordinario valor natural.

Giulia Toffana y sus discípulas. Envenenadoras en la Italia del siglo XVII.

 

Giulia Toffana y la red de envenenadoras del siglo XVII: el oscuro secreto que desafió al poder masculino

¿Y si uno de los mayores escándalos criminales de la Italia barroca no fuera solo una historia de asesinatos, sino también el reflejo de una sociedad que apenas ofrecía alternativas a las mujeres atrapadas en matrimonios abusivos? La figura de Giulia Toffana ha sobrevivido durante casi cuatro siglos envuelta en una mezcla de hechos documentados, leyenda negra y exageraciones literarias. A su alrededor aparecen otros nombres, como Teofania o Thofania d'Adamo, Giovanna De Grandis y Girolama Spera (a menudo castellanizada como "Spana"), mujeres acusadas de integrar una red clandestina dedicada a fabricar y distribuir uno de los venenos más famosos de la historia: el Aqua Tofana.

Pero ¿quiénes fueron realmente? ¿Qué había detrás de aquella supuesta conspiración femenina? ¿Y cuánto de lo que se cuenta pertenece al mito?

Una Italia donde el matrimonio podía convertirse en una condena

Para comprender el fenómeno hay que situarse en la Italia del siglo XVII, un mosaico de estados gobernados por nobles, príncipes y autoridades eclesiásticas.

El matrimonio era, sobre todo entre las clases acomodadas, un contrato económico y familiar. Las mujeres apenas tenían capacidad para decidir con quién casarse y, una vez celebrado el enlace, las posibilidades legales de abandonar un marido violento, infiel o cruel eran prácticamente inexistentes.

El divorcio no existía en los territorios católicos y las separaciones canónicas eran extraordinariamente difíciles de obtener. La violencia doméstica era tolerada socialmente en muchos casos, y la administración del patrimonio familiar quedaba casi siempre en manos del esposo.

En ese contexto, algunas mujeres comenzaron a buscar soluciones desesperadas. Es aquí donde nace la leyenda —y probablemente también parte de la realidad— de las envenenadoras italianas.

Los orígenes: Palermo y el misterio de Teofania

La historia comienza probablemente en Palermo durante las primeras décadas del siglo XVII.

Las fuentes mencionan a una mujer llamada Teofania (o Thofania) d'Adamo, que habría elaborado un veneno destinado inicialmente a usos cosméticos o medicinales antes de convertirse en un arma homicida.

La documentación es fragmentaria y contradictoria. Algunas crónicas afirman que fue ejecutada hacia 1633 por numerosos asesinatos; otras sugieren que logró transmitir la fórmula a su hija o discípula, Giulia Toffana, antes de desaparecer de escena.

Los historiadores discrepan sobre si realmente existió esa relación familiar o si ambas figuras fueron fusionadas posteriormente por cronistas sensacionalistas.

Giulia Toffana: la mujer detrás del mito

La protagonista más conocida es Giulia Toffana, quien habría trasladado la actividad desde Sicilia hasta Roma.

Las fuentes judiciales y los cronistas posteriores coinciden en describirla como una mujer inteligente, discreta y extraordinariamente hábil para pasar desapercibida.

Según la tradición, atendía principalmente a clientas femeninas pertenecientes a distintos niveles sociales, desde artesanas hasta damas de familias acomodadas.

Su fama creció porque el veneno que distribuía tenía una característica excepcional: provocaba una muerte lenta y aparentemente natural.

Las autoridades terminarían atribuyéndole cientos de víctimas, aunque esa cifra resulta hoy extremadamente dudosa.

Giovanna De Grandis y Girolama Spera: las colaboradoras

En Roma aparecen otros dos nombres fundamentales.

Giovanna De Grandis actuaba presuntamente como intermediaria y distribuidora. Gracias a su posición social y a una amplia red de contactos podía poner en comunicación a las clientas con quienes fabricaban el veneno.

Girolama Spera, conocida en muchas fuentes como Spana, era considerada una experta en preparados químicos y remedios populares. Además de curandera y partera, habría participado en la elaboración y venta del Aqua Tofana.

Estas mujeres formaban parte de un mundo femenino poco visible para las autoridades: curanderas, comadronas, vendedoras de cosméticos y herbolarias que compartían conocimientos sobre plantas, medicamentos y sustancias minerales.

Ese entorno facilitaba que determinados preparados pasaran inadvertidos.

¿Qué era realmente el Aqua Tofana?

El Aqua Tofana ha pasado a la historia como uno de los venenos más eficaces jamás concebidos.

Su fórmula exacta nunca se ha conservado y probablemente existieron distintas versiones.

Las reconstrucciones históricas apuntan a una mezcla que podía contener:

  • Arsénico.
  • Plomo.
  • Antimonio.
  • Extractos vegetales tóxicos.
  • En algunos relatos, pequeñas cantidades de belladona.

El resultado era un líquido transparente, incoloro e insípido.

Supuestamente podía administrarse en varias dosis pequeñas repartidas durante días.

Los síntomas —debilidad, vómitos, trastornos gastrointestinales y agotamiento progresivo— eran compatibles con numerosas enfermedades comunes de la época, dificultando enormemente la detección de un envenenamiento.

Un cosmético que escondía un arma

Uno de los aspectos más fascinantes del relato es la forma en que el veneno habría sido comercializado.

Muchas fuentes sostienen que el Aqua Tofana se vendía en pequeños frascos decorados con la imagen de San Nicolás de Bari o etiquetados como aceites cosméticos, perfumes o preparados devocionales.

Eso permitía que las mujeres los guardaran en casa sin despertar sospechas.

Sin embargo, los historiadores advierten que la evidencia documental sobre este sistema de distribución es escasa y procede sobre todo de relatos posteriores a los hechos.

¿Qué problema resolvía el veneno?

Vista desde el presente, la actividad de estas mujeres resulta criminal.

Pero también refleja una realidad profundamente desigual.

Para muchas esposas italianas del siglo XVII, eliminar al marido podía significar:

  • escapar de años de malos tratos;
  • recuperar el control de la dote;
  • proteger a los hijos;
  • evitar matrimonios especialmente violentos;
  • obtener una libertad que las leyes les negaban.

No todas las clientas habrían actuado por esos motivos, desde luego. También existirían intereses económicos, conflictos familiares o ambiciones personales.

Sin embargo, numerosos cronistas ya señalaban que muchas acudían a la red tras sufrir matrimonios insoportables.

En una sociedad donde prácticamente no existían mecanismos legales para romper esas uniones, el veneno aparecía como una solución extrema.

El descubrimiento de la conspiración

Las versiones sobre el final de la organización son variadas.

La más repetida cuenta que una mujer estuvo a punto de administrar el Aqua Tofana a su esposo, pero se arrepintió en el último instante y confesó el plan.

La investigación llevó a las autoridades romanas hasta la red de distribuidoras.

Otra tradición afirma que Giulia buscó refugio en una iglesia aprovechando el derecho de asilo, pero fue finalmente entregada tras extenderse el rumor de que el agua potable de Roma había sido envenenada.

No todos estos episodios aparecen respaldados por documentos contemporáneos, por lo que es difícil separar los hechos de las reconstrucciones posteriores.

La respuesta de las autoridades

La reacción fue implacable.

Las investigaciones incluyeron interrogatorios bajo tortura, un procedimiento legal habitual en muchos tribunales europeos de la época.

Las confesiones obtenidas implicaron a numerosas personas y ampliaron enormemente la supuesta dimensión de la conspiración.

Diversas integrantes de la red fueron ejecutadas públicamente.

Las fuentes tradicionales sitúan la muerte de Giulia Toffana en Roma en 1659, mientras que Girolama Spera y Giovanna De Grandis también fueron condenadas a muerte junto con varias colaboradoras.

Las autoridades utilizaron el caso como ejemplo del castigo reservado a quienes alteraban el orden social mediante asesinatos ocultos y conspiraciones domésticas.

¿Realmente hubo seiscientas víctimas?

Aquí comienza el terreno de la leyenda.

Muchos libros afirman que Giulia Toffana confesó haber ayudado a asesinar a más de seiscientos hombres.

El problema es que esa cifra procede de fuentes muy tardías y de escasa fiabilidad.

Los documentos judiciales conservados no permiten verificar semejante número.

Los especialistas consideran mucho más probable que las víctimas fueran significativamente menos, aunque es imposible establecer una cifra.

El enorme impacto mediático del caso favoreció que la historia creciera con el paso del tiempo.

El mito frente a la realidad

Hoy los historiadores distinguen varios niveles dentro de la historia del Aqua Tofana.

Lo que parece razonablemente documentado:

  • Existieron procesos judiciales por envenenamientos en Palermo y Roma.
  • Varias mujeres fueron ejecutadas por fabricar o distribuir venenos.
  • Giulia Toffana, Giovanna De Grandis y Girolama Spera aparecen en diversas fuentes históricas.
  • El arsénico era un veneno ampliamente utilizado en la Europa moderna.

Lo que sigue siendo discutido:

  • La fórmula exacta del Aqua Tofana.
  • La relación familiar entre Teofania d'Adamo y Giulia Toffana.
  • El número real de víctimas.
  • La existencia de una gran organización perfectamente estructurada.
  • Muchos de los detalles novelescos repetidos por la tradición.

Un símbolo de la historia de las mujeres

Más allá del componente criminal, Giulia Toffana se ha convertido en un símbolo ambiguo.

Para algunos representa a una asesina en serie que explotó el sufrimiento ajeno.

Para otros encarna la desesperación femenina en una sociedad que apenas ofrecía vías legales para escapar de matrimonios opresivos.

La realidad probablemente se sitúe entre ambos extremos.

Lo que sí parece indiscutible es que la historia del Aqua Tofana revela hasta qué punto las limitaciones impuestas a las mujeres podían generar respuestas extremas. Cuatro siglos después, la mezcla de documentación judicial, rumores, propaganda y literatura sigue dificultando separar a la auténtica Giulia Toffana del personaje legendario que ha llegado hasta nuestros días.

Cómo observar a los animales salvajes en Estados Unidos sin ponerse en peligro.

 Dramatización: "Respetar la naturaleza es protegerla"

Personajes:

  • Guardabosques
  • Scouts (grupo)

Guardabosques: Buenos días, chicos. Bienvenidos al Parque Nacional de Yellowstone. Antes de empezar la excursión, quiero contaros una historia real que ocurrió aquí hace unos años.

Un visitante estaba observando un bisonte junto a su nieto. Pensó que el animal parecía tranquilo y decidió acercarse demasiado para hacer una foto. El bisonte se sintió amenazado. En una fracción de segundo bajó la cabeza, embistió y lanzó al abuelo por los aires. El nieto, afortunadamente, no resultó herido, pero ambos aprendieron una lección que nunca olvidarán: los animales salvajes no son mascotas ni animales de zoológico.

Scout 1: Pero si el bisonte parecía tranquilo, ¿por qué atacó?

Guardabosques: Porque los bisontes siempre están alerta. Pueden parecer lentos, pero son capaces de correr a más de 50 kilómetros por hora, mucho más rápido que una persona. Cuando alguien invade su espacio, reaccionan para defenderse.

Scout 2: Entonces, ¿a qué distancia debemos estar?

Guardabosques: En Yellowstone seguimos unas normas muy sencillas:

  • Debemos mantenernos al menos a 25 yardas (unos 23 metros) de bisontes, alces, ciervos y la mayoría de los grandes animales.
  • Con osos y lobos la distancia mínima es de 100 yardas (unos 91 metros).

Si un animal cambia su comportamiento porque os habéis acercado, ya estáis demasiado cerca.

Scout 3: ¿Y qué pasa con los aligátores? He visto vídeos de gente nadando donde viven.

Guardabosques: Eso nunca es una buena idea. Aunque aquí en Yellowstone no hay aligátores, en otros parques y humedales de Estados Unidos sí los hay. Los aligátores son depredadores que pueden permanecer casi invisibles bajo el agua y atacar con enorme rapidez.

Nunca se debe nadar en aguas donde se sabe que viven aligátores o donde las autoridades desaconsejan el baño. Para observarlos con seguridad, lo recomendable es permanecer al menos a unos 18 metros (20 yardas) o más, siguiendo siempre las indicaciones del parque. Y, por supuesto, jamás hay que intentar acercarse para hacerse una foto o darles comida.

Scout 4: ¿Y si alguien da comida a un oso solo una vez?

Guardabosques: Ahí empieza un problema muy serio. Un oso aprende muy deprisa. Si descubre que los humanos le proporcionan comida fácil, dejará de buscar alimento en la naturaleza y empezará a acercarse a campamentos, coches y senderistas.

Ese comportamiento pone en peligro a las personas... y también al propio oso. Los guardabosques intentamos primero ahuyentarlo o trasladarlo, pero si continúa siendo un riesgo para la seguridad pública, puede ser necesario sacrificarlo. Por eso decimos una frase muy conocida entre los guardabosques:

"Un oso alimentado es un oso muerto."

No significa que queramos hacer daño al animal; significa que darle comida puede acabar costándole la vida.

Scout 1: Entonces, ¿la mejor forma de cuidar a los animales es dejarlos tranquilos?

Guardabosques: Exactamente. La naturaleza funciona mejor cuando nosotros la observamos sin interferir.

Recordad estas cuatro reglas:

  1. Manteneos a la distancia de seguridad: 23 metros para la mayoría de los grandes animales y 91 metros para osos y lobos.
  2. Nunca alimentéis a ningún animal salvaje.
  3. No nadéis en aguas donde haya aligátores ni os acerquéis a ellos.
  4. Observad, haced fotos con zoom y disfrutad sin invadir el espacio de la fauna.

Si respetamos estas normas, estaremos protegiendo vuestra seguridad y también la de los animales.

Scouts (todos): ¡Prometemos respetar la naturaleza!

Guardabosques: Muy bien. Ahora sí, ¡comienza nuestra aventura por Yellowstone!

martes, 14 de julio de 2026

Curiosidades sobre la exploración y la fauna de la Antártida.

 


La historia de los primeros avistamientos de la Antártida está llena de controversias porque, durante décadas, navegar por aquellas aguas significaba enfrentarse a bancos de hielo, nieblas constantes y una cartografía prácticamente inexistente. No existe un consenso absoluto sobre quién fue el primer ser humano que contempló el continente. La expedición rusa dirigida por Fabian Gottlieb von Bellingshausen y Mijaíl Lazarev llegó en enero de 1820 a las proximidades de una enorme barrera de hielo que hoy muchos historiadores identifican como parte de la plataforma helada de Fimbul. Bellingshausen describió un inmenso muro blanco que no parecía un simple campo de hielo flotante, sino tierra cubierta por una capa glaciar. Apenas unos días después, el británico Edward Bransfield divisó la península Trinidad, y meses más tarde el estadounidense Nathaniel Palmer, dedicado a la caza de focas, también aseguró haber visto tierras antárticas.

Cuando la discusión se traslada específicamente a la península de Ross, la cronología cambia. Aquella inmensa lengua de tierra y hielo situada en el mar de Ross permaneció desconocida hasta la expedición de James Clark Ross en 1841. Fue Ross quien penetró en aquel mar, descubrió la gigantesca plataforma de hielo que hoy lleva su nombre y bautizó los volcanes Erebus y Terror. No existen pruebas sólidas de que los hombres de Bellingshausen o los cazadores de focas estadounidenses alcanzaran a contemplar la península de Ross antes que él. Los foqueros norteamericanos operaban sobre todo en las islas Shetland del Sur, la península Antártica y las Orcadas del Sur, donde abundaban los lobos marinos, muy lejos del mar de Ross. Por ello, aunque Bellingshausen y Palmer figuran entre los posibles primeros observadores del continente antártico, la exploración efectiva de la región de Ross pertenece claramente a la expedición británica de 1839-1843.

La Expedición Imperial Transantártica de Ernest Shackleton, iniciada en 1914, nació con un objetivo extraordinariamente ambicioso: cruzar todo el continente desde el mar de Weddell hasta el mar de Ross. El plan nunca llegó a ponerse en marcha porque el Endurance quedó atrapado en el hielo del mar de Weddell en enero de 1915. Durante casi diez meses el barco derivó aprisionado hasta que la presión del hielo terminó por destrozar su casco. Los hombres establecieron campamentos sobre la banquisa antes de alcanzar la isla Elefante, donde permanecieron aislados en condiciones extremas.

Las islas Shetland del Sur aparecen en la historia de Shackleton en más de una ocasión, aunque no como escenario principal del naufragio. Durante expediciones anteriores, especialmente la expedición Nimrod (1907-1909), varios puertos naturales de aquellas islas sirvieron como escalas logísticas para los buques balleneros y exploradores. En la expedición del Endurance, el grupo principal nunca permaneció largo tiempo en las Shetland del Sur; la deriva los condujo finalmente a la isla Elefante, situada justo al este del archipiélago. Allí improvisaron refugios con los propios botes volcados y pieles de foca mientras soportaban temperaturas bajo cero, humedad permanente y vientos que hacían imposible secar la ropa. Desde esa playa desolada Shackleton partió con cinco compañeros en el pequeño bote James Caird, navegando unos 1.300 kilómetros hasta Georgia del Sur, una de las travesías marítimas más admiradas de la historia de la navegación.

Los peces de hielo antárticos constituyen una de las adaptaciones biológicas más sorprendentes conocidas entre los vertebrados. Pertenecen a la familia Channichthyidae y son los únicos peces conocidos cuya sangre carece prácticamente de glóbulos rojos y de hemoglobina funcional. Su sangre es casi transparente porque el oxígeno permanece simplemente disuelto en el plasma. En la mayoría de los ambientes esto sería incompatible con la vida, pero el océano Austral ofrece dos condiciones excepcionales: sus aguas son extremadamente frías y, por ello, pueden contener mucho más oxígeno disuelto que los mares templados. Además, el metabolismo de estos peces es lento. Para compensar la escasa capacidad de transporte de oxígeno, poseen corazones muy grandes, vasos sanguíneos de mayor diámetro y un volumen de sangre considerablemente superior al de otros peces. También presentan una piel muy vascularizada por la que absorben parte del oxígeno directamente desde el agua.

Entre las aves marinas más características de la Antártida destacan los cormoranes de ojos azules, conocidos también como cormoranes antárticos o imperiales según la especie considerada. A diferencia de la mayoría de las aves marinas, sus huesos son relativamente pesados, lo que les facilita el buceo profundo. Sus ojos presentan un llamativo anillo azul intenso durante la época reproductora. Se alimentan de peces, cefalópodos y pequeños crustáceos, y forman colonias sobre acantilados libres de hielo. Después de cada inmersión suelen permanecer con las alas extendidas, una postura clásica de los cormoranes que favorece el secado del plumaje, ya que sus plumas no son completamente impermeables.

El pingüino de Adelia es quizá la imagen más clásica de la Antártida continental. Habita principalmente las costas libres de hielo y construye nidos con pequeñas piedras, un recurso tan valioso que los individuos suelen robarse mutuamente los cantos rodados cuando el propietario se descuida. Son animales extraordinariamente resistentes: durante la incubación pueden soportar tormentas de nieve y temperaturas inferiores a los –40 °C, formando grupos compactos para reducir la pérdida de calor. Se alimentan sobre todo de kril, aunque también consumen peces y pequeños cefalópodos.

El pingüino barbijo recibe su nombre por la estrecha línea negra que cruza la parte inferior de su cabeza como si llevara una cinta atada bajo el pico. Es una especie especialmente abundante en las islas Shetland del Sur y la península Antártica. Sus colonias pueden reunir cientos de miles de individuos, produciendo un ruido constante y un fuerte olor debido a la acumulación de guano. Son escaladores sorprendentemente ágiles y son capaces de ascender pendientes rocosas muy empinadas para alcanzar los lugares de nidificación.

Aunque suele imaginarse como un continente completamente congelado e inmóvil, la Antártida alberga una intensa actividad volcánica. Hoy se conocen más de un centenar de edificios volcánicos, muchos ocultos bajo kilómetros de hielo. El más famoso es el monte Erebus, descubierto por James Clark Ross en enero de 1841. Cuando los barcos Erebus y Terror penetraron en el mar de Ross, los marineros contemplaron un espectáculo inesperado: una montaña de más de 3.700 metros expulsaba columnas de humo oscuro y lanzaba materiales incandescentes sobre la nieve. Ross describió un penacho permanente que ascendía miles de metros sobre el cráter y relató que, durante la noche, el resplandor rojizo podía verse a gran distancia reflejándose sobre las nubes.

En 1842 varios exploradores y balleneros informaron de un período de actividad volcánica especialmente intensa en el océano Austral. Algunas crónicas de la época mencionan que hasta trece volcanes mostraban simultáneamente signos de actividad entre las islas subantárticas y el entorno del mar de Ross. Sin embargo, conviene interpretar ese dato con cautela. La geología moderna ha confirmado numerosas erupciones históricas en volcanes como el Erebus y en algunos centros volcánicos de las islas Balleny, pero la afirmación de que trece volcanes antárticos entraron simultáneamente en erupción en 1842 procede principalmente de relatos de navegantes del siglo XIX y no está respaldada de forma concluyente por registros geológicos modernos. Aquellos marinos describieron columnas de vapor visibles desde decenas de kilómetros, cenizas oscuras depositándose sobre la nieve y un olor persistente a azufre que el viento transportaba a gran distancia. En una época en la que apenas se conocía la geografía del continente, cada una de aquellas montañas humeantes parecía confirmar que bajo el mayor desierto helado del planeta seguía latiendo una intensa actividad geológica.

Hoy se sabe que buena parte del vulcanismo antártico está relacionado con el sistema del Rift de la Antártida Occidental y con puntos calientes situados bajo la corteza. El monte Erebus continúa activo y alberga uno de los pocos lagos permanentes de lava que existen en la Tierra, un recordatorio de que, bajo kilómetros de hielo, el continente blanco sigue siendo un territorio geológicamente dinámico.

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