Israel: represalias contra las voces disidentes que denuncian la guerra de Gaza
Reportaje de investigación | Octubre de 2026
La clausura de las operaciones de Al Jazeera en Israel en mayo de 2024 marcó un momento importante en el debate sobre la libertad de prensa durante la guerra de Gaza. Pero el conflicto por el derecho a informar no se limita a los medios internacionales: también afecta al espacio en el que periodistas, académicos y ciudadanos israelíes cuestionan la actuación de su propio Gobierno y la manera en que la sociedad israelí recibe información sobre el sufrimiento palestino.
Los casos del historiador Lee Mordechai y de la periodista Anat Saragusti permiten examinar dos dimensiones de este problema: la denuncia pública de la conducta militar israelí y la lucha por una cobertura mediática que no relegue las víctimas palestinas a un segundo plano. Es importante, sin embargo, distinguir entre las críticas documentadas, las restricciones institucionales y las represalias personales que puedan acreditarse individualmente.
1. Lee Mordechai: documentar la guerra desde dentro de la sociedad israelí
Lee Mordechai
Historiador israelí · Proyecto documental Bearing Witness
Mordechai decidió reunir testimonios, vídeos, imágenes y otras fuentes para documentar la destrucción de Gaza y examinar la conducta de su propio país. Su trabajo se distingue por presentarse como el testimonio de un ciudadano israelí que considera que tiene una responsabilidad académica y cívica de hablar públicamente.
Su documento Bearing Witness, publicado inicialmente en 2024, constituye una denuncia pública basada en la recopilación y el análisis de evidencias. En sus actualizaciones, Mordechai ha defendido que las acciones israelíes en Gaza deben analizarse a la luz de los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y la cuestión del genocidio. Estas son sus conclusiones y valoraciones documentadas, no una sentencia judicial definitiva sobre todos los hechos que examina.
¿Qué hizo después de mayo de 2024?
Continuó actualizando su testimonio y ampliando la documentación sobre la guerra.
Conservó versiones anteriores para mostrar qué información estaba disponible en cada momento.
Desarrolló un archivo digital dedicado a contextualizar los acontecimientos, contrastar fuentes y facilitar el acceso público a las pruebas.
El proyecto dispone de un sitio web propio, con documentación y versiones archivadas.
¿Fue represaliado por el Estado? En las fuentes consultadas no he encontrado pruebas suficientes para afirmar que Mordechai haya sido detenido, agredido físicamente o sancionado por las autoridades israelíes a causa de este trabajo. La publicación de un testimonio crítico acredita su disidencia; por sí sola, no demuestra que haya sufrido una represalia concreta.
2. Anat Saragusti: la batalla por la libertad de prensa en Israel
Anat Saragusti
Periodista · Unión de Periodistas de Israel
Saragusti ha cuestionado las restricciones a la prensa y la tendencia de los grandes medios israelíes a centrar la cobertura en el sufrimiento israelí, dejando mucho menos espacio al sufrimiento palestino.
En enero de 2024 ya advertía, junto con otros especialistas en comunicación, de que la población israelí estaba recibiendo una imagen muy parcial de la guerra. En declaraciones recogidas por la televisión pública sueca SVT, se abordó precisamente la escasa visibilidad de las víctimas palestinas en la cobertura nacional.
Su labor posterior se ha centrado en defender la independencia periodística y denunciar las presiones políticas contra los medios.
Un ejemplo reciente es una entrevista publicada en enero de 2026 por la Fundación Rosa Luxemburgo, en la que se analizan la legislación, las campañas de desprestigio contra periodistas, la presión política y los episodios de violencia física que, según la entrevista, afectan al panorama mediático israelí.
Además, en 2026, la Unión de Periodistas de Israel se sumó a una iniciativa jurídica para reclamar el acceso de periodistas extranjeros a Gaza. La organización argumentó que la exclusión prolongada de corresponsales internacionales impide informar de manera independiente y profesional sobre lo que sucede en el territorio palestino.
¿Qué represalias se pueden atribuir personalmente a Saragusti? Las fuentes permiten documentar su denuncia de las presiones contra la prensa y su trabajo en defensa de los periodistas. No bastan, sin embargo, para concluir que ella haya sufrido personalmente una agresión física o una sanción estatal por oponerse a la guerra.
Yael Levkovitz: golpeada por ayudar a una familia palestina
Según la organización israelí de activistas Looking the Occupation in the Eye, el ataque ocurrió el 27 de febrero de 2026, en la zona de Qusra, cerca de Nablus, en la Cisjordania ocupada. La organización publicó su relato el 28 de febrero.
Qué hacía: Levkovitz y otros activistas acompañaban a una familia palestina que había abandonado su vivienda tras sufrir hostigamiento de colonos. La acompañaban para recoger sus pertenencias y valorar si podía regresar.
Cómo ocurrió la agresión: cuatro individuos enmascarados llegaron en un vehículo todoterreno y golpearon con porras y barras de hierro a los activistas y a los palestinos presentes.
Lesiones: Levkovitz declaró que recibió golpes en la cabeza, las costillas y la espalda. Recibió atención médica y fue dada de alta.
Asistencia y respuesta: tres activistas resultaron heridos; dos sufrieron lesiones graves y fueron trasladados en helicóptero al hospital. Una ambulancia palestina participó en la evacuación.
Consecuencias judiciales: en un artículo posterior, publicado el 12 de agosto de 2026, la misma organización afirmó que nadie había sido procesado por la agresión contra Levkovitz.
Looking the Occupation in the Eye+1
La distinción importante es que la agresión está documentada por una organización de activistas que estuvo vinculada al caso, mientras que la afirmación de que no hubo procesamientos procede de esa misma organización. Para establecer el estado judicial definitivo sería necesario contrastarlo con fuentes policiales o judiciales independientes.
El caso de Levkovitz encaja de manera directa en el reportaje que buscas: no se trata únicamente de una periodista que critica al Gobierno, sino de una activista israelí que sufrió violencia física mientras ayudaba a una familia palestina desplazada.
Puedes consultar el relato original aquí: Settler Terror Attack in the Nablus Area Injures Three Activists, 28 de febrero de 2026.
Y hay un dato posterior relevante: en agosto de 2026, Levkovitz publicó junto con Dani Danieli una denuncia sobre el hostigamiento a familias palestinas en Qusra, las restricciones al acceso de activistas y periodistas y la actuación de las fuerzas israelíes. Esto indica que continuó participando en la denuncia pública de estos hechos después de la agresión.
4. Al Jazeera: cierre de oficinas, censura y restricciones informativas
La referencia a la «disolución de Al Jazeera» necesita una precisión: la cadena no fue disuelta en 2024. El Gobierno israelí ordenó cerrar sus operaciones dentro de Israel y prohibió sus emisiones en el país el 5 de mayo de 2024, al amparo de una ley aprobada por la Knéset. La cadena continuó operando internacionalmente.
Las autoridades israelíes justificaron la medida alegando motivos de seguridad nacional y acusando a la cadena de incitación. Al Jazeera rechazó esas acusaciones y sostuvo que la decisión vulneraba la libertad de prensa. La medida fue objeto de críticas por parte de organizaciones de defensa del periodismo.
En septiembre de 2024, las fuerzas israelíes también allanaron y clausuraron durante un periodo renovable las oficinas de Al Jazeera en Ramala, en la Cisjordania ocupada. Por tanto, la restricción no quedó limitada a las operaciones de la cadena dentro de Israel.
La situación se prolongó: en enero de 2026, Israel anunció una nueva prórroga de 90 días de la prohibición de las operaciones de Al Jazeera.
El caso resulta relevante para los disidentes israelíes por tres razones:
Acceso a la información: la prohibición reduce las posibilidades de acceder directamente a la cobertura de una cadena internacional desde Israel.
Debate público: las restricciones a medios críticos pueden limitar la diversidad de perspectivas disponibles para la población.
Riesgo de autocensura: cuando periodistas y medios temen consecuencias profesionales, legales o personales, pueden evitar temas controvertidos.
Estas consecuencias son riesgos generales de las restricciones informativas; no demuestran por sí mismas que cada persona crítica del Gobierno haya sido represaliada.
5. Las represalias documentadas contra periodistas y críticos
Más allá de los tres nombres mencionados, existen fuentes que describen un contexto más amplio de presiones contra la prensa.
Presiones y agresiones contra periodistas israelíes
En octubre de 2024, Reporteros Sin Fronteras documentó amenazas, agresiones, censura y presiones contra periodistas que informaban sobre la guerra. Entre los casos citados figuraban agresiones a periodistas de Haaretz y actuaciones policiales contra profesionales que cubrían manifestaciones.
Presión política sobre los medios independientes
En noviembre de 2024, el Gobierno israelí aprobó medidas de boicot contra Haaretz, entre ellas la retirada de publicidad institucional y la cancelación de suscripciones oficiales. La decisión se produjo después de declaraciones críticas del editor del periódico sobre la ocupación y la guerra.
La seguridad de los periodistas que informan desde Gaza
El Comité para la Protección de los Periodistas informó en febrero de 2026 de que 129 periodistas y trabajadores de medios habían muerto en todo el mundo durante 2025, un récord para su serie histórica. Según la organización, Israel fue responsable de dos tercios de las muertes de profesionales de la prensa registradas tanto en 2024 como en 2025. Estas cifras se refieren a periodistas y trabajadores de medios en general, no exclusivamente a disidentes israelíes, y no implican que todas las muertes fueran represalias por sus opiniones.
6. Un caso especialmente relevante en 2026: el documental NAZA
En 2026 ha surgido un caso que permite examinar de forma particularmente clara las consecuencias de denunciar públicamente la actuación militar israelí: el documental NAZA, dirigido por los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor.
La película reúne testimonios anónimos de 24 militares y oficiales de inteligencia israelíes sobre los sistemas de vigilancia y selección de objetivos empleados en Gaza. Sus testimonios cuestionan las prácticas militares y el coste civil de determinados ataques. El Ejército israelí ha cuestionado las acusaciones y la posibilidad de verificar los testimonios.
Las reacciones contra la película han ido más allá de la crítica cinematográfica:
En septiembre de 2026, manifestantes de extrema derecha se concentraron ante la vivienda de los padres de Rachel Szor y corearon consignas contra quienes consideraban traidores.
EL PAÍSEn octubre de 2026, Benjamin Netanyahu ordenó identificar y perseguir legalmente a los militares y oficiales que habían testificado de forma anónima, según informó The Guardian. También se han denunciado amenazas políticas contra los cineastas, incluida la posibilidad de retirarles la ciudadanía.
The Guardian
Es importante distinguir aquí entre las actuaciones de las autoridades y las de particulares: el hostigamiento frente a un domicilio fue una acción de manifestantes, mientras que las amenazas de acciones legales y las iniciativas relacionadas con la ciudadanía proceden del ámbito político. No son hechos equivalentes, aunque ambos pueden contribuir a crear un clima de intimidación.
El caso de NAZA no demuestra que Mordechai o Saragusti hayan sufrido las mismas represalias. Sí ofrece un ejemplo contemporáneo y documentado de las tensiones que afrontan quienes hacen públicas denuncias sobre la actuación del ejército israelí.
Conclusión: ¿qué puede afirmarse sobre la disidencia israelí?
La documentación disponible permite identificar tres fenómenos relacionados, pero distintos:
Disidencia y documentación: Lee Mordechai ha construido un archivo público de evidencias sobre la guerra de Gaza; Anat Saragusti ha trabajado en la defensa de la libertad de prensa y del acceso independiente a la información.
Restricciones institucionales: el cierre de Al Jazeera, las restricciones al acceso de periodistas a Gaza y las medidas contra medios críticos plantean problemas verificables para la libertad de información.
Represalias y hostigamiento: existen casos documentados de agresiones, intimidación y presión política contra periodistas y personas que cuestionan la actuación militar israelí. El caso de NAZA aporta ejemplos recientes de octubre de 2026.
La conclusión rigurosa no es que todas las personas críticas hayan sufrido la misma persecución, sino que hay pruebas de un entorno de restricciones y hostilidad en el que determinadas denuncias públicas han desencadenado consecuencias concretas.
Para completar el reportaje centrado específicamente en Yael Levkovitch, Lee Mordechai y Anat Saragusti, todavía sería necesario verificar las represalias personales contra cada uno, sus actividades posteriores a mayo de 2024 y las fuentes que acrediten cada episodio. Esa distinción es esencial para que el reportaje sea sólido y pueda publicarse sin confundir testimonios, denuncias y hechos comprobados.