jueves, 16 de abril de 2026

El clan de los Pelayos. Cómo saltar la banca de los casinos una y otra vez.


 La historia del llamado “clan de los Pelayos” es uno de los casos más fascinantes (y reales) de gente que logró ganar de forma sistemática en un juego diseñado para que la casa siempre tenga ventaja. Y lo interesante es que no usaron trampas en el sentido clásico: ni imanes, ni dispositivos ocultos, ni nada ilegal. Lo que hicieron fue algo mucho más incómodo para los casinos… usar matemáticas, paciencia y observación extrema.

Todo empieza a principios de los años 90 con Gonzalo García-Pelayo, que parte de una idea muy simple pero potente: las ruletas no son perfectas. En teoría, cada número debería salir con la misma probabilidad, pero en la práctica hay pequeños defectos físicos —ligeras inclinaciones, desgaste, diferencias en el material— que hacen que ciertos números aparezcan más de lo esperado.

A partir de ahí construyen un sistema casi obsesivo. No llegaban al casino a apostar sin más: primero observaban durante días o semanas una misma ruleta, anotando miles de tiradas. Con esos datos identificaban qué números estaban “sesgados”. Cuando encontraban una desviación suficiente, volvían y apostaban únicamente a esos números, repitiendo jugadas con disciplina. La clave no era ganar una vez, sino tener una pequeña ventaja estadística sostenida en el tiempo.

Además, funcionaban como una pequeña empresa familiar. Mientras unos recogían datos, otros analizaban, y otros ejecutaban las apuestas para no levantar sospechas. Ese trabajo coordinado les permitió ganar enormes cantidades de dinero en varios casinos de España, Europa e incluso Las Vegas, acumulando cientos de millones de pesetas.

Naturalmente, los casinos no tardaron en reaccionar. Al principio intentaron medidas bastante directas: expulsarlos o prohibirles la entrada cuando los reconocían. Pero eso les generó problemas legales, porque los Pelayos no hacían trampas; simplemente explotaban fallos del propio sistema. De hecho, años después los tribunales españoles les dieron la razón y reconocieron su derecho a jugar.

Así que los casinos tuvieron que ponerse más técnicos. Empezaron a cambiar las ruletas con más frecuencia, rotarlas, ajustar sus mecanismos o sustituirlas por modelos más precisos donde esos sesgos prácticamente desaparecen. También evolucionaron hacia ruletas electrónicas o sistemas con generadores aleatorios, donde este tipo de análisis ya no funciona.

Con el tiempo, ese “agujero” que explotaban los Pelayos se fue cerrando. Las ruletas modernas están mucho más calibradas, así que su método original dejó de ser tan rentable. Pero aquí viene lo interesante: el clan no desapareció, sino que se adaptó.

Hoy en día siguen activos en el mundo del juego, pero aplicando la misma filosofía a otros ámbitos: póker, apuestas deportivas, máquinas y entornos online. Es decir, ya no buscan defectos físicos en una ruleta, sino patrones, probabilidades y ventajas estadísticas en sistemas más complejos y digitales.

Al final, lo que define a los Pelayos no es tanto “ganar a la ruleta”, sino algo más general: detectar cuándo un sistema que parece aleatorio en realidad no lo es del todo… y tener la disciplina para explotarlo. Y eso, más que un truco, es casi una forma de pensar.

Simo Häyhä, la Muerte Blanca.

 


[Escenario: una cabaña de madera en Finlandia. Nieve cayendo fuera. Un periodista se sienta frente a un hombre bajo, de rostro marcado, tranquilo.]

Periodista: Señor Häyhä… antes de la guerra, ¿quién era usted?

Häyhä: Un campesino. Cazador. Nada más. Crecí en el campo… disparar era parte de sobrevivir. No pensaba en guerras, ni en política.

Periodista: ¿Era usted pacifista?

Häyhä: No me gustaba la violencia. Pero cuando empezó la Guerra de Invierno… no era una elección. Defendíamos nuestras casas.


Periodista: Se convirtió en el francotirador más letal de Finlandia. ¿Cómo ocurrió?

Häyhä: No ocurrió de golpe. Sabía moverme en el bosque. Sabía esperar. La paciencia mata más que la prisa.

Periodista: ¿Era difícil disparar a soldados soviéticos vestidos de verde?

Häyhä: No si sabes mirar. El blanco no es el uniforme… es el error. Ellos no entendían la nieve. Se movían demasiado. Respiraban fuerte. Brillaban.

Periodista: ¿Horas tumbado a -50 °C?

Häyhä: Si te mueves, mueres. Compactaba la nieve frente a mí para que el disparo no levantara polvo. Incluso mantenía nieve en la boca… para que el vapor no me delatara.


Periodista: Los soviéticos lo llamaban “La Muerte Blanca”.

Häyhä: (encoge los hombros) Yo no pensaba en nombres.


Periodista: ¿Qué recuerda del día en que fue herido?

Häyhä: Una bala explosiva. Aquí. (señala la mandíbula)
No sentí dolor al principio… solo luz. Desperté días después. La guerra había terminado.

Periodista: Su rostro…

Häyhä: Es lo que queda.


Periodista: Algunos dicen que la resistencia finlandesa influyó en Adolf Hitler para subestimar a la Unión Soviética antes de la Operación Barbarroja.

Häyhä: No soy estratega. Pero vi al Ejército Rojo fallar aquí. Quizá otros lo vieron también… y sacaron conclusiones equivocadas.

Periodista: ¿Cree que eso llevó a decisiones precipitadas?

Häyhä: La guerra siempre castiga la arrogancia.


Periodista: Después de todo lo que hizo… ¿se arrepiente?

Häyhä: Hice lo que me ordenaron. Tan bien como pude.
No odio a los hombres que disparé. Pero si no lo hacía yo… ellos habrían venido a mi casa.


[Silencio. El viento golpea la cabaña.]

Periodista: ¿Y ahora?

Häyhä: Ahora… prefiero cazar alces.


Las mujeres medievales.

 


Locutor/a: Hoy tenemos con nosotros a un especialista en historia medieval que viene a hablarnos de un tema fascinante: el papel de las mujeres en la Edad Media. Bienvenido, gracias por acompañarnos.

Medievalista: Muchas gracias, es un placer estar aquí.

Locutor/a: Para empezar, solemos imaginar las invasiones germánicas como un mundo exclusivamente masculino. ¿Qué papel tenían realmente las mujeres en esos contextos?

Medievalista: Es una imagen bastante incompleta. Las mujeres no solo acompañaban a los grupos en movimiento, sino que eran esenciales en los campamentos: gestionaban recursos, cuidaban de la comunidad y, en muchos casos, contribuían a mantener la cohesión social. No eran figuras pasivas, sino parte activa del grupo.

Locutor/a: También hubo mujeres con un papel político destacado, ¿verdad?

Medievalista: Sin duda. Podemos mencionar a Gala Placidia, una figura clave en la política del Imperio romano tardío, o a Gosvinta, que tuvo una gran influencia en la corte visigoda. Estas mujeres no solo eran consortes, sino auténticas agentes políticas.

Locutor/a: Damos un salto ahora a Al-Ándalus. ¿Cómo era la situación de las mujeres allí?

Medievalista: En Al-Ándalus encontramos una realidad compleja. Algunas mujeres, especialmente en entornos urbanos y cultos, gozaban de cierta libertad y acceso a la educación. Participaban en la vida cultural como poetisas, intelectuales o mecenas. Ahora bien, esa libertad estaba condicionada por el estatus social.

Locutor/a: Y dentro de ese mundo islámico medieval, ¿qué papel tenían las concubinas?

Medievalista: Las concubinas formaban parte de la estructura social y familiar. Muchas eran esclavas, pero algunas podían alcanzar posiciones de gran influencia, especialmente si tenían hijos con sus señores. Su papel es clave para entender la sexualidad y las dinámicas de poder de la época.

Locutor/a: Volviendo al mundo cristiano, hablemos de los conventos. ¿Eran espacios de control o también de libertad?

Medievalista: Ambas cosas. Los conventos imponían reglas estrictas, pero también ofrecían a las mujeres un espacio de autonomía y desarrollo intelectual poco habitual fuera de ellos. Aunque, eso sí, no faltaban casos de ruptura de las normas.

Locutor/a: En ese sentido, destacan figuras muy relevantes.

Medievalista: Exacto. Por ejemplo, Hildegarda de Bingen, una mujer extraordinaria que destacó en la música, la teología y la ciencia, o Cristina de Pizán, considerada una de las primeras escritoras profesionales de Europa.

Locutor/a: También existieron formas de vida religiosa alternativas, ¿no?

Medievalista: Sí, como las beguinas, mujeres que vivían en comunidades religiosas sin someterse a reglas monásticas estrictas. Fueron especialmente importantes en la Baja Edad Media y representan una vía intermedia entre la vida laica y la religiosa.

Locutor/a: Y para terminar, hay un tema quizá menos conocido: el de las barraganas.

Medievalista: Así es. Las barraganas eran mujeres que mantenían relaciones estables con clérigos, sobre todo en ámbitos rurales. Aunque estas relaciones estaban prohibidas oficialmente, fueron una realidad bastante extendida, lo que nos habla de la distancia entre la norma y la práctica en la sociedad medieval.

Locutor/a: Antes mencionábamos algunas figuras femeninas con peso político, pero me gustaría detenerme un momento en un aspecto especialmente llamativo: el de las intrigas de poder. Cuando pensamos en la época visigoda, solemos imaginar luchas entre reyes, pero ¿qué papel jugaron mujeres como Gala Placidia o Gosvinta en ese terreno?

Medievalista: Es una cuestión clave. Tanto Gala Placidia como Gosvinta nos muestran que las intrigas políticas no eran un espacio exclusivamente masculino. Gala Placidia, por ejemplo, se movió con enorme habilidad entre distintas facciones del poder romano y bárbaro, negociando, tejiendo alianzas y asegurando su posición y la de su hijo en un contexto extremadamente inestable.

Locutor/a: O sea, que no era una figura secundaria precisamente.

Medievalista: En absoluto. Fue protagonista de primer orden. Y en el caso de Gosvinta, ya en el reino visigodo, vemos algo similar. Como reina y figura de gran influencia, participó activamente en conflictos dinásticos y religiosos, apoyando distintas facciones y tratando de orientar la política del reino según sus intereses.

Locutor/a: Suena casi a una especie de “juego de tronos” medieval.

Medievalista: Salvando las distancias, no es una mala comparación. La corte visigoda era un espacio de tensiones constantes, donde las alianzas familiares, los matrimonios y las lealtades religiosas eran herramientas políticas fundamentales. En ese contexto, mujeres como Gosvinta desempeñaron un papel decisivo en las intrigas de poder.

Locutor/a: Así que, lejos de estar al margen, estaban en el corazón mismo de la política.

Medievalista: Exactamente. No siempre con poder formal, pero sí con una enorme capacidad de influencia, especialmente en momentos de crisis o transición.

Locutor/a: Interesantísimo, porque rompe bastante con la imagen tradicional que tenemos de la época.

Locutor/a: Pues sin duda, una visión mucho más rica y compleja de lo que solemos imaginar. Muchas gracias por acompañarnos.

Medievalista: Gracias a vosotros, ha sido un placer.

Locutor/a: Y a ustedes, gracias por escucharnos. Hasta la próxima.

Antonio Machado.


 Don Antonio, su obra suele leerse como un espejo de España. ¿Qué país encontró usted al empezar a escribir?

—Un país cansado de sí mismo, detenido en viejas inercias. Yo vi una España de campos pobres y conciencias adormecidas, donde el caciquismo era una costumbre más que un escándalo. El poder local, arbitrario, tejía redes que ahogaban la vida pública. Y junto a eso, un atraso material y educativo que dolía: escuelas escasas, maestros mal pagados, una cultura que no llegaba a todos. Esa España pedía, más que retórica, una regeneración moral.

—¿Ese diagnóstico se refleja en libros como Campos de Castilla?

—Sin duda. En Campos de Castilla hay paisaje, sí, pero también conciencia. Castilla no es solo geografía: es símbolo de una nación que debe mirarse con honestidad. Quise que el verso fuese sobrio, como la tierra, y que dijera lo que duele sin adornos superfluos.

—¿Y su evolución desde Soledades?

Soledades es más íntimo, más simbolista; ahí me ocupan el tiempo, la memoria, el sueño. Con los años, el yo se abre al nosotros. La poesía deja de ser solo introspección para hacerse también mirada ética sobre la realidad.

—Hablando de su vida, su relación con Leonor Izquierdo ha sido muy comentada. ¿Cómo la recuerda?

—Con una mezcla de ternura y herida que no cierra. Leonor fue mi compañera en Soria, muy joven, sí; trece años cuando empezó nuestro trato. Aquello hoy se juzga con otros ojos, y es natural. Para mí fue un amor limpio dentro de su tiempo y de nuestras circunstancias. Su muerte temprana por tuberculosis me dejó desolado. Muchos de mis versos nacen de esa ausencia.

—¿Esa pérdida marcó su poesía?

—La atravesó. Hay en mi obra una conciencia del tiempo que pasa y de la vida que se quiebra. La elegía no es un género: es una respiración.

—Años después aparece la figura de Guiomar.

—Guiomar es un nombre velado. Una ilusión, una compañía espiritual en tiempos difíciles. No fue una vida compartida como la que tuve con Leonor, sino un espacio de diálogo íntimo, casi secreto, donde la palabra encontraba consuelo.

—Más allá de lo personal, usted defendió la educación con insistencia.

—Porque sin educación no hay ciudadanía. Admiré la labor de la Institución Libre de Enseñanza y de maestros que creían en formar personas libres, críticas. La cultura no es adorno: es herramienta de dignidad. España necesitaba escuelas abiertas, no conciencias cerradas.

—¿Ese compromiso le llevó a posicionarse políticamente?

—Me llevó a comprometerme con una idea de país más justo. Durante la Segunda República Española vi una oportunidad para modernizar España: educación, laicidad, derechos. No era una fe ciega, pero sí una esperanza razonada.

—La guerra lo cambió todo.

—La guerra lo deshace todo. El dolor colectivo supera al individual. Yo, como tantos, tuve que marchar.

—Su final en el exilio, en Colliure, se ha vuelto casi simbólico.

—Morí en Collioure, lejos de mi tierra. No es un final que uno elija, pero sí el que impone la historia. Me consuela pensar que mis palabras, si valen algo, siguen dialogando con España, esa que duele y que también espera.

—Si tuviera que resumir su legado en una idea…

—Que la poesía no se desentienda del hombre. Que mire dentro y fuera. Y que, frente al atraso y la injusticia, la palabra sea conciencia y camino.

martes, 14 de abril de 2026

Itursarsuq. Supervivencia en el ártico.

La historia que mencionas —la de Itursarsuq, “la que ama a los niños”— no es una expedición documentada al estilo de exploradores occidentales, sino que pertenece al ámbito de la tradición oral inuit, donde muchas figuras son medio históricas, medio legendarias. Y ahí está precisamente lo interesante: estas historias no buscan tanto “registrar hechos” como transmitir valores sobre la supervivencia, la comunidad y la relación con el entorno.

🌨️ ¿Quién era Itursarsuq?

“Itursarsuq” (a veces transcrito con variantes) aparece en relatos inuit como una mujer asociada a:

  • la protección de los niños
  • la resistencia en condiciones extremas
  • y el conocimiento práctico del hielo, la caza y el entorno

El sobrenombre “la que ama a los niños” no es casual: en la cultura inuit, el cuidado de los más vulnerables (niños, ancianos) es central para la supervivencia colectiva.


🧊 La peripecia de supervivencia

En los relatos más difundidos (que pueden variar según la región), su historia suele incluir elementos como:

  • Aislamiento extremo en el Ártico: queda separada de su grupo (por tormentas, migraciones fallidas o accidentes).
  • Supervivencia prolongada en solitario o con niños a su cargo.
  • Uso de conocimientos tradicionales:
    • caza de pequeños animales o pesca bajo el hielo
    • construcción de refugios improvisados
    • aprovechamiento total de recursos (pieles, grasa, huesos)
  • Resistencia psicológica: mantener la calma y la esperanza en un entorno donde un error puede ser fatal.

Este tipo de relatos encajan con la realidad de los pueblos inuit, cuya vida dependía de habilidades muy precisas en un entorno donde:

  • no hay agricultura posible
  • la alimentación depende de la caza
  • y el clima puede alcanzar temperaturas extremas y meses de oscuridad

🧠 Qué significa realmente la historia

Más que una “hazaña individual” al estilo occidental, la historia de Itursarsuq transmite varias ideas clave de la cultura inuit:

  • La supervivencia es conocimiento, no fuerza
  • La comunidad es lo primero (de ahí su vínculo con los niños)
  • La naturaleza no se domina: se respeta

En la tradición inuit, estas historias funcionan como manuales morales y prácticos: enseñan cómo actuar en situaciones límite y cómo mantener el equilibrio con el entorno


🤔 ¿Es una historia real?

Probablemente es una mezcla de:

  • recuerdos de personas reales
  • experiencias comunes de supervivencia
  • y elaboración simbólica transmitida oralmente

Esto es muy típico en culturas sin tradición escrita: los relatos se adaptan con el tiempo, pero conservan un núcleo de verdad cultural.


- Creo que Itursarsuq devoró a sus propios hijos por supervivencia después de que su marido falleciera en un accidente de kayak y ella fuera incapaz de obtener carne para alimentarlos.

Sí —y haces bien en señalarlo— porque esa versión existe, y cambia por completo el tono del relato.

La figura de Itursarsuq no es única ni fija: como ocurre en muchas tradiciones orales inuit, una misma persona puede aparecer en relatos muy distintos, incluso contradictorios. Y la versión que mencionas es mucho más oscura, más cercana a un relato de advertencia que a una historia heroica.


❄️ La versión trágica: hambre, pérdida y ruptura

En esta variante, Itursarsuq no es recordada principalmente por salvar, sino por hasta dónde puede empujar el hambre a un ser humano.

La historia suele contarse así:

  • Su marido muere en un accidente de kayak durante la caza (algo tristemente plausible en el Ártico).
  • Ella queda sola con sus hijos, sin apoyo inmediato del grupo.
  • Intenta sobrevivir: cazar, pescar, resistir… pero no lo consigue.
  • El frío y la escasez se alargan demasiado.

Y entonces llega el punto límite.

En algunas versiones, acaba recurriendo al canibalismo, alimentándose de sus propios hijos cuando ya no hay absolutamente nada más. No es un acto de crueldad en el relato, sino de desesperación absoluta.


🧠 Qué significa esta versión

Esta historia no se cuenta para entretener. Tiene un peso cultural muy fuerte:

1. ⚠️ Advertencia sobre el aislamiento

En la cultura inuit, separarse del grupo puede ser mortal.
La historia funciona como recordatorio brutal de por qué la cooperación no es opcional.

2. 🌨️ El hambre como fuerza transformadora

El hambre extrema aparece como algo que:

  • rompe normas morales
  • deshace identidades
  • convierte a una madre protectora en algo irreconocible

No hay juicio fácil, pero sí temor y respeto.

3. 👁️ Relatos para enseñar, no para idealizar

A diferencia de muchas narrativas occidentales, aquí no hay necesidad de un final “heroico”.
La historia dice: esto también puede pasar.


🤯 Dos caras de la misma figura

Lo más interesante es que ambas versiones (la protectora y la trágica) pueden coexistir:

  • En una, Itursarsuq es la que salva a los niños
  • En otra, es la que los pierde… y se pierde a sí misma

Eso no es un error: es típico de la tradición oral.
Una misma figura puede representar lo mejor y lo peor de la experiencia humana en condiciones extremas.


 

lunes, 13 de abril de 2026

Gautxori, el bandido generoso de San Miguel de Basauri.


 La figura de Eusebio Zamacola Abrisqueta, apodado también “El Vasco” y en ocasiones vinculado al sobrenombre popular de “Gautxori”, es uno de esos personajes a medio camino entre historia y leyenda, especialmente en Argentina. Te dejo una visión completa y ordenada de su vida y contexto:

🧑‍🌾 Origen y juventud (Basauri y Galicia)

  • Nació en San Miguel de Basauri (Bizkaia) hacia 1904–1905.
  • Su familia se trasladó a Galicia, donde creció junto a varios hermanos.
  • Fue reclutado como soldado y combatió en Tetuán (Marruecos), experiencia clave para su formación militar.
  • A su regreso, se vinculó al anarquismo y sindicalismo, lo que le acarreó persecución durante la dictadura de Primo de Rivera.

👉 Este trasfondo político y social es clave para entender su posterior deriva como bandolero “con código”.


🚢 Emigración y salto al bandolerismo en El Chaco

  • Emigró a Argentina en 1924 buscando mejores oportunidades.
  • Tras años como obrero, acabó entrando en el mundo delictivo en la provincia del Chaco hacia 1930.

🏴‍☠️ Actividad como bandido

  • Formó parte de la banda de
    Segundo David Peralta (“Mate Cosido”).
  • Se convirtió en un bandolero muy popular, con rasgos de “Robin Hood”:
    • Robaba a grandes empresas y terratenientes
    • Nunca a pobres
    • Repartía parte del botín entre la población

🔫 Golpes destacados en El Chaco

Entre los asaltos documentados:

  • Robo a empresas como Bunge & Born
  • Atracos a firmas como Dreyfus
  • Asalto a trenes (ej. tren Nº206 en 1936)
  • Enfrentamientos armados con la policía

👉 Estos golpes lo convirtieron en una figura legendaria y muy protegida por la población rural.


🇪🇸 Actividad en España

No hay constancia de una carrera criminal como tal en España.
Su actividad previa fue más bien:

  • Política (anarquismo, sindicalismo)
  • Militar (Legión en África)

👉 Su etapa delictiva relevante ocurre casi exclusivamente en Argentina.


⛓️ Detención y prisión

  • Fue detenido en 1938.
  • Condenado a 8 años de prisión, donde sufrió malos tratos.
  • Liberado en 1946.

Durante su encarcelamiento reflexionó sobre su vida; se le atribuye la frase:

“Lo peor que le puede pasar a un hombre es convertirse en criminal.”


👨‍👩‍👧 Vida personal: matrimonios y familia

  • Tuvo dos etapas familiares:
    • Una primera durante su vida como bandolero (al menos 2 hijos)
    • Otra tras su reinserción, con una familia numerosa (hasta 8 hijos más)

👉 Esto sugiere dos relaciones o matrimonios, asociados a sus dos “vidas”: bandido y ciudadano.


🌿 Reintegración y muerte

  • Tras salir de prisión abandonó el crimen.
  • Se estableció en Quitilipi (Chaco), trabajando como administrador de un aserradero.
  • Terminó sus días en la provincia de Buenos Aires, donde murió en 1983.

⚔️ Sus hermanos y la Guerra Civil

La familia Zamacola refleja bien la polarización política de la época:

  • Fernando Zamacola
    • Falangista radical
    • Murió durante la Guerra Civil
    • Apodado “el león de Rota”
  • Alejandro Zamacola
    • Militó primero en el comunismo
    • Luego pasó a la Falange

👉 Es un contraste brutal: mientras Eusebio era anarquista, sus hermanos acabaron en posiciones opuestas, incluso dentro del franquismo.


🧭 Cómo entender su figura

Eusebio Zamacola no fue un delincuente común:

  • Tenía motivaciones políticas y sociales
  • Actuó contra empresas explotadoras
  • Fue protegido por la población
  • Y logró algo raro: reinsertarse y abandonar el crimen

Por eso en el Chaco sigue siendo visto más como bandolero social que como criminal.


Si quieres, puedo contarte alguno de sus golpes más espectaculares paso a paso (tipo historia narrativa, que los tiene muy cinematográficos 😄).

¿Es cierto que usaba perdigones de plata en sus golpes? En español no esquematizado.

La idea de que Eusebio Zamacola —el “Gautxori”— usaba perdigones de plata es más bien parte del folclore que de la historia comprobada.

No hay documentación fiable (ni policial, ni judicial, ni periodística de la época) que confirme ese detalle. Las fuentes más cercanas a los hechos describen sus golpes, sus enfrentamientos con la policía y su pertenencia a la banda de Mate Cosido, pero cuando hablan de armamento mencionan lo esperable: armas de fuego comunes, sin ninguna referencia a munición especial o “exótica”.

¿De dónde sale entonces lo de la plata? Probablemente de la construcción mítica del personaje. En el Chaco —como pasa con muchos bandoleros populares— su figura se fue transformando en una especie de leyenda viva. A ese tipo de personajes se les suelen atribuir rasgos simbólicos: códigos de honor, gestos teatrales, o detalles casi mágicos. Lo de los perdigones de plata encaja perfectamente ahí, porque sugiere algo más que un delincuente: alguien con estilo, con mensaje, casi con aura de justiciero.

También hay otra lectura más práctica: usar plata como munición habría sido caro, innecesario y poco funcional. Para alguien que vivía en fuga constante, dependiendo de golpes rápidos y logística precaria, ese tipo de lujo no tiene mucho sentido.

Así que, en corto pero sin quitarle la gracia: es una historia muy buena… pero casi seguro inventada. Eso sí, el hecho de que se cuente dice mucho de cómo lo veía la gente: no como un ladrón cualquiera, sino como un personaje casi legendario.

miércoles, 8 de abril de 2026

La estación de Robledo de Chavela y el programa Apolo. Españoles en la NASA.

 


Las estaciones españolas de Robledo de Chavela y Fresnedillas de la Oliva, situadas en la sierra de Madrid, desempeñaron un papel clave en las misiones del Programa Apolo (1961–1972) de la NASA. Estas instalaciones formaban parte de la Red de Espacio Profundo (Deep Space Network) —junto con las de Goldstone (EE. UU.) y Canberra (Australia)—, que garantizaban la comunicación continua con las naves durante todo el recorrido Tierra-Luna-Tierra.


Papel de Robledo de Chavela y Fresnedillas en el Apolo XI

Durante la misión Apolo 11 (julio de 1969), cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin descendieron hacia la superficie lunar en el módulo Eagle, la estación de Fresnedillas, dirigida por Luis Ruiz de Gopegui, y el centro técnico de Robledo de Chavela, donde trabajaba el ingeniero Carlos González Pintado, fueron los primeros en recibir y retransmitir a Houston las comunicaciones del alunizaje.

La famosa frase:

“Houston, aquí base de la Tranquilidad. El Águila ha alunizado,”

se escuchó primero en Fresnedillas, antes que en Estados Unidos, y fue reenviada a Houston con un retraso de apenas 1,7 segundos.

La tensión fue máxima: el sistema automático del módulo lunar falló durante el descenso y Armstrong decidió pilotarlo manualmente, con sólo 30 segundos de combustible restante al tocar el suelo del Mar de la Tranquilidad. Si el aterrizaje hubiese demorado unos segundos más, él y Aldrin habrían tenido que abortar la maniobra y seguramente no habrían sobrevivido. Desde Fresnedillas y Robledo, los técnicos estaban siguiendo esa comunicación en tiempo real, transmitiendo a los astronautas datos de altitud y consumo.


Otros incidentes graves en el Programa Apolo

1. Emergencias durante el Apolo 11

Además del crítico descenso, Armstrong detectó un alarma de ordenador (luz “1202”) causada por sobrecarga del sistema de navegación. Houston y el equipo en España ayudaron a confirmar que podía ignorarse con precaución, permitiendo continuar el aterrizaje sin abortar la misión .

Durante el regreso del Apolo 11, el propio Ruiz de Gopegui lo calificó de "angustioso", ya que cualquier fallo de trayectoria en la reentrada habría sido letal. El personal de Fresnedillas controló constantemente los parámetros médicos y de navegación.

2. El rescate del Apolo 13 (abril de 1970)

La misión Apolo 13, comandada por James Lovell junto con Jack Swigert y Fred Haise, sufrió una explosión en el tanque de oxígeno del módulo de servicio, lo que inutilizó muchos sistemas. La frase “Houston, tenemos un problema” define esa crisis.

La estación de Fresnedillas jugó un papel vital en las comunicaciones de emergencia, actuando como enlace entre los astronautas y los centros de control estadounidenses . Desde Madrid se ayudó a reevaluar la telemetría y consumo de energía, y se monitorearon las constantes vitales de la tripulación durante las 87 horas críticas hasta su regreso a la Tierra. Los ingenieros españoles participaron enviando instrucciones para optimizar el uso de energía a bordo, que permitió al Apolo 13 regresar sin pérdidas humanas.


Legado de las estaciones españolas

  • La red instaló su antena principal en Fresnedillas (1964), operada conjuntamente por NASA e INTA.
  • En los años 70, la base se integró en el Complejo de Comunicaciones de Robledo de Chavela, que sigue activo como parte de la Deep Space Network.
  • Desde allí se siguen misiones como VoyagerMars Rovers y Artemis.

Estas instalaciones fueron esenciales no solo por su ubicación geográfica —garantizando cobertura continua con la Luna cuando las estaciones estadounidense o australiana no tenían visibilidad—, sino también por la profesionalidad de los técnicos españoles, quienes demostraron su pericia en los momentos más críticos del programa Apolo.

El clan de los Pelayos. Cómo saltar la banca de los casinos una y otra vez.

 La historia del llamado “clan de los Pelayos” es uno de los casos más fascinantes (y reales) de gente que logró ganar de forma sistemática ...