lunes, 18 de mayo de 2026

Willow, Sabrina y las demás brujas de la cultura popular.

 

La Wicca y la rehabilitación de las brujas. (III)

 La Wicca es una religión neopagana moderna surgida en el siglo XX que mezcla reconstrucción de imaginarios precristianos, esoterismo occidental, romanticismo sobre lo “celta” y una fuerte reacción cultural frente al cristianismo institucional. Aunque suele asociarse popularmente a “la brujería”, en realidad la mayoría de practicantes contemporáneos la entienden más como:

  • espiritualidad,
  • práctica ritual,
  • conexión con la naturaleza,
  • y búsqueda identitaria.

¿Qué es la Wicca y de dónde sale?

La Wicca moderna fue popularizada sobre todo por Gerald Gardner en los años 40 y 50 en Reino Unido. Gardner afirmaba haber sido iniciado en un antiguo culto de brujería superviviente de Europa, aunque hoy muchos historiadores consideran que:

  • gran parte del sistema fue construido modernamente,
  • combinando ocultismo victoriano,
  • masonería,
  • magia ceremonial,
  • folclore,
  • antropología romántica,
  • y reinterpretaciones del paganismo europeo.

Creencias básicas

No existe una doctrina única, pero muchos grupos comparten:

  • veneración de la naturaleza,
  • ciclos lunares y estacionales,
  • celebración de los sabbats (fiestas rituales),
  • uso ritual de velas, hierbas, símbolos y altares,
  • magia entendida como transformación espiritual o energética.

La Diosa y el Dios

Una idea central en muchas corrientes wiccanas es la dualidad sagrada:

  • una Diosa,
  • y un Dios Cornudo.

La Diosa suele representarse en tres aspectos:

  • doncella,
  • madre,
  • anciana.

Y se asocia:

  • a la luna,
  • fertilidad,
  • intuición,
  • muerte y renacimiento.

El Dios Cornudo se vincula:

  • al bosque,
  • animales,
  • sexualidad,
  • energía solar,
  • y ciclos vitales.

En algunas corrientes modernas esta dualidad se reinterpretó de forma más fluida:

  • unión de masculino y femenino,
  • equilibrio energético,
  • espiritualidad queer,
  • o superación del binarismo.

Recuperación “celta” y paganismo reconstruido

Muchos rituales wiccanos utilizan símbolos atribuidos a:

  • druidas,
  • celtas,
  • tradiciones nórdicas,
  • o religiones precristianas.

Pero aquí hay un matiz importante:
gran parte de esa “recuperación” es más reconstrucción moderna que continuidad histórica directa.

Por ejemplo:

  • Samhain,
  • Beltane,
  • Yule,
  • Imbolc,
    son festividades históricas o folclóricas reales, pero reinterpretadas dentro de una espiritualidad contemporánea.


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El “blanqueamiento” cultural de la brujería

Desde finales del siglo XX la figura de la bruja sufrió una transformación enorme en Europa y Estados Unidos.

Pasó de:

  • símbolo demoníaco,
  • mujer peligrosa,
  • desviación moral,

a convertirse en:

  • icono feminista,
  • estética alternativa,
  • espiritualidad individual,
  • y producto cultural comercializable.

¿Qué significa aquí “blanqueamiento”?

No en sentido racial, sino cultural:
la brujería se volvió:

  • más aceptable,
  • estilizada,
  • estetizada,
  • y despojada de su dimensión histórica traumática.

La imagen pasó de:

  • persecución,
  • pobreza rural,
  • violencia inquisitorial,

a:

  • velas aromáticas,
  • tarot “instagramable”,
  • cristales,
  • empoderamiento personal,
  • y moda “witchy”.

En muchos casos se perdió contexto histórico sobre:

  • las ejecuciones,
  • el miedo social,
  • y la complejidad antropológica de la magia popular.

Doreen Valiente, Starhawk y otras figuras influyentes

Probablemente te refieres a Doreen Valiente, una de las figuras más importantes de la Wicca moderna. A veces su apellido aparece mal transcrito o confundido en internet.

Valiente:

  • reformuló rituales,
  • escribió poesía litúrgica,
  • y ayudó a convertir la Wicca en una espiritualidad más accesible.

Otra figura clave es Starhawk, muy vinculada:

  • al ecofeminismo,
  • activismo político,
  • espiritualidad feminista,
  • y recuperación de lo sagrado femenino.

Estas corrientes transformaron la figura de la “bruja” en:

  • mujer sabia,
  • guardiana ecológica,
  • o símbolo de resistencia patriarcal.

Persecución de brujas en pleno siglo XXI. (II)

 

La persecución de brujas en la actualidad: África y Arabia Saudí

Aunque suele verse como un fenómeno “medieval”, las acusaciones de brujería siguen existiendo hoy. En muchos lugares son una realidad social contemporánea ligada a:

  • pobreza,
  • crisis sanitarias,
  • conflictos familiares,
  • cambios económicos,
  • y tensiones culturales.

Aquí el enfoque etnográfico es clave: no se trata simplemente de “superstición”, sino de sistemas culturales complejos donde la brujería funciona como explicación social del infortunio.


África: la brujería como lenguaje del conflicto social

En varios países africanos las acusaciones de brujería siguen provocando:

  • expulsiones,
  • linchamientos,
  • asesinatos,
  • y desplazamientos comunitarios.

Especialmente en:

  • Ghana,
  • Nigeria,
  • Tanzania,
  • República Democrática del Congo,
  • Sudáfrica,
  • Angola.

Dimensión etnográfica

Muchos antropólogos explican que la brujería:

  • ayuda a interpretar desgracias difíciles,
  • personaliza la mala suerte,
  • y canaliza tensiones sociales.

Por ejemplo:

  • una muerte inesperada,
  • infertilidad,
  • desempleo,
  • o enfermedad,
    pueden atribuirse a una acción espiritual maligna.

La acusación suele dirigirse contra personas vulnerables:

  • ancianas,
  • viudas,
  • niños,
  • personas con discapacidad,
  • o individuos marginales.

Los “campos de brujas” en Ghana

En Ghana han existido poblados-refugio para mujeres acusadas de brujería. Muchas huyen tras amenazas o agresiones.

Desde fuera pueden parecer simples espacios de exclusión, pero etnográficamente son más ambiguos:

  • funcionan también como redes de supervivencia,
  • protección mutua,
  • y reorganización social femenina.

Niños acusados de brujería

En partes de Nigeria o Congo algunos menores son acusados de provocar:

  • enfermedades,
  • ruina económica,
  • o muertes familiares.

A veces intervienen:

  • iglesias pentecostales extremas,
  • exorcismos,
  • o economías religiosas basadas en liberar “espíritus malignos”.

Esto suele intensificarse en contextos urbanos precarios donde las estructuras familiares tradicionales se han debilitado.




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Arabia Saudí: brujería y control religioso

En Arabia Saudí la brujería (sihr) ha sido considerada delito bajo interpretaciones rigoristas de la ley islámica.

¿Qué se considera brujería?

Las acusaciones pueden incluir:

  • amuletos,
  • adivinación,
  • astrología,
  • invocaciones espirituales,
  • o rituales populares.

En algunos casos hubo condenas severas e incluso ejecuciones en décadas recientes.

Dimensión antropológica

Aquí la cuestión no es solo religiosa:
la acusación de brujería también funciona como mecanismo de:

  • control moral,
  • vigilancia social,
  • y delimitación de prácticas religiosas legítimas.

Muchos rituales populares —especialmente ligados a mujeres, curanderismo o religiosidad informal— quedan bajo sospecha.

Modernidad y persistencia

Lo interesante etnográficamente es que estas creencias coexisten con:

  • urbanización avanzada,
  • tecnología,
  • redes sociales,
  • y estados modernos.

La modernización no elimina automáticamente las cosmologías mágicas; muchas veces las transforma.


Una idea clave: la brujería habla más de la sociedad que de la magia

Históricamente, las persecuciones por brujería suelen aparecer cuando una sociedad atraviesa:

  • ansiedad colectiva,
  • crisis económicas,
  • cambios culturales,
  • o conflictos de poder.

Las “brujas” terminan convirtiéndose en:

  • chivos expiatorios,
  • figuras de transgresión,
  • o símbolos del miedo social.

Por eso Salem, Zugarramurdi o las persecuciones actuales son tan distintos entre sí… y al mismo tiempo tan parecidos.

Historia de las brujas (I).

 La historia de la brujería en Occidente mezcla miedo religioso, conflictos sociales, misoginia, luchas de poder y creencias populares. No fue un fenómeno uniforme: la “caza de brujas” tomó formas distintas según el lugar y la época. Algunos casos se volvieron emblemáticos porque condensan todos esos elementos a la vez.

El “complot de los venenos” y La Voisin: magia, política y paranoia en la corte de Luis XIV

En la Francia de finales del siglo XVII estalló uno de los mayores escándalos criminales de Europa: el llamado Affaire des Poisons (“asunto de los venenos”). La figura central fue Catherine Deshayes Monvoisin, conocida como La Voisin, adivina, partera, supuesta hechicera y traficante de venenos.

¿Qué ocurría realmente?

En la corte de Luis XIV circulaban obsesiones por:

  • filtros amorosos,
  • astrología,
  • magia ceremonial,
  • abortos clandestinos,
  • y “polvos de sucesión” (venenos usados para eliminar herederos incómodos).

La Voisin ofrecía servicios ocultistas a aristócratas y burgueses. Se decía que realizaba:

  • misas negras,
  • rituales eróticos,
  • invocaciones demoníacas,
  • y hechizos para conservar el amor o el poder.

El caso explotó cuando se descubrió una red de envenenamientos ligada a miembros de la nobleza. Más de 400 personas fueron investigadas.

Madame de Montespan y el miedo político

El escándalo alcanzó a Françoise-Athénaïs de Rochechouart, marquesa de Montespan y amante oficial del rey. Circularon rumores de que habría recurrido a rituales mágicos para conservar el favor real.

Eso transformó el asunto:

  • dejó de ser un problema criminal,
  • y pasó a ser un peligro político para la monarquía.

Luis XIV creó una corte especial llamada Chambre Ardente para juzgar el caso.

El destino de La Voisin

La Voisin fue:

  • torturada,
  • interrogada,
  • y finalmente quemada viva en 1680.

Pero el rey terminó cerrando parte de las investigaciones para evitar que el escándalo destruyera la legitimidad de la corte.

Interpretación histórica

El caso muestra algo muy importante: en la Europa moderna, la acusación de brujería no siempre recaía sobre campesinas aisladas. También podía aparecer:

  • en redes urbanas,
  • ambientes cortesanos,
  • y luchas de élite.

La brujería funcionaba como explicación social del deseo, la ambición y la muerte.


Las brujas de Zugarramurdi: histeria colectiva y frontera cultural

El contexto vasco-navarro

Las llamadas “brujas de Zugarramurdi” surgieron en Navarra a comienzos del siglo XVII, en una zona fronteriza entre España y Francia con:

  • fuerte tradición rural,
  • creencias populares precristianas,
  • uso ritual de cuevas y montes,
  • y gran circulación de rumores.

Las acusaciones crecieron tras la influencia del juez francés Pierre de Lancre, que impulsó violentas persecuciones en el País Vasco francés.

El aquelarre

La palabra “aquelarre” proviene del euskera:

  • aker = macho cabrío,
  • larre = prado.

Se decía que las reuniones nocturnas incluían:

  • danzas,
  • banquetes,
  • sexualidad transgresora,
  • pactos demoníacos,
  • y profanaciones religiosas.

Históricamente, muchos investigadores creen que:

  • hubo exageraciones,
  • confesiones obtenidas bajo presión,
  • y reinterpretación demonológica de fiestas populares rurales.

El Auto de Fe de Logroño (1610)

El proceso terminó con un enorme auto de fe en Logroño. Miles de personas acudieron como espectáculo público.

Consecuencias:

  • varias personas fueron quemadas vivas,
  • otras quemadas “en efigie” ya fallecidas,
  • muchas reconciliadas tras confesar,
  • comunidades enteras quedaron marcadas por el miedo y la sospecha.

Alonso de Salazar y Frías: el inquisidor escéptico

Aquí aparece una figura fascinante: Alonso de Salazar y Frías.

Tras investigar el caso, concluyó que:

“No hubo brujas ni embrujados hasta que se habló de ellos.”

Su postura escéptica influyó mucho en la Inquisición española posterior. Comparada con Alemania, Suiza o Escocia, España terminó siendo relativamente menos letal en persecuciones por brujería.

Consecuencias sociales

En Zugarramurdi quedó:

  • una memoria traumática,
  • estigmatización familiar,
  • miedo comunitario,
  • y una transformación del folclore local.

Con el tiempo, el caso pasó de tragedia inquisitorial a símbolo cultural vasco y reflexión sobre la intolerancia.

Las brujas de Salem: religión, ansiedad y fractura social

Los juicios de Salem (1692-1693), en Massachusetts, son probablemente el caso más famoso del mundo anglosajón.

¿Qué desencadenó la crisis?

La comunidad puritana vivía:

  • tensiones religiosas,
  • conflictos familiares,
  • guerras fronterizas,
  • epidemias,
  • miedo indígena,
  • y gran inseguridad política.

Cuando varias niñas comenzaron a sufrir convulsiones y comportamientos extraños, se interpretó como obra demoníaca.

La lógica del pánico

Las acusaciones crecieron de forma explosiva:

  • vecinos acusaban a vecinos,
  • familias rivales se enfrentaban,
  • incluso bastaba un sueño o una visión espectral.

Más de 200 personas fueron acusadas.

Importante:

En Salem no se quemó a las acusadas. La mayoría de las ejecuciones fueron por ahorcamiento.

Consecuencias para las implicadas

Las acusadas sufrieron:

  • confiscación de bienes,
  • prisión,
  • ruina económica,
  • ostracismo,
  • y ejecuciones.

Algunas confesaban falsamente para sobrevivir.

Consecuencias para la comunidad

Después del pánico llegó la vergüenza:

  • jueces pidieron disculpas,
  • familias reclamaron reparaciones,
  • el episodio se convirtió en símbolo de fanatismo colectivo.

En la cultura estadounidense, Salem pasó a representar:

  • el peligro de la paranoia moral,
  • la manipulación religiosa,
  • y las “cazas de brujas” políticas.


Los perturbados estadounidenses crucifican gatos en algunas ciudades la víspera de Halloween.

 

La familia de Cristo y la polémica del osario de 2002.

 


El llamado “osario del hermano de Jesús” fue uno de los casos más polémicos de la arqueología bíblica moderna. El objeto era una pequeña caja funeraria de piedra caliza —un osario judío del siglo I— usada para guardar huesos tras la descomposición del cadáver, una práctica relativamente común en la Judea de aquella época. En 2002, el epigrafista francés André Lemaire anunció que en una colección privada israelí había aparecido un osario con una inscripción en arameo que decía: “Ya‘akov bar Yosef akhui di Yeshua”, es decir: “Santiago, hijo de José, hermano de Jesús”.

La noticia tuvo un impacto enorme porque, si era auténtico y si el “Jesús” mencionado era realmente Jesús de Nazaret, sería la primera referencia arqueológica directa a un familiar de Jesús encontrada fuera del Nuevo Testamento. El propietario del osario era el coleccionista israelí Oded Golan, y el hallazgo fue presentado públicamente poco antes de una exposición en el Royal Ontario Museum.

Desde el principio hubo división entre especialistas. Algunos epigrafistas consideraban plausible la inscripción completa; otros sospechaban que la última parte —“hermano de Jesús”— había sido añadida modernamente para aumentar el valor histórico y económico de la pieza. La Israel Antiquities Authority (IAA), autoridad arqueológica israelí, abrió una investigación. En 2003 una comisión declaró que la segunda mitad de la inscripción era probablemente falsa, argumentando que la pátina —la capa química formada por envejecimiento— no coincidía con la del resto del osario. A raíz de ello, Oded Golan fue acusado de falsificación y tráfico de antigüedades.

El juicio se prolongó casi una década y se convirtió en un auténtico campo de batalla entre arqueólogos, químicos, epigrafistas y expertos forenses. En 2012, el tribunal israelí absolvió a Golan del cargo de falsificación por falta de pruebas concluyentes. Pero la absolución no equivalía a una autentificación plena del osario. El juez sostuvo que la fiscalía no había logrado demostrar que la inscripción fuese moderna, no que hubiese quedado probada su autenticidad histórica. De hecho, hasta hoy el debate sigue abierto. Algunos especialistas creen que toda la inscripción puede ser antigua; otros consideran muy probable una manipulación moderna parcial.

La reacción de la Iglesia Católica fue notablemente prudente. El Vaticano evitó validar el hallazgo como prueba histórica de los Evangelios. La cautela tenía sentido: la Iglesia no basa su fe en objetos arqueológicos aislados y además existía una controversia científica seria sobre la autenticidad. En ambientes católicos hubo interés porque Santiago “el Justo”, identificado tradicionalmente como “hermano del Señor”, es una figura importante del cristianismo primitivo, pero Roma nunca hizo una proclamación oficial reconociendo el osario como auténtico.

La cuestión de los “hermanos de Jesús” es mucho más antigua que el osario y toca uno de los debates clásicos entre católicos, ortodoxos y protestantes. Los Evangelios mencionan varias veces a los “hermanos” de Jesús: Santiago, José/Josés, Judas y Simón, además de “hermanas”. El problema está en el significado del término griego adelphoi. En el judaísmo semítico de la época podía emplearse también para parientes cercanos, primos o miembros del mismo clan.

La tradición católica y ortodoxa sostiene desde la Antigüedad la virginidad perpetua de María, por lo que interpreta a esos “hermanos” como primos o hijos de un matrimonio anterior de José. En cambio, muchas tradiciones protestantes modernas leen el texto de manera más literal y consideran que fueron hermanos biológicos de Jesús nacidos después. El personaje más importante entre ellos fue Santiago el Justo, líder de la comunidad cristiana de Jerusalén y probablemente una figura decisiva en la transición del movimiento de Jesús desde una secta judía hacia una religión separada.

Sobre Juan el Bautista, el Evangelio de Lucas presenta a su madre Isabel como “pariente” de María. La tradición cristiana acabó interpretando eso como un parentesco familiar cercano, de ahí la idea popular de que Juan y Jesús eran primos. Sin embargo, el texto no especifica exactamente el grado de parentesco. Aun así, históricamente parece claro que los movimientos de Juan Bautista y Jesús estuvieron muy conectados. Jesús probablemente comenzó dentro del círculo bautista de Juan antes de desarrollar su propia predicación.

Respecto a la hipótesis de que Juan el Bautista fuese esenio, es una teoría muy discutida y bastante plausible en algunos aspectos, aunque imposible de demostrar definitivamente. Los esenios eran un grupo judío ascético del período del Segundo Templo, probablemente relacionado con la comunidad de Qumrán y los manuscritos del Mar Muerto. Practicaban rituales de purificación, vida austera, expectativas apocalípticas y separación del judaísmo oficial del Templo de Jerusalén.

Juan comparte varios rasgos con ellos: vida en el desierto, mensaje de arrepentimiento inminente, prácticas de purificación mediante agua y una crítica fuerte a las autoridades religiosas. Su dieta descrita en los Evangelios —langostas y miel silvestre— encaja con una vida ascética extrema. Además, Lucas menciona que pasó tiempo “en el desierto” desde joven, algo que algunos investigadores relacionan con una posible formación en ambientes esenios.

Pero hay diferencias importantes. Los esenios tendían a formar comunidades cerradas y muy reglamentadas; Juan aparece como un predicador itinerante abierto al pueblo. Los baños rituales esenios eran repetidos y comunitarios; el bautismo de Juan parece un acto único de arrepentimiento. Tampoco existe ninguna fuente antigua que diga explícitamente que Juan perteneciera a Qumrán o fuese expulsado de allí.

La idea de que fuese un esenio expulsado que hacía penitencia es más especulativa todavía. No hay evidencia histórica directa de expulsión o castigo ritual. Es una reconstrucción moderna basada en paralelos de comportamiento ascético. Algunos estudiosos creen más bien que Juan pudo haber estado influido por ambientes esenios sin ser miembro formal de la secta. Otros sostienen que tanto Juan como los esenios surgieron del mismo clima religioso apocalíptico judío del siglo I, sin depender unos de otros directamente.

En resumen: la hipótesis no es imposible, pero hoy sigue siendo una conjetura interesante más que una conclusión histórica sólida.

Aparece un fragmento de la Ilíada entre las vendas de una momia de la época ptolemaica.

 La expedición de Napoleón Bonaparte a Egipto en 1798 no fue solo militar. También incluyó una enorme misión científica y cultural conocida como la Commission des Sciences et des Arts, integrada por ingenieros, dibujantes, lingüistas, naturalistas y estudiosos de la Antigüedad. Aquellos “sabios” franceses sentaron las bases de la egiptología moderna. Entre sus grandes logros estuvieron el levantamiento sistemático de monumentos antiguos y la publicación monumental de la Description de l’Égypte. Además, durante aquella campaña apareció la famosa Piedra de Rosetta, decisiva décadas después para el desciframiento de los jeroglíficos por Jean-François Champollion.

Sin embargo, la antigua Oxirrinco no fue excavada de forma sistemática por los franceses de 1798. En tiempos de Napoleón, el interés principal estaba concentrado en grandes monumentos faraónicos visibles —templos, pirámides, tumbas reales— mientras que Oxirrinco, enterrada bajo capas de arena y escombros, no revelaría su extraordinaria riqueza documental hasta finales del siglo XIX.

Oxirrinco y el descubrimiento de los papiros

Oxirrinco fue una ciudad importantísima del Egipto grecorromano. Su nombre deriva del pez “oxirrinco” (de hocico puntiagudo) venerado en la región. A finales del siglo XIX, los arqueólogos británicos Bernard Grenfell y Arthur Hunt comenzaron excavaciones allí y encontraron literalmente montañas de papiros en antiguos vertederos urbanos.

Aquellos hallazgos transformaron el conocimiento del mundo antiguo: aparecieron textos administrativos, cartas privadas, contratos, evangelios apócrifos, obras perdidas de la literatura griega y fragmentos de Homero. Desde entonces, los “Papiros de Oxirrinco” son uno de los mayores tesoros documentales de la Antigüedad.




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El fragmento de la Ilíada hallado en una momia

En 2025–2026, la misión arqueológica de la Universitat de Barcelona en Oxirrinco anunció un hallazgo excepcional: un fragmento de la Ilíada apareció incorporado deliberadamente en el embalsamamiento de una momia romana de unos 1.600 años de antigüedad.

El papiro fue encontrado sobre el abdomen de la momia, sellado como parte del ritual funerario. Lo extraordinario es que hasta ahora los papiros encontrados en momias de Oxirrinco solían contener fórmulas mágicas o textos rituales; en este caso se trataba de literatura griega clásica.

El fragmento pertenece al célebre “Catálogo de las naves” del canto II de la Ilíada: la sección donde Homero enumera los contingentes aqueos que navegaron hacia Troya, mencionando regiones, jefes militares y embarcaciones.

Ahí aparecen comandantes aqueos como:

  • Agamenón
  • Menelao
  • Néstor
  • Odiseo
  • Aquiles

y sus respectivas naves de guerra, que la tradición posterior suele imaginar como trirremes, aunque en época homérica probablemente representaban modelos navales más antiguos.

¿Por qué estaba dentro de una momia?

Ese es precisamente el misterio que ha fascinado a los especialistas.

Los investigadores creen que el texto pudo tener:

  • un valor protector o ritual,
  • prestigio cultural,
  • o un simbolismo relacionado con el viaje al más allá.

La idea de un “catálogo de naves” guiando simbólicamente el tránsito del difunto hacia otra vida resulta especialmente sugerente.

El hallazgo demuestra además hasta qué punto las culturas egipcia y griega se habían fusionado en el Egipto romano. En Oxirrinco convivían tradiciones faraónicas, lengua griega, religión híbrida y educación clásica helenística.

Un detalle fascinante es que el “Catálogo de las naves” fue durante siglos una de las partes más estudiadas de la Ilíada porque los griegos antiguos lo consideraban casi un registro histórico de pueblos y caudillos de la Edad Heroica. Que precisamente ese pasaje aparezca en una momia egipcia sugiere que seguía teniendo un enorme prestigio cultural incluso muchos siglos después de Homero.

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