lunes, 6 de julio de 2026

¿Cómo de longevos pueden ser los perros?

 

¿Cuánto viven los perros? Las razas más longevas y la ciencia que busca alargar su vida

La esperanza de vida de un perro depende de una combinación de genética, tamaño corporal, alimentación, cuidados veterinarios, ejercicio y factores ambientales. Aunque solemos pensar que la raza determina por completo cuántos años vivirá un animal, la realidad es bastante más compleja.

La regla general: cuanto más pequeño, más longevo

Uno de los fenómenos más curiosos de la biología canina es que, a diferencia de lo que ocurre entre especies (donde los animales grandes suelen vivir más), dentro de los perros sucede lo contrario: las razas pequeñas acostumbran a vivir más años que las gigantes.

De forma aproximada:

Tamaño del perroEsperanza de vida
Razas toy14–18 años
Razas pequeñas13–16 años
Razas medianas11–15 años
Razas grandes10–13 años
Razas gigantes7–10 años

Los investigadores creen que el rápido crecimiento de las razas grandes favorece procesos celulares relacionados con el envejecimiento y aumenta el riesgo de enfermedades como el cáncer.

¿Qué razas viven más?

Entre las razas con mayor longevidad destacan:

  • Chihuahua: 15–18 años, con numerosos ejemplares que superan los 20.
  • Caniche Toy: 14–18 años.
  • Jack Russell Terrier: 13–16 años.
  • Shih Tzu: 13–16 años.
  • Teckel: 12–16 años.
  • Beagle: 12–15 años.
  • Border Collie: 12–15 años.

En el otro extremo se sitúan algunas razas gigantes:

  • Gran Danés: 7–10 años.
  • Mastín Inglés: 6–10 años.
  • San Bernardo: 8–10 años.
  • Terranova: 8–10 años.

Los récords de longevidad

Aunque son excepcionales, algunos perros alcanzan edades extraordinarias.

El caso más conocido es el de Bluey, un perro ganadero australiano que vivió 29 años y 5 meses, un récord que durante décadas se ha considerado uno de los mejor documentados.

Estos casos demuestran que la genética influye, pero también lo hacen el estilo de vida, la alimentación y la ausencia de enfermedades graves.

¿Qué factores ayudan a vivir más?

Los veterinarios coinciden en varios pilares fundamentales:

  • Mantener un peso adecuado.
  • Ejercicio diario adaptado a la edad.
  • Alimentación equilibrada.
  • Vacunación y desparasitación.
  • Revisiones veterinarias periódicas.
  • Higiene dental, cada vez más relacionada con la salud cardiovascular y renal.
  • Estimulación mental y social.

Diversos estudios también indican que los perros físicamente activos y con mayor interacción social presentan un envejecimiento más saludable.

La nueva frontera: medicamentos contra el envejecimiento

La investigación sobre longevidad canina vive uno de sus momentos más prometedores.

En Estados Unidos se desarrollan actualmente dos grandes ensayos clínicos.

El primero corresponde al Dog Aging Project, que evalúa la rapamicina, un fármaco utilizado desde hace años en medicina humana como inmunosupresor. En animales de laboratorio ha mostrado capacidad para retrasar algunos procesos del envejecimiento, y ahora se estudia si puede aumentar también los años de vida saludable de los perros.

El segundo ensayo está impulsado por la empresa Loyal, que prueba un medicamento experimental denominado LOY-002 en perros pequeños de edad avanzada. El compuesto pretende reproducir algunos de los beneficios biológicos asociados a la restricción calórica, una de las estrategias que más consistentemente ha prolongado la vida en modelos animales. Los resultados definitivos aún no están disponibles.

¿Se podrá alargar realmente la vida de los perros?

Los científicos son prudentes.

Aunque los primeros resultados son prometedores, todavía no existe ningún medicamento aprobado que haya demostrado aumentar de forma concluyente la esperanza de vida de los perros domésticos. El objetivo de estos estudios no es solo añadir años, sino retrasar enfermedades relacionadas con la edad —como el deterioro cognitivo, los problemas cardíacos o algunos cánceres— para que esos años adicionales sean también de buena calidad.

El futuro de la longevidad canina

La investigación sobre el envejecimiento de los perros interesa también a la medicina humana. Los perros comparten nuestro entorno, muchas enfermedades y buena parte de nuestra biología, por lo que constituyen un excelente modelo para estudiar el envejecimiento.

Mientras llegan nuevas terapias, el consenso científico sigue siendo claro: la mejor receta para una vida larga continúa siendo una combinación de alimentación equilibrada, ejercicio regular, prevención veterinaria, control del peso y una buena calidad de vida. Ninguna pastilla puede sustituir esos cuidados, aunque los avances actuales hacen pensar que, en los próximos años, podrían aparecer tratamientos capaces de retrasar algunos aspectos del envejecimiento canino. 

¿Quiénes son los neudivergentes?

 Título: "Frecuencia Divergente"

Una breve dramatización radiofónica

LOCUTORA:

Bienvenidas y bienvenidos a Frecuencia Divergente, el programa donde las diferencias tienen micrófono. Hoy nos acompaña José Félix. Se presenta como una persona con síndrome de Asperger y que además ha pasado por episodios psicóticos. Viene a hablar de neurodivergencia... y promete hacerlo sin convertir esto en una clase de psicología.

JOSÉ FÉLIX:

Eso sería una tragedia. Bastante cuesta que la gente no cambie de emisora cuando oye palabras como "neurodivergencia".

LOCUTORA:
Pues empecemos por ahí. ¿Qué significa?

JOSÉ FÉLIX:

Imagina que el cerebro es un sistema operativo. La mayoría usa una versión muy común. Yo vengo con otra. No está "mal instalada"; simplemente funciona de forma distinta. A veces eso complica algunas tareas... y otras veces hace cosas muy curiosas.

LOCUTORA:
¿Como cuáles?

JOSÉ FÉLIX:

Por ejemplo, puedo pasar horas investigando un tema sin aburrirme. Si nos preguntas por trenes, astronomía o cafeteras italianas, existe un riesgo real de que acabemos desayunando mañana.

LOCUTORA:
Tomo nota: nunca preguntarte por cafeteras si tengo prisa.

JOSÉ FÉLIX:
Exacto. Mi entusiasmo no conoce el botón de "resumir".

LOCUTORA:
¿Y el Asperger siempre es una ventaja?

JOSÉ FÉLIX:

No. Ahí está el truco. La neurodivergencia no es un superpoder ni una condena. Tiene fortalezas y dificultades. Hay días en que detectar patrones o concentrarme muchísimo me ayuda un montón. Otros días, el ruido del supermercado parece organizado por un DJ con ganas de venganza.

LOCUTORA:
Eso explica algunos de los vuestros llevan auriculares.

JOSÉ FÉLIX:
Y porque así nadie nos piden que opinemos sobre cafeteras.

LOCUTORA:
También has mencionado que has vivido episodios psicóticos.

JOSÉ FÉLIX:

Sí. Y conviene distinguir las cosas. Tener Asperger no significa tener psicosis, ni al revés. Son cuestiones diferentes. En mi caso coincidieron, pero no forman un paquete dos por uno. Cuando los síntomas de una enfermedad mental coinciden con lo de otra en la misma persona, a eso lo llaman comorbilidad.

LOCUTORA:
Buena aclaración.

JOSÉ FÉLIX:

La psicosis fue una etapa complicada en la que necesitaba tratamiento y apoyo. No la considero una ventaja. Lo que sí valoro es haber aprendido a reconocer mis límites, pedir ayuda cuando hace falta y no avergonzarme de cuidar mi salud mental.

LOCUTORA:
Eso sí que merece un aplauso.

JOSÉ FÉLIX:
Aunque si el aplauso dura más de diez segundos, empiezo a preguntarme si debo hacer un bis.

LOCUTORA:
Mucha gente piensa que las personas neurodivergentes carecen de empatía.

JOSÉ FÉLIX:

Es un mito bastante persistente. A veces expreso las emociones de manera diferente o me cuesta interpretar algunas señales sociales. Pero sentir, siento. De hecho, en ocasiones siento tanto que necesito retirarme un rato para ordenar el tráfico emocional.

LOCUTORA:
Como cerrar pestañas del navegador.

JOSÉ FÉLIX:

Exactamente. Solo que mi navegador tiene unas ciento cuarenta y siete abiertas, y tres reproducen música sin que sepa cuál.

LOCUTORA:
Entonces, si tuvieras que resumir las ventajas de tu forma de pensar...

JOSÉ FÉLIX:

Curiosidad intensa, atención al detalle, perseverancia, gusto por la precisión y una capacidad bastante buena para detectar patrones. Eso sí, vienen con letra pequeña: también necesito descanso, entornos comprensivos y margen para hacer las cosas a mi manera cuando es posible.

LOCUTORA:
O sea, como casi todo en la vida.

JOSÉ FÉLIX:

Exacto. Solo que algunos tenemos el manual de instrucciones traducido por un ingeniero... y sin dibujos.

LOCUTORA:
Una última pregunta. ¿Qué te gustaría que la gente recordara de esta conversación?

JOSÉ FÉLIX:

Que "diferente" no significa "menos". Tampoco significa "mejor". Significa diferente. Con talentos, limitaciones, días buenos y días malos, igual que cualquier otra persona. Y si alguien es neurodivergente, lo mejor suele ser preguntarle qué necesita, en lugar de asumirlo.

LOCUTORA:
Me parece un excelente cierre.

JOSÉ FÉLIX:

Y ahora, si no os importa, voy a casa. Acabo de recordar un dato fascinante sobre cafeteras... y necesito contárselo a alguien que haya aceptado ese riesgo voluntariamente.

LOCUTORA:

Hasta aquí Frecuencia Divergente. Gracias por escucharnos. Y recuerden: comprender mejor a los demás suele empezar con una buena conversación... y terminar, inesperadamente, aprendiendo mucho sobre cafeteras.

Patterson y el oscuro secreto de la gasolina con plomo.

 


Crónica científica: El hombre que desenmascaró el veneno de la gasolina con plomo

Durante buena parte del siglo XX, millones de automóviles recorrieron las carreteras del mundo impulsados por una gasolina que contenía plomo. En aquella época, pocos sospechaban que ese metal pesado, expulsado por los tubos de escape, acabaría acumulándose en el aire, el suelo, el agua e incluso en la sangre de las personas. Mientras la industria defendía la seguridad de este combustible, un científico estadounidense dedicó gran parte de su vida a demostrar exactamente lo contrario. Su nombre era Clair Cameron Patterson, y su investigación cambió para siempre la historia de la salud pública y la protección del medio ambiente.

La historia comenzó de una manera inesperada. En la década de 1950, Patterson no estudiaba la contaminación, sino la edad de la Tierra. Para calcularla con precisión utilizó un método basado en la desintegración del uranio en plomo. Sin embargo, se encontró con un problema que parecía imposible de resolver: todas las muestras que analizaba estaban contaminadas con plomo procedente del ambiente.

Intrigado por el origen de esa contaminación, decidió investigar más allá de su trabajo inicial. Construyó uno de los primeros laboratorios ultralimpios del mundo para evitar que cualquier partícula alterara sus mediciones. Gracias a este esfuerzo descubrió que la cantidad de plomo presente en el aire, los océanos e incluso en el hielo de las regiones polares era muchísimo mayor de lo que existía de forma natural.

Las pruebas apuntaban hacia un mismo responsable: la gasolina con plomo. Desde la década de 1920 se añadía un compuesto llamado tetraetilo de plomo para mejorar el rendimiento de los motores y evitar el golpeteo de los cilindros. Cada vehículo liberaba pequeñas partículas de plomo que terminaban dispersándose por el medio ambiente. Con el paso de los años, esas emisiones se acumularon hasta convertirse en un problema de dimensiones globales.

Patterson no tardó en advertir que el plomo no solo dañaba la naturaleza, sino también la salud humana. Demostró que este metal pesado podía acumularse en el organismo y afectar especialmente al sistema nervioso. Los niños eran los más vulnerables, ya que la exposición prolongada podía provocar dificultades de aprendizaje, alteraciones del desarrollo cerebral y problemas de comportamiento. En los adultos también aumentaba el riesgo de enfermedades cardiovasculares, trastornos neurológicos y daños renales.

Sus descubrimientos chocaron frontalmente con los intereses de la industria petrolera y de las empresas fabricantes del aditivo. Durante años sufrió campañas de desprestigio, perdió financiación para algunas investigaciones y fue apartado de diversos comités científicos. A pesar de las presiones, nunca dejó de presentar evidencias obtenidas mediante rigurosos análisis químicos y geológicos.

Con el paso del tiempo, otros investigadores confirmaron sus resultados. La comunidad científica y las autoridades sanitarias comenzaron a reconocer que la contaminación por plomo era un grave problema de salud pública. Gracias a estas investigaciones, numerosos países iniciaron la eliminación progresiva de la gasolina con plomo a partir de la década de 1970 y aceleraron su prohibición en las décadas siguientes.

Las consecuencias fueron extraordinarias. Tras la retirada del plomo de los combustibles, los niveles de este metal en la sangre de la población descendieron de forma muy significativa. También disminuyó la contaminación ambiental y se redujeron los riesgos asociados a la exposición continuada, especialmente entre la población infantil.

Hoy, Clair Cameron Patterson es recordado no solo por haber calculado con gran precisión la edad de la Tierra, estimada en unos 4.550 millones de años, sino también por haber demostrado que un producto considerado indispensable estaba causando un enorme daño al planeta y a la salud humana. Su trabajo es un ejemplo de cómo la investigación científica puede desafiar poderosos intereses económicos y contribuir a mejorar la calidad de vida de millones de personas.

La historia de Patterson demuestra que la ciencia no solo sirve para comprender el mundo, sino también para protegerlo. Gracias a su perseverancia, el aire que respiramos es hoy mucho más limpio y millones de personas están menos expuestas a uno de los contaminantes más peligrosos del siglo pasado. Su legado permanece como un recordatorio de que las evidencias científicas, aunque tarden en ser aceptadas, pueden transformar la sociedad y salvar innumerables vidas.

Tim Friede, el hombre que desafió al veneno de los ofidios.

 


El hombre que desafió al veneno

Cómo la obsesión de un estadounidense por sobrevivir a las mordeduras de las serpientes más letales podría cambiar el futuro de millones de personas

Por un instante, la escena parece extraída de un documental sobre la fauna africana. Una serpiente de casi tres metros eleva la parte anterior de su cuerpo, despliega su agilidad con una velocidad casi imposible de seguir y, en apenas una fracción de segundo, clava sus colmillos. El veneno comienza a recorrer el organismo de su víctima.

Solo que, esta vez, la víctima no es un explorador sorprendido en la sabana ni un pastor perdido en el desierto. Es un hombre que ha esperado voluntariamente esa mordedura.

Durante casi veinte años, el estadounidense Tim Friede convirtió su propio cuerpo en un laboratorio viviente. Se dejó morder por algunas de las serpientes más peligrosas del planeta y se inyectó pequeñas dosis de sus venenos con una idea que muchos consideraron una temeridad y otros calificaron de auténtica locura: enseñar a su sistema inmunitario a sobrevivir donde la mayoría de los seres humanos moriría.

Hoy, aquellos experimentos, que nunca habrían superado un comité ético moderno, están proporcionando pistas para desarrollar uno de los mayores avances de la medicina tropical: un antiveneno capaz de neutralizar especies muy diferentes con un único tratamiento.

Un enemigo silencioso

Las serpientes venenosas apenas ocupan espacio en los titulares internacionales, pero representan una de las crisis sanitarias más olvidadas del planeta.

Cada año provocan alrededor de 2,7 millones de envenenamientos. Entre 80.000 y 140.000 personas fallecen, mientras que cientos de miles sobreviven con amputaciones, lesiones permanentes o discapacidades que cambian sus vidas para siempre.

La mayoría de las víctimas vive lejos de hospitales, en regiones rurales de África, Asia y América Latina. Para muchos agricultores, una mordedura durante la jornada de trabajo significa recorrer decenas de kilómetros antes de recibir ayuda médica. En demasiadas ocasiones, esa ayuda llega demasiado tarde.

La Organización Mundial de la Salud considera el envenenamiento por serpientes una enfermedad tropical desatendida, una categoría reservada para problemas sanitarios que afectan sobre todo a poblaciones vulnerables y reciben mucha menos inversión científica que otras enfermedades de impacto similar.

El hombre que decidió inmunizarse

La historia de Tim Friede no comenzó en un laboratorio universitario, sino en el garaje de su casa.

Apasionado por los reptiles desde joven, aprendió a manipular serpientes venenosas y quedó fascinado por la extraordinaria complejidad química de sus toxinas. Pronto llegó a una pregunta aparentemente imposible: ¿podría el organismo humano aprender a resistir esos venenos?

Su respuesta fue convertir su propio cuerpo en el experimento.

Comenzó administrándose cantidades diminutas de veneno cuidadosamente diluido. Esperaba que, igual que sucede con algunas vacunas, el sistema inmunitario desarrollara anticuerpos capaces de reconocer aquellas toxinas.

Con el tiempo fue aumentando las dosis.

Después llegaron las mordeduras.

No fueron unas pocas.

A lo largo de casi dos décadas recibió más de doscientas mordeduras documentadas y cientos de inoculaciones de venenos procedentes de especies distintas. Entre ellas figuraban la mamba negra, la cobra real, varias cobras asiáticas, kraits y el taipán costero australiano, considerado uno de los ofidios más venenosos conocidos.

Cada especie representaba un desafío distinto.

Armas químicas de una precisión extraordinaria

La evolución ha perfeccionado el veneno de las serpientes durante millones de años.

La mamba negra, uno de los grandes depredadores del África subsahariana, combina neurotoxinas capaces de bloquear la comunicación entre nervios y músculos. Sin tratamiento, la víctima puede sufrir una parálisis progresiva que termina afectando a la respiración.

La cobra real, que puede superar los cinco metros de longitud, produce un cóctel de toxinas diseñado para inmovilizar rápidamente a otras serpientes, su alimento preferido.

En Australia, el taipán costero posee uno de los venenos más potentes jamás analizados. Sus componentes atacan simultáneamente al sistema nervioso, alteran la coagulación de la sangre y destruyen tejido muscular, lo que convierte cada mordedura en una auténtica carrera contra el tiempo.

Para cualquier persona, una sola exposición puede resultar mortal.

Friede acumuló centenares.

El precio de desafiar a la biología

Su aventura estuvo a punto de terminar en varias ocasiones.

En una de ellas sufrió dos mordeduras consecutivas de cobra con apenas una hora de diferencia. Entró en coma durante cuatro días.

En otras ocasiones padeció reacciones alérgicas potencialmente mortales, inflamaciones extremas, necrosis local y episodios de hipotensión que pudieron costarle la vida.

Lejos de convertirlo en un superhombre inmune al veneno, cada nueva exposición implicaba un equilibrio extremadamente delicado entre estimular el sistema inmunitario y desencadenar una reacción fatal.

Los propios investigadores que hoy estudian su sangre insisten en que nadie debería intentar reproducir una experiencia semejante.

La sangre que llamó la atención de los científicos

Durante años, las historias sobre Tim Friede circularon casi como una curiosidad entre aficionados a los reptiles.

Todo cambió cuando un grupo de inmunólogos comprendió que su sangre podía contener algo extraordinario.

Tras analizar sus anticuerpos, descubrieron que algunos eran capaces de neutralizar toxinas compartidas por numerosas especies distintas de serpientes venenosas.

Ese hallazgo rompía uno de los mayores obstáculos de la medicina antiofídica.

Los antivenenos tradicionales se obtienen inmunizando caballos u otros grandes mamíferos con el veneno de especies concretas. El suero resultante suele funcionar muy bien contra esas serpientes, pero pierde eficacia frente a otras cuyos venenos contienen toxinas diferentes.

Por eso existen decenas de antivenenos específicos repartidos por todo el mundo.

El sueño de un tratamiento universal parecía inalcanzable.

Hasta ahora.

Un posible cambio de paradigma

Los investigadores aislaron dos anticuerpos presentes en la sangre de Friede y los combinaron con una molécula experimental llamada varespladib.

En modelos animales, esa combinación protegió completamente frente al veneno de trece especies pertenecientes al grupo de los elápidos y proporcionó protección parcial frente a otras seis.

Aún queda un largo camino antes de que pueda utilizarse en hospitales. Será necesario demostrar su seguridad y eficacia en ensayos clínicos con personas.

Pero el estudio representa uno de los avances más prometedores de las últimas décadas en un campo donde la innovación ha sido sorprendentemente escasa.

España: un escenario muy diferente

Mientras en regiones tropicales las mordeduras constituyen una emergencia sanitaria cotidiana, España ofrece una realidad completamente distinta.

Las únicas serpientes autóctonas realmente peligrosas son tres especies de víboras distribuidas por la península Ibérica.

Los especialistas estiman que cada año se registran entre un centenar y doscientas mordeduras de serpientes venenosas. La inmensa mayoría ocurre durante actividades al aire libre, especialmente en primavera y verano.

Gracias a la rápida atención hospitalaria y a la disponibilidad de antivenenos, las muertes son hoy excepcionales.

El verdadero riesgo suele encontrarse en los retrasos en recibir asistencia médica o en personas especialmente vulnerables, como niños pequeños o pacientes con enfermedades previas.

Cuando el veneno salva vidas

Paradójicamente, las mismas moléculas capaces de matar en cuestión de minutos también han permitido desarrollar algunos de los medicamentos más importantes de la medicina moderna.

El antihipertensivo captopril nació gracias al estudio del veneno de una víbora brasileña y abrió una nueva era en el tratamiento de la hipertensión y la insuficiencia cardiaca.

Posteriormente llegaron fármacos como eptifibatida y tirofiban, utilizados para evitar la formación de trombos durante determinadas intervenciones cardiovasculares.

Millones de pacientes se han beneficiado de estos medicamentos durante las últimas décadas.

Es una paradoja fascinante de la evolución: las armas químicas diseñadas para inmovilizar presas se han convertido también en herramientas para prolongar la vida humana.

Entre la temeridad y la esperanza

La historia de Tim Friede desafía las categorías habituales.

No fue un investigador académico cuando comenzó sus experimentos. Tampoco un aventurero en busca de notoriedad. Su obsesión nació de una curiosidad casi imposible de contener, alimentada por una confianza extrema en su propio cuerpo.

La ciencia difícilmente recomendaría repetir su camino.

Sin embargo, tampoco puede ignorar los resultados.

Quizá dentro de algunos años, cuando un agricultor del África ecuatorial sobreviva a la mordedura de una cobra gracias a un antiveneno de amplio espectro, pocos recuerden el nombre del hombre que permitió dar ese primer paso.

Pero, si ese día llega, parte de esa historia habrá comenzado mucho antes, en un pequeño laboratorio improvisado donde un hombre decidió enfrentarse una y otra vez a algunos de los venenos más letales de la naturaleza con la esperanza, improbable pero persistente, de que su propia sangre escondiera una respuesta.

domingo, 5 de julio de 2026

BRÜNO, de Sacha Baron Cohen (2009).

 


El reportaje de Marc Silver para NPR sobre Brüno (2009) no es una simple reseña de la película, sino una explicación de cómo Sacha Baron Cohen utiliza la provocación para revelar hasta dónde algunas personas están dispuestas a llegar cuando creen estar participando en una oportunidad real de fama o en una entrevista seria. Silver destaca que, detrás del humor extremo, la película funciona como un experimento social sobre la cultura de la celebridad, la explotación infantil, los prejuicios y la obsesión mediática.

Las principales referencias culturales que aparecen en ese análisis y en las escenas comentadas son las siguientes:

  • El hummus y Hamas. Durante el segmento ambientado en Oriente Próximo, Brüno intenta mediar en el conflicto palestino-israelí. Confunde repetidamente Hamas, la organización islamista palestina, con el hummus, el popular puré de garbanzos de la cocina levantina. La broma funciona porque el personaje es deliberadamente ignorante y convierte un conflicto geopolítico en una confusión gastronómica absurda. Sus interlocutores intentan corregirle explicando que el hummus "es comida" y no tiene ninguna relación con Hamas. La escena ridiculiza el desconocimiento occidental sobre Oriente Medio más que a los propios participantes.
  • Los padres de niños actores. Una de las secuencias que más impresionó a Silver muestra a padres convencidos de que están presentando a sus bebés para un casting de Hollywood. Brüno plantea condiciones cada vez más extremas para comprobar dónde sitúan el límite.

    Entre las preguntas aparecen situaciones como:

    • permitir que el bebé trabaje rodeado de abejas, avispas o avispones;
    • convivir con animales muertos o potencialmente peligrosos;
    • perder peso rápidamente mediante liposucción;
    • manipular maquinaria pesada;
    • vestir uniformes nazis;
    • participar en escenas potencialmente peligrosas.

    Lo inquietante no es tanto la propuesta de Brüno como la disposición de varios padres a negociar casi cualquier cosa si ello aumenta las posibilidades de que su hijo consiga un papel. Silver interpreta esta escena como una crítica a la industria del espectáculo y a la ambición de algunos padres más que como una burla hacia los niños.

  • Las cerillas cerca de los bebés. En el casting, Brüno va aumentando progresivamente el nivel de riesgo de las propuestas. En algunas versiones extendidas y material adicional se mencionan preguntas relacionadas con la exposición del bebé a situaciones peligrosas, incluyendo fuego o elementos inflamables. El objetivo no es mostrar un peligro real, sino comprobar si los padres siguen aceptando condiciones absurdas sin cuestionarlas, convencidos de que forman parte del proceso para alcanzar la fama.
  • La adopción como accesorio de celebridad. Brüno decide que para ser famoso necesita una causa benéfica. Inspirándose en la moda de las adopciones internacionales protagonizadas por celebridades durante la década de 2000, aparece con un niño africano llamado O.J., afirmando que lo obtuvo "a cambio de un iPod". La sátira apunta directamente a la percepción de que algunas estrellas convertían la adopción internacional en un elemento de imagen pública, más cercano al marketing personal que al compromiso humanitario. Silver relaciona la escena con la cultura mediática que rodeó las adopciones de famosos durante esos años.
  • El bebé como herramienta de publicidad. En un programa televisivo, Brüno exhibe fotografías del niño:

    • cubierto de abejas;
    • colocado sobre una cruz simulando una crucifixión;
    • presente en un jacuzzi durante una escena sexual entre adultos.

    Cada imagen exagera la idea de utilizar al menor como objeto publicitario para atraer atención mediática. La reacción horrorizada del público constituye el verdadero centro de la secuencia.

  • La crucifixión. La fotografía del niño "crucificado" no pretende hacer una crítica religiosa directa, sino llevar al extremo la pregunta central de la película: ¿qué están dispuestos a tolerar algunos adultos si creen que eso garantizará fama o éxito profesional para un menor? Silver destaca que la imagen resulta impactante precisamente porque simboliza el sacrificio del bienestar infantil en nombre del espectáculo.
  • La crítica general a la cultura de la celebridad. Silver sostiene que estas escenas funcionan como una sátira de una sociedad en la que:
    • la fama parece justificar cualquier conducta;
    • algunos padres proyectan sus aspiraciones sobre sus hijos;
    • la industria del entretenimiento premia el escándalo;
    • las causas humanitarias pueden convertirse en herramientas de promoción personal.

En conjunto, el reportaje concluye que Brüno utiliza el humor de choque para exponer comportamientos reales más que para inventarlos. El personaje de Brüno actúa como catalizador: dice barbaridades y propone situaciones absurdas, pero el interés del experimento reside en observar quién las acepta y por qué. Esa combinación de sátira, cámara oculta y crítica cultural es la idea central que Marc Silver destaca al analizar la película.

También hay una crítica a la Guardia Nacional y a los comportamientos homófobos en la América rural y conservadora.

Sí. Esa es otra de las líneas de lectura más importantes de Brüno, aunque conviene distinguir entre lo que muestra la película y la interpretación que hace cada crítico.

Una de las secuencias más conocidas muestra a Brüno asistiendo a un entrenamiento de una unidad de la Guardia Nacional de los Estados Unidos. El personaje adopta una actitud deliberadamente afeminada y rompe todas las expectativas asociadas con la masculinidad militar. La escena pone en evidencia la incomodidad y, en algunos casos, la hostilidad de varios participantes ante alguien que desafía las normas tradicionales de género.

Esa secuencia también debe entenderse en el contexto de 2009. En aquel momento seguía vigente la política conocida como "Don't Ask, Don't Tell", que impedía a militares homosexuales servir abiertamente en las fuerzas armadas estadounidenses. La película explota precisamente esa tensión entre la imagen tradicional del soldado y la visibilidad de una identidad queer.

De forma más amplia, Brüno contrapone repetidamente al protagonista con espacios asociados a una identidad masculina muy convencional: entrenamientos militares, clubes de caza, competiciones de lucha, programas de entrevistas conservadores y pequeños núcleos rurales del sur y del medio oeste de Estados Unidos. El objetivo no parece ser ridiculizar a la América rural en bloque, sino observar cómo reaccionan personas reales cuando alguien rompe de manera extrema las normas sociales sobre masculinidad y heterosexualidad.

Marc Silver subraya precisamente que la película funciona como un experimento social: Cohen no escribe las respuestas de quienes aparecen en pantalla, sino que crea situaciones en las que afloran prejuicios, incomodidades o contradicciones que ya existían. En ese sentido, la homofobia no aparece como una caricatura inventada por la película, sino como algo que el dispositivo de cámara oculta hace visible. Esa lectura también ha sido desarrollada por estudios posteriores sobre la construcción de la masculinidad y la homofobia en determinados contextos rurales y conservadores de Estados Unidos.

En conjunto, Brüno articula varias críticas que se entrelazan:

  • la mercantilización de la fama y la cultura de las celebridades;
  • la explotación de menores en la industria del entretenimiento;
  • el tratamiento mediático de las adopciones internacionales;
  • los estereotipos occidentales sobre Oriente Medio;
  • y las normas de masculinidad, así como las actitudes homófobas presentes en determinados sectores de la sociedad estadounidense, incluidos algunos entornos militares y conservadores.

Esa combinación de sátira cultural y cámara oculta es lo que distingue a Brüno de una simple comedia provocadora: las situaciones absurdas sirven para revelar comportamientos y prejuicios reales de quienes creen estar interactuando con una persona auténtica, no con un personaje de ficción.

sábado, 4 de julio de 2026

La infancia y adolescencia de Marilyn Monroe.

 


Entrevista dramatizada. Los Ángeles, primavera de 1960.

Las cosas del humorista Mel Brooks.

 


Periodista: Señor Mel Brooks, usted es conocido por hacer reír al mundo, pero antes vivió algo muy distinto: la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo recuerda esa etapa?

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