martes, 23 de junio de 2026

El naufragio del palangrero Sudur David (1998).

 


Naufragio en los mares australes: la tragedia de un pesquero sudafricano y el rescate que desafió a la muerte

Por la redacción

En las aguas heladas del océano Austral, cerca de la isla de Georgia del Sur, un viejo barco pesquero sudafricano se enfrentó en 1998 a una tormenta devastadora que acabaría convirtiéndose en una de las peores tragedias de la pesca industrial en la región. Años después, la historia volvió a cobrar relevancia gracias a una entrevista realizada por el periodista Simon Worrall para Book Talk al biólogo marino y superviviente Matt Lewis, autor del libro Last Man Off: A True Story of Disaster and Survival on the Antarctic Seas.

Lewis viajaba a bordo del pesquero Sudur Havid, dedicado a la captura de la valiosa merluza negra o pez de profundidad patagónico (Patagonian toothfish). Lo que debía ser una campaña rutinaria de pesca terminó en desastre cuando el buque, sometido a un fuerte temporal, comenzó a sufrir graves problemas estructurales y finalmente se hundió.

Supervivencia en condiciones extremas

Tras el naufragio, los supervivientes quedaron a la deriva en balsas salvavidas expuestas a temperaturas bajo cero, vientos huracanados y olas gigantes. Lewis relató que muchos hombres sucumbieron a la hipotermia mientras intentaban mantenerse fuera del agua helada. De los ocupantes de una de las balsas, varios murieron antes de que llegara ayuda.

La salvación llegó gracias al pesquero chileno Isla Camila, cuya tripulación localizó a los náufragos durante la noche en medio del temporal. Lewis afirmó que el rescate fue casi milagroso, pues la embarcación encontró la balsa apenas media hora después de llegar a la zona de búsqueda. En homenaje al barco que le salvó la vida, años más tarde llamó Camila a su hija.

Negligencias y responsabilidad

Uno de los aspectos más controvertidos abordados en la entrevista fue la investigación posterior al accidente. Según Lewis, el barco no estaba adecuadamente preparado para afrontar las condiciones extremas del océano Austral. Además, denunció la ausencia de equipos modernos de supervivencia y criticó la decisión de continuar faenando pese a las advertencias sobre los problemas que sufría la embarcación.

La investigación sudafricana atribuyó gran parte de la responsabilidad a los mandos del buque. Lewis sostuvo que la búsqueda de beneficios económicos llevó a ignorar señales de peligro que podrían haber evitado la pérdida de vidas humanas.

La pesca con palangre y sus efectos ambientales

La entrevista también profundizó en las técnicas de pesca empleadas por el pesquero. El sistema utilizado era el palangre (longline fishing), consistente en una línea de varios kilómetros equipada con miles de anzuelos cebados. Según explicó Lewis, cada línea podía llevar alrededor de 14.000 anzuelos con sardinas como cebo.

Este método es especialmente problemático para las aves marinas. Albatros y petreles intentan capturar los cebos mientras la línea se hunde y quedan enganchados, muriendo ahogados. Diversos estudios han confirmado que la pesca con palangre provoca la muerte de miles de aves marinas cada año en aguas del sur de África y del océano Austral.

Además de las aves, el sistema genera capturas accidentales de especies que no tienen valor comercial o que no forman parte de la cuota objetivo, lo que supone una presión adicional sobre los ecosistemas marinos. Para reducir estos impactos, los expertos recomiendan medidas como el calado nocturno de las líneas, el uso de dispositivos espantapájaros y el lastrado de los aparejos para acelerar su hundimiento.

Una lección sobre el mar y la responsabilidad

La experiencia de Matt Lewis constituye tanto un relato de supervivencia extrema como una advertencia sobre los riesgos de ignorar las normas de seguridad y los impactos ambientales de determinadas prácticas pesqueras. Su historia combina el drama humano del naufragio con cuestiones más amplias relacionadas con la gestión sostenible de los recursos marinos y la protección de la fauna oceánica. 

Eugenia Cheng enseña matemáticas usando recetas de cocina.

 Si necesitas una adaptación en forma de reportaje de la entrevista realizada por Simon Worrall para Book Talk a la matemática británica de origen chino Eugenia Cheng, aquí tienes un ejemplo:

Vivir con leones.

 


Vivir con leones: tradición, conflicto y conservación en Tanzania

Adaptación en formato de entrevista-reportaje basada en una conversación con un conservacionista sobre el futuro de los leones africanos.

Los leones han dominado las sabanas africanas durante miles de años. Su imagen simboliza la fuerza, el poder y la naturaleza salvaje del continente. Sin embargo, detrás de esa majestuosidad se esconde una realidad compleja. En Tanzania, uno de los últimos grandes refugios de la especie, estos depredadores se enfrentan a múltiples amenazas: la caza furtiva, la pérdida de hábitat, los conflictos con los ganaderos y antiguas tradiciones culturales que todavía sobreviven en algunas comunidades.

Durante una conversación con un conservacionista que trabaja en África oriental, analizamos los retos que enfrenta la especie y las posibles soluciones para lograr una convivencia sostenible entre personas y grandes carnívoros.

Un depredador bajo presión

Aunque Tanzania alberga una de las mayores poblaciones de leones de África, las cifras han disminuido en muchas regiones durante las últimas décadas. La expansión agrícola, el aumento de la población humana y la fragmentación de los ecosistemas han reducido el territorio disponible para estos animales.

El conservacionista explica que los leones necesitan grandes extensiones de terreno para sobrevivir. Cuando sus rutas de desplazamiento quedan bloqueadas por asentamientos humanos o explotaciones agrícolas, aumentan inevitablemente los conflictos.

«Los leones no entienden las fronteras que trazamos los humanos», señala. «Cuando sus presas naturales escasean, buscan alternativas y el ganado se convierte en un objetivo fácil».

El conflicto con los pastores masái

Uno de los principales focos de tensión se produce en las zonas donde viven los masái, pueblo tradicionalmente dedicado al pastoreo.

Durante generaciones, la riqueza de una familia masái se ha medido por el tamaño de sus rebaños. Cuando un león mata vacas, cabras o burros, la pérdida económica puede ser devastadora.

Históricamente, algunos jóvenes masái participaban en la caza de leones como rito de iniciación. Alancear a uno de estos grandes felinos era una demostración de valentía que otorgaba prestigio dentro de la comunidad y acreditaba al guerrero como protector del ganado.

Aunque estas prácticas han disminuido considerablemente y son ilegales en muchas áreas protegidas, todavía se producen casos aislados de forma clandestina.

Según el experto, el problema no es únicamente cultural.

«Muchas veces la muerte de un león es una represalia por la pérdida de ganado. La tradición puede influir, pero el conflicto económico suele ser el detonante principal».

Las bomas: una solución sencilla y eficaz

Entre las medidas que han dado mejores resultados destaca la construcción de las llamadas bomas reforzadas.

Las bomas son corrales donde los pastores guardan el ganado durante la noche. Tradicionalmente estaban construidas con ramas espinosas, pero los leones aprendían a penetrar en ellas.

Los nuevos diseños incorporan postes resistentes, mallas metálicas y sistemas de cierre más seguros.

Los resultados han sido notables. En numerosas comunidades, los ataques nocturnos han disminuido drásticamente, reduciendo también las represalias contra los depredadores.

«Cuando los ganaderos dejan de perder animales, desaparece gran parte del conflicto», explica el conservacionista. «La gente no quiere matar leones por deporte; quiere proteger su modo de vida».

La amenaza de los furtivos

A los conflictos con los ganaderos se suma la presión de la caza furtiva.

Aunque los leones rara vez son el objetivo principal de las redes ilegales, suelen caer víctimas de trampas colocadas para otros animales como cebras, ñus o antílopes.

Además, existe un mercado clandestino para huesos, dientes y garras de león, utilizados en algunos países como sustitutos de los productos derivados del tigre.

Estas actividades reducen las poblaciones y alteran la estructura social de las manadas. La muerte de un macho dominante puede desencadenar enfrentamientos entre grupos rivales y provocar la muerte de cachorros.

El misterio de los leones de Tsavo

La conversación conduce inevitablemente a uno de los episodios más famosos de la historia de la fauna africana: los leones de Tsavo.

A finales del siglo XIX, durante la construcción del ferrocarril entre Mombasa y Uganda, dos machos sin melena atacaron repetidamente a los trabajadores en la región de Tsavo, en la actual Kenia.

La historia inspiró libros, investigaciones científicas y películas, convirtiendo a aquellos animales en auténticas leyendas.

Durante mucho tiempo se especuló sobre las razones de aquel comportamiento excepcional. Algunas teorías apuntaban a que los leones habían desarrollado gusto por la carne humana. Otras sugerían que la construcción del ferrocarril había alterado su entorno.

Investigaciones posteriores encontraron indicios de que uno de los animales sufría graves problemas dentales, lo que habría dificultado la captura de presas salvajes. También se ha planteado que la escasez de alimento y la presencia de cadáveres humanos en la región pudieron favorecer los ataques.

Según el conservacionista, el caso de Tsavo fue extraordinario y no representa el comportamiento habitual de la especie.

«Los leones prefieren evitar a las personas siempre que pueden. Los ataques son extremadamente raros en comparación con la cantidad de encuentros que se producen cada año».

¿Es posible convivir con los leones?

La gran pregunta es si humanos y leones pueden compartir el mismo territorio.

Para el experto, la respuesta es sí, pero requiere compromiso por ambas partes.

La conservación moderna ya no se basa únicamente en proteger animales dentro de parques nacionales. También implica trabajar con las comunidades que viven junto a ellos.

Los programas de compensación por pérdidas de ganado, las bomas reforzadas, la educación ambiental y los ingresos procedentes del ecoturismo han demostrado que la coexistencia es posible.

En algunas regiones, los propios masái participan hoy en proyectos de seguimiento y protección de leones, transformando una antigua relación de enfrentamiento en una alianza para la conservación.

Un futuro compartido

El destino de los leones africanos dependerá de la capacidad para encontrar un equilibrio entre las necesidades humanas y la protección de la biodiversidad.

Tanzania sigue siendo uno de los últimos bastiones de la especie. Allí, en las inmensas llanuras donde resuenan los rugidos al amanecer, se libra una batalla silenciosa entre tradición, desarrollo y conservación.

La supervivencia del rey de la sabana no dependerá únicamente de reservas y parques nacionales. También dependerá de las personas que comparten su territorio y de la voluntad colectiva de demostrar que la convivencia entre seres humanos y grandes depredadores no es una utopía, sino una posibilidad real.

Mathew Engel visita los 39 condados ingleses.

 Basándome en la entrevista que Simon Worrall realizó a Matthew Engel con motivo de la publicación de Engel's England, y transformando completamente la estructura para convertirla en un reportaje periodístico original, aquí tienes una versión que evita reproducir el formato de preguntas y respuestas y pone el foco en las anécdotas y peculiaridades regionales. La entrevista original abordaba el viaje de Engel por los 39 condados históricos de Inglaterra y su reflexión sobre la identidad local.


Un país de pequeñas patrias: las curiosas manías de los ingleses según el escritor que recorrió todos sus condados

En una época en la que las identidades nacionales parecen imponerse sobre cualquier otra pertenencia, el escritor y periodista británico Matthew Engel emprendió una aventura poco habitual: recorrer los treinta y nueve condados históricos de Inglaterra para descubrir qué queda de las viejas lealtades locales. Lo que encontró fue un mosaico de costumbres, orgullos y extravagancias que siguen definiendo a millones de británicos mucho después de que muchas fronteras administrativas hayan desaparecido de los mapas oficiales.

Durante tres años de viaje, Engel comprobó que los ingleses continúan identificándose con su condado de una manera que a menudo sorprende a los extranjeros. Para muchos habitantes, pertenecer a Yorkshire, Cornwall, Lancashire o Herefordshire no es simplemente una cuestión geográfica, sino una forma particular de entender el mundo.

Uno de los ejemplos más llamativos aparece en Yorkshire. Allí, según observó el autor, existe una confianza casi inquebrantable en que todo lo relacionado con el condado es superior a lo que se encuentra más allá de sus fronteras. No importa si se habla de cerveza, cricket, pasteles de carne o paisajes: siempre hay algún vecino dispuesto a explicar por qué Yorkshire lo hace mejor que nadie. El orgullo local es tan intenso que, en ocasiones, adquiere tintes humorísticos y provoca rivalidades amistosas con los condados vecinos.

En Cornwall, en cambio, Engel descubrió una identidad casi nacional. Algunos habitantes consideran que Cornwall es algo más que un condado inglés y defienden una herencia cultural propia, vinculada a antiguas tradiciones celtas. Las discusiones sobre la receta correcta del célebre Cornish pasty pueden alcanzar niveles de pasión que un visitante desprevenido difícilmente imaginaría.

Lancashire mantiene otro tipo de peculiaridad. Allí sobreviven rivalidades históricas que hunden sus raíces en conflictos medievales y que hoy se manifiestan en bromas deportivas, debates sobre el origen de determinados platos o disputas sobre cuál es la auténtica manera de hablar inglés. Lo curioso es que muchas de estas rivalidades son transmitidas de generación en generación incluso por personas que apenas recuerdan su origen.

Uno de los hallazgos más entrañables del viaje se produjo en los condados rurales del oeste de Inglaterra. Engel relató encuentros con agricultores capaces de mantener conversaciones enteras sobre el tiempo atmosférico sin mencionar otro asunto. Lo que para un forastero podría parecer una obsesión, para ellos constituye una forma sofisticada de interpretar la vida cotidiana. Las variaciones del viento, la lluvia o las nubes se convierten en materia de análisis tan detallado como un debate político.

Las tabernas de los pequeños pueblos también desempeñan un papel esencial en estas identidades locales. En algunos lugares, el pub funciona como archivo oral de la comunidad. Engel escuchó historias transmitidas durante décadas: inundaciones memorables, cosechas excepcionales, partidos de cricket legendarios o personajes excéntricos cuyas hazañas siguen contándose mucho después de su muerte.

Entre las anécdotas más pintorescas figuran las relacionadas con el lenguaje. Cada región conserva expresiones propias que desconciertan incluso a otros británicos. En determinadas zonas rurales todavía sobreviven palabras heredadas de dialectos medievales. Un visitante puede recorrer apenas unos kilómetros y descubrir formas completamente distintas de nombrar objetos cotidianos.

El escritor también encontró ejemplos de resistencia sentimental frente a las reformas administrativas impulsadas durante el siglo XX. Muchos habitantes continúan utilizando nombres de condados históricos que oficialmente dejaron de existir hace décadas. Para ellos, los cambios burocráticos nunca consiguieron borrar siglos de memoria colectiva. Algunos siguen escribiendo en sus direcciones postales el nombre tradicional de su condado como una pequeña declaración de principios.

Tras completar su recorrido, Engel llegó a una conclusión sencilla pero reveladora: Inglaterra no es una única comunidad homogénea, sino una suma de pequeñas patrias locales. Las diferencias entre regiones pueden parecer anecdóticas —una receta, un acento, una rivalidad deportiva o una costumbre heredada—, pero juntas forman un complejo entramado cultural que sigue dando sentido de pertenencia a millones de personas.

En una sociedad cada vez más globalizada, esas peculiaridades sobreviven como recordatorio de que la identidad no siempre se construye a gran escala. A veces basta con un condado, un pub y una historia repetida durante generaciones.

Si lo deseas, puedo darle un tono más periodístico de revista dominical, más literario al estilo de crónica de viajes o más divulgativo para prensa generalista.

¿Puedes explicar los conceptos de Essex Man y Essex Girl?

Sí. Los términos “Essex Man” y “Essex Girl” son estereotipos culturales británicos que surgieron en las décadas de 1980 y 1990 y que reflejan cambios sociales, económicos y de clase en el Reino Unido.

¿Qué es un "Essex Man"?

El término Essex Man apareció en el discurso político británico durante los años de gobierno de Margaret Thatcher. Se utilizaba para describir a un tipo de votante de clase trabajadora o clase media baja que había prosperado económicamente gracias a las políticas de privatización, la compra de vivienda pública y la expansión del crédito.

La imagen típica era la de un hombre que:

  • Vivía en el condado de Essex o en los suburbios del este de Londres.
  • Había ascendido socialmente durante los años ochenta.
  • Trabajaba en pequeños negocios, ventas o construcción.
  • Poseía vivienda propia, coche y ciertos símbolos de éxito económico reciente.
  • Tendía a apoyar políticas conservadoras orientadas al mercado.

Aunque el término parecía geográfico, en realidad describía un fenómeno social más amplio: el surgimiento de una nueva clase media aspiracional en la Inglaterra del sureste.

¿Qué es una "Essex Girl"?

Essex Girl nació como una figura humorística y mucho más controvertida. A finales de los años ochenta comenzaron a circular chistes sobre mujeres jóvenes de Essex que las retrataban como:

  • Muy preocupadas por la apariencia física.
  • Aficionadas al maquillaje llamativo, el bronceado artificial y la moda ostentosa.
  • Poco sofisticadas intelectualmente.
  • Extrovertidas y sexualmente liberadas.

En la práctica, el término acabó convirtiéndose en una versión británica de otros estereotipos femeninos basados en prejuicios de clase y género. Muchas críticas señalaron que la figura de la "Essex Girl" ridiculizaba a mujeres jóvenes que habían ganado independencia económica y visibilidad social durante los años ochenta.

¿Por qué Essex?

El condado de Essex experimentó una profunda transformación tras la Segunda Guerra Mundial. Miles de familias abandonaron Londres para instalarse en nuevas urbanizaciones y ciudades dormitorio del condado. Durante los años de prosperidad de los ochenta, Essex pasó a simbolizar movilidad social, consumo visible y nuevas aspiraciones económicas.



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La realidad frente al estereotipo

Como ocurre con la mayoría de los clichés regionales británicos, ambos conceptos dicen más sobre las tensiones de clase del Reino Unido que sobre los habitantes reales de Essex.

Muchos sociólogos consideran que:

  • Essex Man reflejaba el miedo o la fascinación que despertaba la nueva movilidad social de los años Thatcher.
  • Essex Girl era en gran medida un estereotipo sexista utilizado para caricaturizar a mujeres jóvenes de origen popular.

Hoy ambos términos siguen siendo reconocibles en la cultura británica, aunque suelen emplearse con ironía. De hecho, muchos habitantes de Essex los consideran clichés injustos que no representan la diversidad social y cultural del condado.

Curiosamente, cuando Matthew Engel escribía sobre las peculiaridades regionales inglesas, señalaba que Essex había terminado convirtiéndose en un símbolo nacional de determinados prejuicios sobre la clase social, algo que rara vez ocurre con otros condados. El resultado es que "Essex" ha pasado de ser simplemente un lugar en el mapa a convertirse en una especie de atajo cultural para hablar de aspiraciones, movilidad social y estereotipos británicos.

La novela juvenil Primal Tears y los limites de la ética científica.

 Creo que te refieres a una entrevista realizada por Marc Silver sobre la novela Primal Tears de la escritora Kelpie Wilson. La obra gira en torno a Sage, una adolescente híbrida humano-bonobo nacida accidentalmente durante un experimento de reproducción asistida destinado a ayudar a conservar a los bonobos.

No he encontrado una transcripción completa de una entrevista de 2009 con ese contenido exacto, pero a partir de las referencias disponibles sobre la novela y las posiciones públicas de Wilson, puede reconstruirse bastante bien el eje de la conversación:

Reconstrucción probable de la entrevista

Marc Silver: ¿Cómo surgió la idea de una chica mitad humana y mitad bonobo?

Kelpie Wilson: La inspiración vino de la enorme proximidad genética entre humanos y bonobos. Compartimos alrededor del 98–99 % del ADN, lo que hace inevitable preguntarse dónde termina realmente la frontera entre “ellos” y “nosotros”.

Silver: La protagonista es una adolescente. ¿Por qué elegir esa etapa de la vida?

Wilson: La adolescencia ya implica sentirse diferente y buscar la propia identidad. Sage vive esa experiencia de forma extrema: no solo intenta descubrir quién es, sino también qué especie es y dónde pertenece.

Silver: ¿Es una novela sobre ingeniería genética?

Wilson: Sí, pero no únicamente. La ingeniería genética es el punto de partida. Lo importante son las preguntas éticas: si pudiéramos crear seres híbridos, ¿qué derechos tendrían?, ¿serían personas?, ¿quién decidiría su destino?

Silver: ¿Le inquieta que la ciencia pueda acercarse a algo parecido?

Wilson: Precisamente esa inquietud hace interesante la historia. La novela explora posibilidades que hoy parecen extremas, pero que surgen de debates reales sobre manipulación genética, conservación de especies y modificación de organismos.

Silver: Los bonobos aparecen casi como una alternativa moral a los humanos.

Wilson: Los bonobos fascinan porque son nuestros parientes más cercanos y tienen una organización social menos agresiva que la asociada a los chimpancés comunes. La novela juega con la idea de que quizá podríamos aprender algo de ellos.

Tema central

La entrevista probablemente giraba menos en torno a la plausibilidad científica inmediata y más alrededor de una pregunta filosófica: si la ingeniería genética borrara las fronteras entre especies, nuestra definición de “humano” podría dejar de ser tan clara como creemos. Esa era precisamente una preocupación muy presente en los debates sobre biotecnología de finales de los años 2000.

Si tienes algún dato adicional (por ejemplo, si la entrevista fue para NPR, una revista concreta o un enlace antiguo), puedo intentar localizar la entrevista exacta y reconstruirla con mucha más precisión.

Creo que también habla de la condición de Outsider de Sage. Ya no pertenece a la naturaleza pero no se ha integrado en el instituto donde estudia a pesar de que habla siete idiomas y tiene una fuerza sobrehumana.

Sí, y de hecho ese rasgo de outsider radical parece ser uno de los núcleos temáticos de Primal Tears. Sage no es simplemente un experimento biológico extraño; representa a alguien que queda atrapada entre categorías que la sociedad considera incompatibles. Según las sinopsis y análisis académicos de la novela, toda su trayectoria gira alrededor de la búsqueda de un lugar propio en un mundo que insiste en clasificarla como monstruo, celebridad, símbolo político o amenaza.

Lo que recuerdas sobre el instituto encaja muy bien con esa lectura. Sage posee capacidades extraordinarias —inteligencia excepcional, facilidad para los idiomas, fuerza física heredada de su componente bonobo— pero esas ventajas no la integran socialmente. Al contrario: la hacen aún más visible como alguien "distinta". El mensaje implícito es que la aceptación social no depende únicamente de las capacidades, sino de pertenecer a una categoría reconocible.

Si reconstruimos el tono de aquella conversación con Marc Silver, una parte podría haber sido algo así:

Silver: Sage parece tener dones que cualquier adolescente desearía. ¿Por qué sigue siendo una marginada?

Wilson: Porque el problema no es la competencia o la inteligencia. El problema es la pertenencia. Sage puede hablar varios idiomas y superar físicamente a la mayoría de las personas, pero sigue sin responder a la pregunta que todos le hacen: "¿Qué eres?". Mientras no pueda encajar en una categoría estable, seguirá siendo una extraña.

Y ahí aparece otra dimensión interesante: Sage tampoco pertenece plenamente al mundo natural. Ha sido creada mediante intervención humana, educada como humana y observada por instituciones humanas. No puede simplemente "volver a la selva" como si fuese un bonobo. Está culturalmente humanizada, pero biológicamente no es aceptada como completamente humana.

De hecho, un estudio sobre ficción de híbridos humano-simio señala que Sage pasa por diversas identidades públicas —fugitiva, celebridad, símbolo de esperanza para algunos y de corrupción para otros— antes de inclinarse hacia una separación de la civilización dominante. Esa evolución sugiere que la novela no trata únicamente de genética, sino también de la experiencia de vivir permanentemente en la frontera entre comunidades.

Por eso la historia puede leerse como una metáfora bastante amplia: adolescencia, inmigración, mestizaje cultural, neurodivergencia o cualquier situación en la que una persona percibe que no encaja del todo en ninguno de los grupos disponibles. La ingeniería genética proporciona el argumento de ciencia ficción, pero el conflicto emocional de Sage es profundamente humano.

Por cierto, hay un detalle curioso: la descripción que haces de una adolescente híbrida que habla numerosos idiomas y posee fuerza sobrehumana recuerda también a la protagonista de la novela Lucy, publicada poco después, donde una híbrida humano-bonobo presenta precisamente esas capacidades extraordinarias. Algunos recuerdos de ambas obras suelen mezclarse porque comparten premisas muy parecidas.

Razas de perros extintas.

 Aquí tienes una adaptación periodística, inspirada en los contenidos publicados por National Geographic en 2009 sobre razas caninas desaparecidas y los factores que llevaron a su extinción. La versión está redactada con formato de reportaje informativo:

Razas de perro que desaparecieron: cuando la evolución humana cambió el destino de los canes

Por Redacción

A lo largo de la historia, los perros han acompañado al ser humano como cazadores, guardianes, pastores y compañeros de vida. Sin embargo, no todas las razas lograron sobrevivir al paso del tiempo. Algunas desaparecieron por cambios tecnológicos, otras por transformaciones sociales y varias por decisiones humanas que las volvieron innecesarias.

Diversos estudios y artículos divulgativos publicados por National Geographic han destacado cómo la relación entre las personas y los perros ha moldeado la existencia de numerosas razas, incluyendo algunas que hoy solo pueden conocerse a través de documentos históricos y restos arqueológicos.

Razas perdidas en el tiempo

Entre las razas extintas más conocidas se encuentra el Turnspit Dog, un pequeño perro utilizado en las cocinas británicas entre los siglos XVI y XIX. Su función consistía en correr dentro de una rueda conectada a un mecanismo que hacía girar los asadores donde se cocinaba la carne. Con la llegada de tecnologías más eficientes para cocinar, estos animales dejaron de ser necesarios y la raza desapareció gradualmente.

Otro caso llamativo es el del perro de pelea cordobés, desarrollado en Argentina para combates caninos. Cuando estas prácticas comenzaron a prohibirse y perder aceptación social, la raza dejó de criarse de forma sistemática. Parte de su genética sobrevivió gracias a su utilización en la creación del Dogo Argentino, pero la raza original terminó extinguiéndose.

También existieron perros especializados en tareas muy concretas, como el perro polar argentino, criado para el transporte en la Antártida. La prohibición de mantener perros en el continente antártico y la pérdida de ejemplares puros provocaron su desaparición durante la década de 1990.

¿Por qué desaparecen las razas?

Los expertos señalan que la mayoría de las razas caninas extintas no desaparecieron por causas naturales, sino por cambios impulsados por la actividad humana.

Entre las principales razones se encuentran:

  • Avances tecnológicos: cuando una raza estaba destinada a una tarea específica y esa función dejó de existir.
  • Cambios culturales y legales: la prohibición de ciertas actividades, como las peleas de perros, eliminó la demanda de algunas razas.
  • Cruces con otras razas: en muchos casos, las poblaciones originales se mezclaron hasta perder sus características distintivas.
  • Reducción de la diversidad genética: la escasez de ejemplares reproductores dificultó la conservación de determinadas líneas de sangre.

Un reflejo de la historia humana

La desaparición de estas razas demuestra que la evolución de los perros está estrechamente ligada a la historia de las sociedades humanas. A diferencia de las especies silvestres, cuya supervivencia depende principalmente del entorno natural, muchas razas domésticas existen porque las personas las seleccionan y reproducen.

Cuando las necesidades humanas cambian, algunas razas prosperan y otras desaparecen. Así, cada raza extinta representa una pequeña parte de la historia compartida entre el ser humano y su compañero más antiguo: el perro.

Aunque ya no existan ejemplares vivos de estas razas, su legado permanece en registros históricos, estudios científicos y en las características que transmitieron a numerosas razas modernas.

Nota: Esta adaptación periodística está basada en la temática tratada por National Geographic sobre la historia y evolución de los perros, así como en información histórica sobre razas caninas extintas.

Creo que hay una raza de mastín afgana que desapareció por su uso para las peleas de perros.



Es posible que estés pensando en el Aryan Molossus o Khurasani Dog, un antiguo mastín afgano asociado tradicionalmente a combates rituales entre comunidades y tribus de Afganistán. Algunas fuentes lo describen como una raza muy rara o prácticamente desaparecida, aunque no existe consenso absoluto sobre si está completamente extinta.

Lo interesante es que su posible desaparición no se atribuye únicamente a las peleas de perros. Los relatos históricos apuntan a una combinación de factores:

  • Su uso continuado en combates entre perros.
  • Las guerras que afectaron Afganistán durante el siglo XX.
  • La reducción de poblaciones puras por cruces con otras razas.
  • La pérdida de criadores tradicionales y de los sistemas tribales que mantenían la raza.

En realidad, el ejemplo más documentado de una raza extinguida directamente vinculada a las peleas es el perro de pelea cordobés de Argentina, que desapareció tras la prohibición de estas actividades y porque su extrema agresividad dificultaba incluso su reproducción.

Si estás adaptando el reportaje de National Geographic, podrías incluir un párrafo como este:

Entre los casos más controvertidos figura el del Aryan Molossus, un antiguo mastín afgano empleado durante generaciones en enfrentamientos caninos que servían para resolver disputas tribales. Aunque algunos expertos consideran que aún sobreviven ejemplares aislados, otros sostienen que la raza original prácticamente desapareció debido a décadas de conflictos armados, cruces indiscriminados y la pérdida de sus criadores tradicionales. Su historia refleja cómo determinadas prácticas culturales pueden influir decisivamente en la supervivencia de una raza.

Eso sí, conviene presentarlo con cautela, porque la extinción del Aryan Molossus no está tan bien documentada como la del perro de pelea cordobés o la del Turnspit Dog.

El naufragio del palangrero Sudur David (1998).

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