viernes, 24 de abril de 2026

La vida de los jinetes de rodeo.

 


El polvo se levanta suave mientras el sol cae sobre la llanura. Tres figuras descansan junto a la valla de madera. Uno de ellos, joven, mira la arena con una mezcla de emoción y nervios.

—Entonces… ¿esto es todo? —pregunta el novato—. Siempre lo vi por la tele. Parece… no sé, emocionante.

Uno de los veteranos, con la piel curtida y una sonrisa cansada, escupe al suelo.

—Emocionante, dice. Claro que lo es. También lo es caerse de un tejado sin saber si te vas a levantar.

El otro vaquero, más callado, se ajusta el sombrero.

—Aquí no hay una sola cosa —añade—. Tienes monta de toros, de caballos broncos, carreras de barriles, lazos… Cada prueba es su propia manera de ponerte a prueba. O de romperte.

—¿Romperme? —el novato frunce el ceño.

—Sí —dice el primero—. Los toros no están ahí para que te luzcas. Están enfadados, asustados o entrenados para sacarte volando en segundos. Y los caballos broncos… —niega con la cabeza— esos bichos pueden partirte la espalda si caes mal.

El novato mira la arena otra vez, más serio.

—Pero… los cuidan, ¿no? Los animales, digo.

Los dos veteranos intercambian una mirada breve.

—Depende a quién preguntes —responde el callado—. Hay reglas, controles… pero también hay mucha polémica. Gente que dice que se les provoca dolor para que salten más. Que las cinchas, las espuelas… no siempre son tan “inofensivas” como dicen.

—Y no siempre están equivocados —añade el otro—. He visto cosas que no salen en la tele.

Un silencio incómodo se instala por un momento.

—¿Y esos tipos disfrazados? —pregunta el novato, buscando cambiar de tema—. Los que hacen reír al público.

El veterano sonríe de lado.

—Los payasos de rodeo. No están ahí solo para hacer chistes. Son los que te salvan la vida cuando el toro decide que aún no ha terminado contigo.

—¿Salvarte?

—Sí. Se meten entre tú y el animal. Lo distraen. Corren riesgos que ni te imaginas. Algunos se han hecho famosos por eso, por tener más agallas que sentido común.

El joven traga saliva.

—¿Y… la gente muere?

El silencio vuelve, esta vez más pesado.

—Sí —dice el vaquero callado—. No es lo normal, pero pasa. Más común son las lesiones: costillas rotas, conmociones, rodillas destrozadas… carreras que se acaban antes de empezar de verdad.

—Este deporte ama a los jóvenes —añade el primero—. Si eres rápido, fuerte, sin miedo… eres oro. Pero también te consume. A los treinta y pocos ya hay muchos que están hechos polvo.

El novato baja la mirada.

—Nunca hablan de eso en los anuncios.

—Claro que no —responde el otro con una risa seca—. En los anuncios hay cerveza fría, música country y marcas de tabaco patrocinando el evento. Todo muy bonito. Nadie te enseña al tipo que no puede levantarse de la cama al día siguiente.

—Ni al que ya no puede montar nunca más —dice el callado.

El viento sopla entre ellos. El novato respira hondo.

—Entonces… ¿por qué seguís?

Los dos veteranos se miran. Esta vez, ninguno sonríe.

—Porque cuando estás ahí arriba —dice uno finalmente—, esos ocho segundos… son lo más vivo que te vas a sentir en tu vida.

El otro asiente despacio.

—Y eso, chico… es difícil de dejar.

El novato vuelve a mirar la arena. Ya no parece solo emocionante. Ahora también parece peligrosa. Y, de alguna manera, irresistible.

jueves, 23 de abril de 2026

Dramatización. La secta de Osho.

 


Título: “Sombras en la comuna”

Personajes:

  • ARUN: antiguo seguidor del movimiento de Osho
  • DRA. VEGA: experta en sectas destructivas

[Una sala sobria. Dos sillas frente a frente. Una grabadora encendida.]

DRA. VEGA:
Gracias por aceptar hablar. No es fácil revisar algo así con distancia.

ARUN:
Distancia… sí. Aunque hay cosas que nunca se van del todo. Aquello fue… intenso. Hermoso a veces. Oscuro otras.

DRA. VEGA:
Hablemos de la comuna en Oregón. Antelope. ¿Qué viste allí realmente?

ARUN:
Un experimento humano. Eso creíamos. Libertad, meditación, romper con normas sociales… Nos sentíamos pioneros. Pero también había control. Mucho más del que queríamos admitir.

DRA. VEGA:
¿Control ejercido por quién?

ARUN:
Por la estructura… y, sobre todo, por Sheela. Era implacable. Decía que protegía al maestro, pero en realidad consolidaba poder. Vigilancia interna, lealtades forzadas, decisiones sin cuestionamiento.

DRA. VEGA:
Una dinámica clásica en grupos cerrados: un líder simbólico y un operador práctico. El primero inspira; el segundo ejecuta… incluso lo impensable.

ARUN:
Sí. Osho hablaba de conciencia, amor, libertad interior. Y eso… eso era real para muchos de nosotros. No todo era mentira. Sus ideas tenían valor: cuestionar la represión, explorar la mente, vivir con intensidad.

DRA. VEGA:
Eso es importante decirlo. Los movimientos así no sobreviven solo por manipulación. También ofrecen algo que la gente necesita.

ARUN:
Exacto. Pero luego vino lo otro. La paranoia. La sensación de “nosotros contra el mundo”. Y ahí… todo se torció.

DRA. VEGA:
El intento de influir en elecciones locales.

ARUN:
Sí. Querían controlar Antelope. Ganar poder político. Y cuando no parecía suficiente… se cruzó una línea.

DRA. VEGA:
El ataque biológico.

ARUN:
(Asiente, tenso)
Envenenar comida para incapacitar votantes… Eso ya no era una comunidad espiritual. Era otra cosa. Algo frío, calculado.

DRA. VEGA:
Y fue ahí cuando intervino el FBI.

ARUN:
Sí. Y todo empezó a derrumbarse. Lo que parecía invencible se volvió frágil en días.

DRA. VEGA:
Quiero tocar otro tema delicado: la vida interna. La promiscuidad.

ARUN:
Se promovía como liberación. Romper con la moral tradicional. Para algunos era genuinamente liberador… para otros, presión. Si no participabas, eras visto como reprimido.

DRA. VEGA:
¿Y los niños?

ARUN:
(Silencio largo)
Eso… es lo que más cuesta justificar. Estaban ahí. Veían todo. A veces demasiado. No había límites claros. En nombre de la “naturalidad” se ignoraba que eran… niños.

DRA. VEGA:
Ese es uno de los indicadores más serios de daño estructural: cuando se diluyen las barreras protectoras básicas.

ARUN:
Lo sé ahora. Entonces… no queríamos verlo. Era más fácil creer que todo era parte de un despertar colectivo.

DRA. VEGA:
Si tuvieras que hacer un balance hoy…

ARUN:
Diría que había luz… pero mal contenida. Ideas potentes en manos de una estructura que se volvió autoritaria. Y cuando eso pasa, incluso lo bueno se distorsiona.

DRA. VEGA:
No es una historia única. Pero sí una de las más extremas.

ARUN:
(Con una leve sonrisa triste)
Supongo que eso también pensábamos nosotros: que éramos únicos.

[Silencio. La grabadora sigue encendida unos segundos más.]

FIN


Sí, existen numerosas denuncias y testimonios sobre abusos sexuales y relaciones inapropiadas con menores en Rajneeshpuram (la comuna de Osho en Oregón) y otros ashrams del movimiento entre 1970 y 1985. Aunque en su momento el FBI investigó delitos como fraude migratorio y bioterrorismo, las acusaciones de abuso infantil fueron silenciadas u omitidas en relatos populares recientes como el documental de Netflix "Wild Wild Country".


Los puntos clave sobre estas acusaciones incluyen:

-Testimonios de supervivientes: Exmiembros que crecieron en la secta, como Sarito Carroll y Prem Sargam, han denunciado públicamente haber sufrido abusos sistemáticos desde los 6 o 7 años.

  • Cultura de "amor libre": Bajo la premisa de libertad espiritual total, se fomentaba que los menores observaran actos sexuales de adultos y fueran "guiados" sexualmente por estos al llegar a la pubertad.
  • Presión y negligencia: Los relatos describen situaciones de estupro, donde adolescentes eran presionadas para tener relaciones con hombres adultos, y casos de niñas de hasta 10 años que sufrieron tocamientos.
  • Encubrimiento institucional: Se alega que los líderes de la organización conocían estos hechos. Según testimonios, se llegó a elaborar una lista de más de 100 adultos que tenían sexo con niños, pero solo se les pidió ser "discretos" en lugar de detenerlos.
  • Nuevas investigaciones: Documentales recientes como "Children of the Cult" (2024) exponen estas historias que fueron ignoradas durante décadas.
Aunque algunos seguidores actuales de Osho rechazan estas acusaciones calificándolas de infundadas, el volumen de testimonios de antiguos residentes (sanniasins) ha crecido significativamente en los últimos años, exigiendo justicia y reconocimiento del trauma vivido.
Las respuestas de la IA pueden contener errores. Más información
  • Rajneeshpuram - Wikipedia
    She alleged that many teenagers on the ranch were pressured into sexual relationships with adults, which she characterized as stat...
    Wikipedia
  • historia de los niños esclavos sexuales en la secta de Osho
    17 oct 2024 — Por primera vez, un documental recoge el testimonio de los niños que fueron abusados sexualmente durante años en los ashram de la ...
    ABC
  • La organización OSHO está fallando a los supervivientes de ...
    26 abr 2025 — La organización OSHO está fallando a los supervivientes de abusos sexuales infantiles. Una nueva entrevista con un superviviente d...
    52:30
    Reddit·KGW News
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Ma Anand Sheela, ¿no tenía nada que decir al respecto?
Ma Anand Sheela ha mantenido una postura de negación o evasión respecto a las acusaciones de abuso infantil en la comuna. Aunque fue la mano derecha de Osho y la líder operativa de Rajneeshpuram, sus respuestas en entrevistas y documentales recientes suelen eludir la responsabilidad personal o institucional.
Sus declaraciones más relevantes sobre el tema incluyen:
  • Negación de responsabilidad: En el documental "Children of the Cult" (2024) de ITV, Sheela afirmó que si ocurrieron relaciones sexuales con menores, "fue elección de los niños". Esta declaración ha sido duramente criticada por supervivientes, ya que ignora la dinámica de poder y la incapacidad legal de los menores para consentir.
  • Enfoque en otros delitos: Durante décadas, Sheela centró su narrativa en su lealtad a Osho y en los delitos por los que fue condenada, como el ataque bioterrorista con salmonela y fraude migratorio. El tema de los abusos a menores rara vez formó parte de sus discursos públicos hasta que las víctimas comenzaron a hablar masivamente en años recientes.
  • Ausencia de arrepentimiento: En múltiples entrevistas para medios como BBC Stories o El País, ha declarado repetidamente que "no se arrepiente de nada" de su tiempo en Oregón, argumentando que todo lo que hizo fue por amor a Bhagwan (Osho) y para proteger a la comunidad.
  • Encubrimiento sistémico: Aunque ella niega haberlo facilitado, testimonios de supervivientes como Sarito Carroll sugieren que los líderes de la comuna estaban al tanto; por ejemplo, se obligaba a las menores a usar anticonceptivos (como diafragmas) sin informar a sus padres, lo que implicaba un conocimiento institucional de su actividad sexual.

La vida de los jinetes de rodeo.

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