domingo, 15 de marzo de 2026

Nostradamus.

 


Nostradamus cuyo nombre real era Michel de Nostredamenació el 14 de diciembre de 1503 en la pequeña localidad provenzal de Saint-Rémy-de-Provence, en el sur de Francia. Vivió en pleno Renacimiento europeo, una época en la que la medicina, la astrología, la religión y la filosofía natural estaban mucho más entrelazadas de lo que hoy imaginaríamos. Su fama posterior como profeta ha eclipsado a menudo una parte importante de su vida: durante décadas fue ante todo médico, boticario y autor de almanaques.

Su familia tenía raíces judías. Sus abuelos se habían convertido al cristianismo generaciones antes para evitar persecuciones, algo relativamente frecuente en la Francia de finales del siglo XV. El ambiente familiar era culto; su abuelo materno, Jean de Saint-Rémy, parece haber influido bastante en su educación temprana y le transmitió interés por las matemáticas, la astronomía y la astrología, disciplinas que en aquella época se consideraban estrechamente relacionadas.

Cuando era joven fue enviado a estudiar a la University of Avignon, pero la universidad cerró poco después debido a una epidemia de peste. La peste bubónica era entonces una amenaza recurrente en Europa y marcaría profundamente la vida de Nostradamus. Durante varios años recorrió distintas regiones de Francia como boticario itinerante, preparando remedios y ayudando a combatir brotes epidémicos. Más tarde intentó obtener un doctorado en medicina en la University of Montpellier, una de las facultades médicas más prestigiosas de Europa. Sin embargo, según documentos conservados, fue expulsado cuando se descubrió que había trabajado previamente como boticario, actividad considerada demasiado manual y poco digna para un médico universitario según las normas académicas de la época.

A pesar de ese episodio, siguió practicando la medicina. Durante varias epidemias de peste trató a enfermos con métodos que, para su tiempo, resultaban relativamente innovadores. Recomendaba higiene, ventilación de las casas, agua limpia y retirar rápidamente los cadáveres de las zonas habitadas, medidas que hoy sabemos que ayudaban a reducir contagios. También preparaba remedios herbales, entre ellos unas famosas “píldoras de rosa” hechas con escaramujo y otras plantas ricas en vitamina C. Aunque no curaban la peste —nadie podía hacerlo entonces— reflejaban una actitud más empírica que muchas prácticas médicas medievales.

Su vida personal estuvo marcada por la tragedia. Su primera esposa y sus dos hijos murieron probablemente durante un brote de peste. Tras ese golpe pasó varios años viajando por Francia e Italia. Con el tiempo volvió a establecerse, se casó de nuevo —esta vez con Anne Ponsarde— y finalmente se instaló en la ciudad provenzal de Salon-de-Provence, donde viviría el resto de su vida.

Fue allí donde comenzó la actividad que lo haría famoso. A partir de la década de 1550 empezó a publicar almanaques anuales, un género muy popular en la época que mezclaba calendario, predicciones astrológicas, consejos agrícolas y observaciones meteorológicas. Estos almanaques tuvieron un éxito enorme. Animado por esa popularidad, en 1555 publicó su obra más conocida, Les Prophéties, una colección de centenares de cuartetas —poemas de cuatro versos— agrupadas en secciones llamadas “Centurias”.

El estilo de estas profecías era deliberadamente oscuro. Nostradamus mezclaba francés antiguo con palabras latinas, griegas y provenzales, usaba anagramas y metáforas y evitaba mencionar nombres o fechas claras. En parte lo hacía por prudencia: el siglo XVI no era un momento seguro para quien afirmara ver el futuro, y el lenguaje ambiguo lo protegía de acusaciones religiosas o políticas. Pero también contribuía a que los versos pudieran interpretarse de muchas maneras.

Con el tiempo su reputación llegó a la corte francesa. La poderosa reina Catherine de' Medici se interesó por sus horóscopos y lo invitó a París. Nostradamus elaboró cartas astrales para varios miembros de la familia real y obtuvo cierta fama como consejero astrológico, aunque continuó viviendo principalmente en Salon.

Gran parte de su reputación moderna se basa en la idea de que predijo acontecimientos históricos importantes. Uno de los ejemplos más famosos es la muerte del rey Henry II of France. En 1559, durante un torneo, una lanza atravesó la visera del casco del monarca y le perforó el ojo, causándole la muerte días después. Una de las cuartetas de Nostradamus habla de un “león joven” que vence a un “león viejo” y le atraviesa el ojo en combate. Muchos interpretaron el verso como una predicción del accidente. Los escépticos señalan, sin embargo, que los torneos eran frecuentes y los accidentes también, por lo que la coincidencia puede ser más aparente que real.

Algo parecido ocurre con otros acontecimientos que se le atribuyen: el Great Fire of London, la Thirty Years' War, la French Revolution, el ascenso de Adolf Hitler o incluso los September 11 attacks. En casi todos los casos, las cuartetas son tan vagas que pueden adaptarse a muchos sucesos distintos. En el caso del 11-S, algunas de las supuestas profecías que circulan en internet ni siquiera pertenecen al texto original; fueron inventadas o modificadas después del atentado.

También se cuenta que Nostradamus predijo su propia muerte. Según una tradición posterior, la noche antes de morir dijo a su secretario que no lo encontraría vivo al amanecer. Al día siguiente fue hallado muerto junto a su cama. Sin embargo, esta historia procede de biografías escritas décadas después y no está documentada de forma segura.

Un detalle curioso de sus escritos es que en el prefacio de su obra afirmó que sus visiones se extendían hasta el año 3797. Esa fecha ha generado muchas especulaciones. Algunas personas creen que implicaría el fin del mundo, pero Nostradamus nunca dijo eso explícitamente. Lo único que afirmó es que su serie de profecías alcanzaba hasta ese año. Probablemente eligió una fecha extremadamente lejana para sugerir un horizonte profético muy amplio. Otros investigadores creen que pudo basarse en cálculos astrológicos o en ciclos históricos utilizados por algunos astrólogos del Renacimiento.

Hoy, la mayoría de los historiadores considera a Nostradamus menos como un auténtico profeta y más como una figura típica del pensamiento renacentista: un médico culto interesado en astrología, historia y simbolismo, que escribió textos deliberadamente enigmáticos. Su fama posterior se debe en gran medida a la tendencia humana a encontrar patrones y significados después de que ocurren los acontecimientos.

Aun así, su figura sigue fascinando porque combina varios mundos: la medicina de las epidemias del siglo XVI, la astrología cortesana, la literatura profética y la imaginación popular sobre el futuro. Más de cuatro siglos después de su muerte, sus versos continúan reinterpretándose cada vez que ocurre un gran acontecimiento histórico.

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