jueves, 21 de julio de 2016

Markus Rediker. Los marinos del siglo XVIII difundieron la democracia.

Hemos asumido que las grandes ideas de la Ilustración fueron concebidas por pensadores y filósofos en sus escritorios o en los salones. Lo que, según Marcus Rediker, un profesor de Histoeia del Atlántico de la Universidad de Pittsburgh, ignoramos es el papel que tuvieron gentes de a pie, como los piratas, los marineros y los esclavos de los muelles en la difusión de los nuevos conceptos.

Consideras la marina de guerra del siglo XVIII un laboratorio de ideas sociales radicales. 

La navegación tradicional a vela llegó a su máxima expresión técnica en el siglo XVIII. Los barcos de guerra fueron los precursores de las fábricas del siglo XIX, en el sentido de que un grupo de hombres tenia que trabajar en equipo y manejar una tecnología compleja. Había trabajadores especializados como los gavieros. 
Tanto los oficiales de los mercantes como los de la marina de guerra tenían que organizar esos hombres mientras preparaban un mundo con una economía global, un protocapitalismo.
Por ejemplo, la mayoría de la gente no sabe que "ir a la huelga" es un término marítimo. Si las condiciones en un barco no eran las adecuadas para los tripulantes estos podían "holgar" las velas e impedir zarpar a un barco.

Dices que los marineros fueron los que empezaron las revueltas de las colonias de Norteamérica, ¿verdad?

La Armada inglesa tenía escasez de hombres y de material. En lugar de subir los impuestos a los productores de tierra, acostumbraban a enviar grupos de hombres armados a las órdenes de un primer oficial, o incluso de un jovencísimo guardamarina, para secuestrar a los civiles o a los marineros de otros barcos mercantes y obligarlos a enrolarse en sus buques.
En las colonias americanas o en las Indias Occidentales esto provocaría con el tiempo la guerra de 1812. Los marineros empezaron hacia 1750 a ofrecer resistencia organizada a estas patrullas de leva. Querían negociar para quién trabajaban, por cuento tiempo y en qué condiciones. Los responsables de las colonias portuarias debieron presenciar los enfrentamientos en los muelles y tomaron nota de la idea. Contra el tirano que te quiere llevar porque sí, sin dar explicación, a su barco, contra el tirano que quería hacer lo mismo en tierra, había que preparar una resistencia organizada.

Uno de tus personajes favoritos es un esclavo fugitivo llamado Caesar. Háblanos de él.

César es un ejemplo de cómo se aguza el ingenio para conseguir la libertad, aunque las circunstancias sean desfavorables.
Caesar era un esclavo negro. Aparece en un pasquín por primera vez en 1759. Por lo visto escapó por mar. Aparece en los documentos por segunda vez diez años más tarde. Probablemente fue capturado y devuelto a su amo. Escapa otra vez en un barco. Trabajaba en los muelles, por lo que tenía las habilidades y los conocimientos necesarios para huir y ser útil. Mandan capturarle de nuevo. Pero esta vez ya no hay nueva información sobre él.
Lo más curioso de todo es que Caesar era cojo. Le faltaba una pierna.

¿Te apetece hablarnos ahora de los piratas?

El cine nos ha presentado a los piratas como unos brutos sanguinarios, ansiosos de botín. Es cierto que hubo auténticos sociópatas como David Nau, el Olonés. Pero es un grupo de gente que también ha sido brutalizada por los oficiales de los barcos mercantes y que se juegan la vida a diario en el mar.
Un pirata sabía que sería libre. También sabía que esa libertad le acortaría la vida. Lo conocían todo sobre como trabajar bajo una autocracia, así que optaron por un modo democrático de gobernar los barcos donde el capitán era elegido, así como el destinodel buque. Los botines y las responsabilidades eran compartidos. La bandera pirata era negra. Más tarde los anarquistas de finales del siglo XIX eligieron los colores rojo y negro - colores piratas- para diseñar sus emblemas.

PARA LEER.
Forajidos del Atlántico; marineros, piratas y tripulaciones amotinadas en la era de la vela.
Marcus Rediker.

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