domingo, 18 de septiembre de 2016

La cara oscura de los Juegos Olímpicos.

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro fueron los 31 º Juegos Olímpicos Modernos. Acudieron a la cita 10.500 atletas de 206 países. La ceremonia de apertura y el desarrollo de las diferentes competiciones costaron al Gobierno brasileño 12 billones de dólares. Pagar a las fuerzas de seguridad, tanto públicas como privadas, contó 2 billones de dólares.
Para hablar del lado oscuro de esta serie de eventos emos contactado con David Goldblatt, autor de Los juegos: una historia global de las Olimpiadas.

Sobornos, corrupción, politización del deporte... Estoy hablando de la FIFA pero tambien es una buena descripción de las actividades del Comité Olímpico Internacional, ¿no?

Sí. Es una buena descripción del COI en estos momentos. Los problemas ocurrieron entre 1992 y 2004, cuando el escándalo de los Juegos de Invierno de Salt Lake estalló. Algunas personas con intereses inmobiliarios en la zona sobornaron a miembros del COI para que adjudicasen a su ciudad los juegos de invierno de 2002. Por suerte no es la tónica común.
El problema de los Juegos Olímpicos son los propios Juegos Olímpicos. Suponen un gran desembolso económico para las ciudades donde se celebran y tienden a agudizar las diferencias entre ricos y pobres.

Vamos a los orígenes. Preséntanos al Barón de Coubertine, y su visión de los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896.

El Barón de Coubertín era un aristócrata francés, educado por los jesuítas, contemporáneo de los políticos artífices de la Tercera República francesa. Buscaba una misión con la que realizarse. Y resulta que en Estados Unidos y Gran Bretaña estaba emergiendo la idea del deporte como algo que formaba los valores del hombre. Así que decidió que esas eran las ideas que habían guiado a los atletas de los Juegos Olímpicos griegos de la antigüedad.

¿Cuanto sabemos de los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia?

Sabemos mucho. Sabemos que se celebraban cada cuatro años en el Santuario de Olimpia y que podían participar todos los hombres libres nacidos en Grecia. Olimpia era una villa donde no había instalaciones sanitarias, pero sí mosquitos a mansalva.
 Por otra parte, Coubertín insistió en que los atletas no fueran profesionales. No sabía que los de la antigua Grecia lo eran, y recibían, además de las medallas, cantidades en metálico y honores en sus polis.

Hablemos de racismo. Los primeros Juegos Olímpicos modernos estaban obsesionados por la superioridad de los pueblos nativos en algunos deporte. Háblanos de los Juegos Tribales en St Louis (1904).

Eso es fruto del colonialismo. Los colonizadores veían a los nativos cazar o cargar pesos en las colonias y se sentían en inferioridad. ¿Cómo unos señores blancos, que traían la civilización, habían conseguido ese grado de desarrollo, si el trabajo de verdad lo hacían personas que no habían logrado nuestro grado de civilización?
Así que los organizadores de los Juegos de St Louis (1904) decidieron que unos nativos compitieran con atletas blancos de las universidades.
Dos días antes de los eventos tuvieron que suspenderse las competiciones de natación interraciales porque los atletas nativos escogidos no sabían nadar. Los pigmeos de África Central se negaron a participar diciendo que una cosa era correr para cazar y otra es correr por correr, solo para entretener al público.

Háblanos de la importancia de la película OLIMPIA,  de Leni Riefenstahl y de los Juegos de 1936.

Olimpia es importante porque muestra el drama y a maravilla de unos Juegos Olímpicos a personas que solo sabían de ellos a través de las revistas ilustradas. En 1936 no había televisión, sólo noticiarios cinematográficos.

Los Juegos Olímpicos modernos tampoco destacaron en sus primeros tiempos por su respeto a la igualdad de géneros. Hasta 1968 no ss permitió a las mujeres competir en carreras de más de 200 metros.

La visión de Coubertin era totalmente la del atleta amateur masculino. Las mujeres solo podían ser el público en el estadio. En 1924 se inscribieron 100 mujeres en los juegos, principalmente confinadas en las competiciones de natación y el tenis. En 1928, en Amsterdam se permitió a la gente competir en carreras de atletismo, pero no más de 200 metros. Joan Benoit ganó la medalla de oro.
Hasta 1968 las mujeres no corieron en competiciones de larga distancia y el los Juegos de Los Ángeles (1984) se les permitió correr el maratón.

Nota: Esta entrevista ha sido adaptada.

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