sábado, 17 de septiembre de 2016

Mick Conefrey: "El K2 es una montaña que saca lo peor y lo mejor de los escaladores"

El K2 "es una montaña salvaje que intenta matarte", de acuerdo con lo que dice de ella el escalador estadounidense George Bell. Situada en lafrontera entre Pakistán y China, esta cima ha sido la cúspide de la gloria para algunos escaladores, y la tumba del orgullo y las ambiciones, si no la real, de muchísimos más. En 2008, en el peor accidente en su historia, 11 escaladores perecieron intentando escalarla.
Mick Conefrey se entrevistó con motivo de un documental para la BBC con algunos de los valientes que la coronaron. La primera vez que el K2 fue doblegado fue cuando llegaron a su cima las cordadas del italiano Ardito Desio en 1954. El libro de Conefrey, LOS FANTASMAS DEL K2: LA ÉPICA SAGA DEL PRIMER ASCENSO, procede de estas entrevistas, así como de las hemerotecas y cartas, que nos llevan a las obsesiones malsanas y los actos de heroísmo que el K2 ha inspirado.

Muchas montañas tienen nombres sonoros, como el Matterhorn o el Everest. Pero K2 suena como algo relacionado con las matemáticas. ¿Cómo consiguió ese nombre?

Era el resultado de una expedición topográfica de los británicos desde La India en 1856, dirigida por T.G. Montgomery. Los británicos estaban particularmente interesados por tener mapas de las frontera entre Cachemira y China, a causa de las rivalidades con Rusia  por el control de Asia Central. Cuando los hombres de Montgomery cartografiaron la cordillera del Karakoram, señalaron una serie de picos con la letra K. Había un K1, un K2, un K3...
Las personas locales llaman a este pico Gasherbrum  o Kanjut Sar. Pero si los escaladores siguen llamándolo K2, cuando es evidente que no es su nombre, es porque está a 75 millas del pueblo más cercano.

Las primeras personas que intentaron escalar el K2 fueron una cordada dirigida por el satanista Aleister Crowley. ¿Es cierto?

Aleister Crowley, llamado "el hombre más malvado de Inglaterra" por la prensa, es bien conocido por sus actividades ocultistas. No era un satanista, como tú dices, aunque siempre estuvo fascinado por el esoterismo y las religiones orientales.. Es famoso por su depravación, su gusto por el consumo de drogas y sus poesías.
Pero de joven fue un ardiente montañero. Estaba interesado por la escalada extrema, aquella en la que te juegas la vida. No le gustaba usar guías locales. Escalaba las cumbres más difíciles y peligrosas con su compañero Oscar Eckenstein.
La intentona Crowley- Eckenstein fue en 1902. En aquellos días nadie sabía mucho sobre la escalada de estos picos de 8000 metros. El señor Crowley creyó que sería cosa de un par de días pero lo cierto es que no pudieron medir sus fuerzas con el K2. Eckenstein, el líder de la cordada, pilló una mala infección respiratoria. Crowley tuvo un ataque de malaria y se pasó varios días sudando a causa de la fiebre en su tienda. En uno de los momentos de delirio, amenazó con su revolver a otros miembros de la expedición.

El americano Charlie Houston estuvo a punto de coronar el K2 pero tampoco pudo hacerlo. ¿Que falló?

Una aparente tontería entre nosotros que es importante en la escalada de gran altitud. Se quedó sin cerillas.
Houston había llegado al K2 en 1938 con la intención de hacer un reconocimiento, con la vista puesta en futuras expediciones. De repente descubrió una ventana de buen tiempo que le permitiría coronar la cumbre. Pero no tenía cerillas, y eso en las grandes cumbres es jugar con tu vida. Un par de cerilas es lo que te separa de poder cocinar o conseguir agua, o no. Un par de cerillas deciden si mueres de congelación, o no. Pero faltaron en 1938.
Charlie Houston volvió en 1953, pero tampoco lo consiguió. El popularizó la idea de la Fraternidad de la Cordada, donde cada uno se hace responsable de lo que les suceda a los demás. Tu dependes de tu compañero como tu compañero depende de tí.

En el caso de Houston, el K2 le inspiró una buena filosofía de trabajo en equipo, pero no fue el caso de la cordada de Fritz Wiessner, ¿verdad?

Fritz Wiessner era un brillante escalador alemán, que introdujo técnicas europeas en la escalada de las grandes cumbres del Himalaya. Pero  la expedición de 1939 sacó lo peor de su carácter.
Para empezar estaba de un pésimo humor porque los escaladores que había solicitado para su cordada no estaban disponibles. Antes de llegar al campamento base, uno de sus hombres enfermó de gravedad. Fritz se forzó a seguir y obligó a acompañarle a un grupo de novatos inexpertos. Estaba desesperado por hacer cima, y eso creó fricciones.
Casi lo consigue. Pero en su camino de descenso, con la intención de intentarlo de nuevo, se encontró con que su cordada se había amotinado. Habían desmontado las tiendas. Uno de sus compañeros, Dudley Wolfe, se empeñó en seguir. Murió en el K2, junto con tres sherpas.
Cuando volvió a los Estados Unidos, Fritz fue interrogado por las autoridades. ¿Por qué permitió la insensata iniciativa de Wolfe?¿Cómo murieron los tres sherpas? Todo esto en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, donde la nacionalidad de Wiessner, y no su mal liderazgo, fueron considerados la clave de la tragedia.

Háblanos de las mujeres que han intentado escalar el K2.

Hubo una tónica. Las mujeres que se enfrentaban a ese pico morían durante el descenso o pocos años más tarde. La primera en coronarlo fue Wanda Rutkiewitz. Fue allí en la cordada de la escaladora francesa Liliane Barrard. Esta escalaba sobre todo con su marido Maurice. Las dos murieron durante el descenso. Lo mismo le pasó a la escaladora inglesa Alison Hargreaves.
Esto creó el mito de que había una especie de maldición para las mujeres que pisaban el K2. Por supuesto, lo han escalado recientemente la española Edurne Pasaban y la alemana Gerlinde Kalterbrunner. Y siguen vivas.

Nota: Esta entrevista ha sido adaptada.

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