viernes, 20 de abril de 2018

Arantxa Echevarría presenta en Cannes "Carmen y Lola".

Arantxa Echebarría ( Bilbao, 1968) leyó en 2008 la historia de dos chicas gitanas calé que se habían casado. En la fotografía aparecían de espaldas y con nombres falsos. "Pensé que el tema de las relaciones amorosas y sexuales entre mujeres estaba superado. Pero solo  lo está entre los payos. La mujer gitana arrastra siglos de machismo a la espalda. Ser mujer, gitana y lesbiana significa dejar de existir para todo lo que a esas personas les importa y valoran".

CARMEN Y LOLA cuenta la historia de dos gitanas adolescentes. Lola estudia en el instituto, pinta grafittis de pájaros en las paredes y se prepara para accder a la Universidad. Un día ve dos mujeres besándose en la televisión y siente mariposas en el estómago. Carmen ayuda en el puesto de venta ambulante familiar. Su plan es casarse y tener cuántos más hijos mejor. Y se enamoran.

Fue un milagro encontrar dos adolescentes que quisieran exponerse a mostrar un amor lésbico en la gran pantalla. "Me puse a buscar actores gitanos pero salvo el clan de los Flores no había ninguno ni parecía que a ninguno le picase el gusanillo de la actuación": Echevarría recorrió mercadillos y sitios de roneo, el cortejo de chicos y chicas por separado, mirándose y sin hablar. "Todavía se hace en 2018 pero en los centros comerciales. También sigue existiendo la prueba del pañuelo, que muestra la virginidad de la muchacha el día de su boda.

Las actrices protagonistas son Zaira Romero y Rosy Rodriguez, de 16 y 17 años respectivamente. "Zaira no siquiera había besado a un chico y se atreve a besar a una mujer delante de una cámara. Exponiéndose. !La admiro!", explica Echevarría.

No se rodaron escenas de sexo porque eso significa destrozar las vidas de dos chicas de cara a los clanes calés con los que se relacionan. La película está rodada en la UVA (Unidad Vecinal de Absorción) de Madrid, donde se arrinconaron a muchos gitanos del extrarradio cuando se construyó la M-30.

"El equipo soportó insultos, escupitajos y el boicot de los pastores evangelistas. Tuve una conversación con uno que decía que la relación sentimental entre dos chicas era pecado. Le pregunté cómo podía ser pecado si lo que unía a estas dos chicas era el amor. Él me dijo que un hombre de 50 años se podía enamorar sinceramente de una muchacha de 15, pero aún así sería pecado. Era la misma cosa. Los pastores evangélicos son el problema más peliagudo que tiene actualmente la comunidad gitana en España", explica Echevarría.

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