La vida de Ava Gardner fue casi tan legendaria como sus películas: Hollywood clásico, romances tormentosos, alcohol, toros, mafiosos y noches interminables entre Madrid, Roma y Las Vegas. Muchas historias sobre ella están bien documentadas; otras se han agrandado con el tiempo hasta convertirse en parte del mito. Te hago un recorrido ordenado por los episodios más famosos —y más salvajes— de su biografía.
Su carrera cinematográfica: de “animal más bello del mundo” a actriz de culto
Ava Gardner nació en Carolina del Norte en 1922 y llegó a Hollywood gracias a una foto hecha por el marido de su hermana. La fichó Metro-Goldwyn-Mayer, aunque al principio apenas hablaba en pantalla porque el estudio consideraba que su acento sureño era “demasiado rural”.
Su gran salto llegó con The Killers (1946), junto a Burt Lancaster. Después vendrían títulos fundamentales como:
- Mogambo
- The Barefoot Contessa
- Show Boat
- On the Beach
- The Night of the Iguana
Nunca fue una actriz “académica” al estilo de Bette Davis o Katharine Hepburn, pero tenía una presencia magnética y una mezcla rara de sensualidad, tristeza y sarcasmo que envejeció muy bien en pantalla.
El matrimonio con Mickey Rooney: pasión breve y desastre rápido
Su primer marido fue Mickey Rooney, estrella gigantesca de la MGM en los años 40. Se casaron en 1942.
Al principio Ava estaba fascinada por él: era famoso, divertido y extremadamente popular. Pero el matrimonio se deterioró muy rápido. Rooney era conocido por sus infidelidades compulsivas y por tratar el matrimonio como una extensión de su vida de fiestas.
Gardner contó más tarde que empezó a sentirse ignorada y humillada porque él parecía más interesado en las apuestas, las juergas y otras mujeres que en ella. Las discusiones eran constantes y explosivas. El matrimonio duró poco más de un año.
Años después, Ava resumió aquella relación con una frase brutal: “Me casé enamorada de Mickey Rooney. Me divorcié de un extraño”.
Frank Sinatra: amor feroz, alcohol y violencia emocional
La gran historia sentimental de su vida fue Frank Sinatra.
Cuando empezaron su relación, Sinatra seguía casado con Nancy Sinatra Sr., y el escándalo fue monumental. La prensa convirtió a Ava en “la rompehogares” de América.
Su relación fue volcánica:
- celos mutuos,
- alcohol,
- peleas públicas,
- reconciliaciones intensas,
- separaciones continuas.
Sinatra estaba obsesionado con ella. Ava también lo amaba profundamente, pero ambos tenían temperamentos destructivos.
El famoso vaso de whiskey y Sam Giancana
Existe una anécdota muy repetida —aunque adornada según quién la cuente— en la que Ava, furiosa durante una discusión, lanzó un vaso de whiskey a la cara de Sinatra delante del mafioso Sam Giancana.
La escena encaja perfectamente con el entorno de Sinatra en Las Vegas y Chicago, donde mantenía relaciones ambiguas y socialmente conocidas con figuras de la Mafia. Según distintas versiones, Giancana quedó sorprendido por el hecho de que Ava fuera una de las pocas personas capaces de humillar públicamente a Sinatra sin miedo.
No está claro cuánto hay de literal y cuánto de leyenda, pero el episodio aparece repetido en varias biografías sobre ambos.
Los celos con Lana Turner y el episodio de la ducha vaginal
Otra historia célebre involucra a Lana Turner.
Ava sospechaba continuamente de las aventuras de Sinatra. En una ocasión, según relatos biográficos y testimonios indirectos, hubo una discusión monumental relacionada con Turner. La versión más difundida sostiene que Ava encontró indicios de la presencia de Lana en la casa y montó una escena de celos devastadora.
La historia de la “ducha vaginal” forma parte del folclore hollywoodense más escabroso: supuestamente Ava descubrió un dispositivo de higiene femenina que no era suyo y lo utilizó como prueba de que otra mujer había estado allí. Algunas versiones añaden que lo lanzó o lo mostró agresivamente durante la pelea.
Es imposible verificar todos los detalles porque estas historias fueron transmitidas durante décadas por periodistas de espectáculos y memorias de terceros, pero ilustran bien el nivel de toxicidad emocional de la relación.
La paliza de George C. Scott
George C. Scott mantuvo una relación tormentosa con Ava durante el rodaje de The Bible: In the Beginning....
Diversas biografías sostienen que Scott llegó a agredir físicamente a Gardner durante una pelea especialmente violenta en Londres. Ava era famosa por resistirse a adoptar el papel de víctima y minimizaba muchas agresiones sufridas, algo bastante común en aquella época entre estrellas sometidas a enorme presión mediática.
La relación terminó mal y dejó muy tocada emocionalmente a Gardner.
Madrid franquista: whisky, flamenco y noches infinitas
Ava adoraba España, especialmente Madrid. Llegó en los años 50 y terminó convirtiéndose casi en un mito urbano del franquismo.
Frecuentaba:
- tablaos flamencos,
- fiestas gitanas,
- toreros,
- aristócratas,
- artistas,
- juerguistas profesionales.
Mientras el régimen de Francisco Franco intentaba proyectar una imagen moralista y católica, Ava representaba exactamente lo contrario: libertad sexual, alcohol y desorden.
Vivió en un piso de la calle Doctor Arce, donde las fiestas eran tan escandalosas que los vecinos llamaban continuamente a la policía.
Entre sus amistades y amantes españoles destacó el torero Luis Miguel Dominguín.
El toro que casi la mata
Hay una anécdota muy conocida en ambientes taurinos según la cual Ava llegó a meterse demasiado cerca del ruedo o de un toro en una finca/bravada relacionada con Dominguín. El animal embistió peligrosamente y la rápida intervención de miembros de la cuadrilla evitó una tragedia.
Como muchas historias de Ava en España, los detalles exactos cambian según la fuente, pero sí está bien documentado que ella frecuentaba ambientes taurinos reales y asumía riesgos temerarios bajo los efectos del alcohol y la euforia.
Howard Hughes: espionaje, control y paranoia
Howard Hughes estuvo obsesionado con Ava durante años.
Hughes tenía fama de controlador, celoso y paranoico. Intentó conquistarla con regalos, dinero y promesas profesionales, pero Ava nunca aceptó convertirse en “propiedad” de nadie.
La discusión en el aeródromo forma parte de esa dinámica. Según distintas biografías, Ava explotó contra Hughes acusándolo de vigilarla, seguirla y creer que podía comprarla como hacía con otras actrices.
Ella le gritó algo cercano a:
“No puedes comprarme”.
Esa frase resume bastante bien toda la personalidad de Ava Gardner.
El mito final
Ava Gardner terminó sus días en Londres, enferma y bastante sola, pero convertida en una leyenda absoluta del Hollywood clásico.
Ni santa ni víctima perfecta, ni simplemente “femme fatale”: fue una mujer con enorme carisma, inteligencia instintiva y una voluntad feroz de vivir a su manera, aunque eso a veces significara destruirse un poco por el camino.
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