martes, 12 de mayo de 2026

Las líneas de Nazca.




 Las Líneas de Nazca comenzaron a ser estudiadas de manera sistemática en 1926 por el arqueólogo peruano Toribio Mejía Xesspe, quien observó desde las colinas del desierto enormes trazos y figuras grabadas sobre la superficie pedregosa de la pampa de Nazca. Aunque los habitantes de la región conocían desde hacía siglos algunas de estas marcas, fue Mejía Xesspe quien comprendió que formaban parte de un complejo conjunto ceremonial y arqueológico. Él propuso que muchas de las líneas eran caminos rituales utilizados en ceremonias religiosas.

Durante la década de 1930, el desarrollo de la aviación permitió apreciar las figuras desde el aire y el mundo comenzó a conocer la magnitud del fenómeno. Poco después, el investigador estadounidense Paul Kosok inició trabajos de campo y planteó una de las teorías más famosas: las líneas podrían constituir un gigantesco calendario astronómico. Kosok observó que algunas líneas parecían alinearse con la puesta del sol durante el solsticio de invierno y llegó a describir Nazca como “el libro astronómico más grande del mundo”.

La persona que dedicó prácticamente toda su vida al estudio y conservación de Nazca fue la matemática y arqueóloga alemana María Reiche. Llegó a Perú en los años treinta y comenzó a colaborar con Kosok en 1941. Tras la marcha del investigador estadounidense, Reiche continuó sola durante décadas cartografiando, limpiando y midiendo los geoglifos bajo el intenso sol del desierto. Su trabajo fue decisivo para evitar la destrucción de muchas figuras y para convertir Nazca en un símbolo mundial del patrimonio arqueológico.

Reiche defendió con firmeza la hipótesis astronómica. Pensaba que ciertas líneas y figuras servían para marcar posiciones del Sol, la Luna y determinadas estrellas en fechas importantes para la agricultura. En una región extremadamente árida, donde la lluvia era escasa y la supervivencia dependía del conocimiento de los ciclos naturales, la observación del cielo tenía un valor religioso y práctico enorme. Sin embargo, con el tiempo muchos arqueólogos consideraron que la explicación puramente astronómica era insuficiente para entender la totalidad del complejo.

Las investigaciones más recientes tienden a interpretar los geoglifos como espacios ceremoniales vinculados al agua, la fertilidad y las peregrinaciones rituales. Algunas líneas parecen conducir hacia antiguos centros ceremoniales como Cahuachi, uno de los principales lugares sagrados de la cultura nazca. Los investigadores creen que las comunidades recorrían esos trazados durante ceremonias destinadas a invocar lluvias y asegurar buenas cosechas en medio del desierto.

En 2024, un equipo de investigadores de la Universidad de Yamagata de Japón y IBM logró un avance extraordinario gracias al uso de inteligencia artificial. Mediante sistemas capaces de analizar enormes cantidades de imágenes aéreas y satelitales, identificaron 303 nuevos geoglifos en apenas unos meses, casi duplicando el número de figuras conocidas hasta entonces. La IA detectó patrones difíciles de distinguir para el ojo humano, especialmente figuras erosionadas o de bajo contraste con el terreno. Después, arqueólogos verificaron los hallazgos sobre el terreno.

Estos nuevos descubrimientos reforzaron la idea de que los geoglifos cumplían funciones ceremoniales y sociales más complejas de lo que se pensaba. Muchos de los dibujos recién identificados son más pequeños y muestran figuras humanas, animales domésticos y escenas rituales. Los investigadores creen que algunos servían como señales en rutas de peregrinación o como espacios simbólicos asociados a rituales religiosos.

Entre las figuras más famosas de Nazca aparecen animales de enormes dimensiones: el colibrí, el mono, la araña, el cóndor, la ballena, el perro y el pelícano. También existen figuras antropomorfas, como el llamado “astronauta”, un personaje humanoide trazado sobre una ladera que ha alimentado numerosas especulaciones populares. Además de los seres vivos, abundan las líneas rectas, trapecios, espirales y formas geométricas que se extienden por kilómetros sobre el desierto

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