lunes, 18 de mayo de 2026

Persecución de brujas en pleno siglo XXI. (II)

 

La persecución de brujas en la actualidad: África y Arabia Saudí

Aunque suele verse como un fenómeno “medieval”, las acusaciones de brujería siguen existiendo hoy. En muchos lugares son una realidad social contemporánea ligada a:

  • pobreza,
  • crisis sanitarias,
  • conflictos familiares,
  • cambios económicos,
  • y tensiones culturales.

Aquí el enfoque etnográfico es clave: no se trata simplemente de “superstición”, sino de sistemas culturales complejos donde la brujería funciona como explicación social del infortunio.


África: la brujería como lenguaje del conflicto social

En varios países africanos las acusaciones de brujería siguen provocando:

  • expulsiones,
  • linchamientos,
  • asesinatos,
  • y desplazamientos comunitarios.

Especialmente en:

  • Ghana,
  • Nigeria,
  • Tanzania,
  • República Democrática del Congo,
  • Sudáfrica,
  • Angola.

Dimensión etnográfica

Muchos antropólogos explican que la brujería:

  • ayuda a interpretar desgracias difíciles,
  • personaliza la mala suerte,
  • y canaliza tensiones sociales.

Por ejemplo:

  • una muerte inesperada,
  • infertilidad,
  • desempleo,
  • o enfermedad,
    pueden atribuirse a una acción espiritual maligna.

La acusación suele dirigirse contra personas vulnerables:

  • ancianas,
  • viudas,
  • niños,
  • personas con discapacidad,
  • o individuos marginales.

Los “campos de brujas” en Ghana

En Ghana han existido poblados-refugio para mujeres acusadas de brujería. Muchas huyen tras amenazas o agresiones.

Desde fuera pueden parecer simples espacios de exclusión, pero etnográficamente son más ambiguos:

  • funcionan también como redes de supervivencia,
  • protección mutua,
  • y reorganización social femenina.

Niños acusados de brujería

En partes de Nigeria o Congo algunos menores son acusados de provocar:

  • enfermedades,
  • ruina económica,
  • o muertes familiares.

A veces intervienen:

  • iglesias pentecostales extremas,
  • exorcismos,
  • o economías religiosas basadas en liberar “espíritus malignos”.

Esto suele intensificarse en contextos urbanos precarios donde las estructuras familiares tradicionales se han debilitado.




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Arabia Saudí: brujería y control religioso

En Arabia Saudí la brujería (sihr) ha sido considerada delito bajo interpretaciones rigoristas de la ley islámica.

¿Qué se considera brujería?

Las acusaciones pueden incluir:

  • amuletos,
  • adivinación,
  • astrología,
  • invocaciones espirituales,
  • o rituales populares.

En algunos casos hubo condenas severas e incluso ejecuciones en décadas recientes.

Dimensión antropológica

Aquí la cuestión no es solo religiosa:
la acusación de brujería también funciona como mecanismo de:

  • control moral,
  • vigilancia social,
  • y delimitación de prácticas religiosas legítimas.

Muchos rituales populares —especialmente ligados a mujeres, curanderismo o religiosidad informal— quedan bajo sospecha.

Modernidad y persistencia

Lo interesante etnográficamente es que estas creencias coexisten con:

  • urbanización avanzada,
  • tecnología,
  • redes sociales,
  • y estados modernos.

La modernización no elimina automáticamente las cosmologías mágicas; muchas veces las transforma.


Una idea clave: la brujería habla más de la sociedad que de la magia

Históricamente, las persecuciones por brujería suelen aparecer cuando una sociedad atraviesa:

  • ansiedad colectiva,
  • crisis económicas,
  • cambios culturales,
  • o conflictos de poder.

Las “brujas” terminan convirtiéndose en:

  • chivos expiatorios,
  • figuras de transgresión,
  • o símbolos del miedo social.

Por eso Salem, Zugarramurdi o las persecuciones actuales son tan distintos entre sí… y al mismo tiempo tan parecidos.

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