Pérez Reverte tuvo el honor de ser reportero del Diario Pueblo entre 1973 y su cierre en 1984. Estas fotografías se tomaron con cámaras de larga exposición, entra balas, explosiones, estertores de agonía y órdenes de avance o retirada.
Antes de la llegada de las cámaras digitales, en las que el propio combatiente puede ser su propio corresponsal y colgar en Internet su visión descarnada de la guerra, Reverte tenía que ganarse el respeto de los soldados, comer su mismo rancho, escuchar sus chistes subidos de tono y sus supuestas proezas con las mujeres y compartir el sufrimiento y peaje que brinda la guerra a todos los que se le acercan, aunque sea con un pasaje de regreso y unas relativas garantías de que no lo perderán todo si un bando u otro gana. Pero el riesgo siempre estará allí.
He escogido sus fotografías del conflicto de Eritrea para celebrar la publicación del libro de memorias ENVIADO ESPECIAL del autor. Espero que no se enfade conmigo por apropiarme de algo tan íntimo como su mirada.
La ciudad ha caído en mano de la guerrilla rebelde y los últimos defensores enemigos son cazados como ratas. Los dos soldados eritreos estaban registrando los bolsillos del soldado gubernamental que acaban de matar para apoderarse del dinero y de los cigarrillos. Uno vio de lejos a Reverte con sus cámaras Nikon y le hicieron señas para que les hiciera una fotografía tras haber cazado a la presa más peligrosa del mundo: el ser humano.
Los niños son los soldados perfectos porque no tienen miedo de casi nada, se les puede convencer de lo que sea y son mas crueles e imprevisibles que los adultos. Algunos asimilan que matar prisioneros de guerra o civiles desarmados es parte de una gamberrada, de un juego divertido, donde no perciben jamás la posibilidad de perder la vida.
El primer y único atraco a un banco en que tomó parte Pérez Reverte. Éste estaba es Etiopía. Los guerrilleros eritreos acaban de matar a los vigilantes del banco, les han quitado el dinero y las botas a los cadáveres y dentro de unos minutos abrirán la caja fuerte con explosivos y se repartirán el dinero como botín de guerra con el comprar munición, armas y víveres para seguir combatiendo.



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