Rango: animales sedientos, fronteras áridas y guerras por el agua en el Oeste americano
En 2011, el periodista de NPR Marc Silver publicó un artículo que utilizaba la película de animación Rango como punto de partida para hablar de un problema muy real: cómo sobreviven los animales del suroeste de Estados Unidos en uno de los entornos más secos de Norteamérica. La película, dirigida por Gore Verbinski, presenta una ciudad del desierto llamada Dirt cuyos habitantes sufren una crisis de agua. Aunque el argumento está construido como una parodia del western clásico, Silver señalaba que muchos de sus personajes están inspirados en especies auténticas del desierto y que la obsesión de la trama por el agua tiene raíces históricas y ecológicas muy reales.
El reparto animal de Rango y sus equivalentes reales
La película está poblada por reptiles, roedores, aves y anfibios propios de los desiertos de Arizona, Nuevo México, California y Nevada. Sin embargo, los animales de Rango viven como seres humanos: visten ropa, administran bancos, montan guardia y participan en intrigas políticas.
En la naturaleza, la situación es muy distinta:
- Las serpientes de cascabel pasan gran parte del día refugiadas del calor y cazan pequeños mamíferos durante las horas más frescas.
- Las tortugas del desierto pueden permanecer meses sin beber directamente gracias al agua almacenada en sus tejidos.
- Los llamados ratones canguro obtienen casi toda la humedad que necesitan de semillas y vegetación seca, pudiendo vivir sin beber agua líquida durante largos periodos.
- Correcaminos, lagartos y anfibios dependen de una combinación de comportamiento adaptativo, refugios subterráneos y lluvias ocasionales para sobrevivir.
La película exagera la dependencia de una única fuente de agua porque necesita un conflicto dramático, pero refleja correctamente una realidad ecológica: en el desierto, el acceso al agua determina quién vive, dónde vive y durante cuánto tiempo puede hacerlo.
El agua como protagonista invisible
En Rango, la ciudad de Dirt entra en crisis cuando desaparece el suministro de agua. Los habitantes la almacenan en recipientes y la utilizan como si fuera una moneda.
Aunque caricaturesca, la idea no resulta descabellada. El agua ha sido históricamente el recurso más valioso del suroeste estadounidense. La expansión agrícola, ganadera y urbana dependió de pozos, acequias, embalses y, más tarde, de gigantescas obras hidráulicas conectadas al río Colorado.
Hoy la región continúa enfrentándose a una escasez creciente. Las principales reservas del sistema del Colorado han alcanzado niveles históricamente bajos debido a décadas de sequía y al aumento de las temperaturas. Millones de personas, explotaciones agrícolas y ecosistemas dependen de un recurso cada vez más limitado.
Lo que Rango toma del auténtico Salvaje Oeste
La trama central de Rango recuerda a conflictos reales del siglo XIX.
Durante la colonización del Oeste, el control del agua era tan importante como la posesión de la tierra. En zonas áridas, quien dominaba un manantial, un río o una acequia controlaba la agricultura, el ganado y, en muchos casos, la supervivencia de comunidades enteras.
Las disputas más frecuentes giraban en torno a:
- Derechos de riego para cultivos.
- Acceso del ganado a abrevaderos.
- Construcción de canales y presas.
- Control político de las fuentes de agua.
- Especulación con tierras irrigables.
La película transforma estos conflictos en una conspiración encabezada por el alcalde de Dirt, que restringe artificialmente el agua para aumentar su poder. Aunque el argumento es ficticio, refleja una preocupación histórica auténtica: la concentración del control de recursos escasos en manos de unas pocas personas.
Ganado, agricultura y el verdadero conflicto del agua
Una de las ironías del Oeste moderno es que la competencia por el agua no se produce principalmente entre personas y fauna silvestre, sino entre diferentes usos humanos.
La agricultura consume la mayor parte del agua disponible en la cuenca del río Colorado, muy por encima del consumo urbano. La reducción de caudales ha obligado a algunos agricultores a abandonar parcelas, modificar cultivos o buscar variedades adaptadas al desierto.
Este fenómeno recuerda indirectamente a los conflictos representados en los westerns clásicos: ganaderos, agricultores y autoridades locales luchando por recursos limitados.
¿Cómo afecta esto a la fauna real?
Cuando disminuye el agua disponible, los efectos alcanzan rápidamente a los ecosistemas.
En los desiertos del suroeste, la reducción de caudales, la extracción de aguas subterráneas y las sequías prolongadas afectan a peces endémicos, anfibios, aves y pequeños mamíferos. Algunos hábitats dependen de manantiales o cursos de agua extremadamente frágiles.
Paradójicamente, muchas especies del desierto están extraordinariamente adaptadas a la escasez. El problema surge cuando la actividad humana reduce incluso esos mínimos recursos de los que dependen. La desaparición de humedales, la bajada de acuíferos o la alteración de los ciclos de lluvia pueden romper equilibrios ecológicos que han tardado miles de años en formarse.
Una fábula cómica con una base sorprendentemente real
Marc Silver destacaba que Rango funciona en dos niveles. Por un lado es una sátira del western, llena de humor y referencias cinematográficas. Por otro, es una historia sobre la escasez de agua en una región donde ese recurso ha determinado la historia humana y natural desde mucho antes de la llegada de los colonos.
La ciudad ficticia de Dirt nunca existió, pero los problemas que la atormentan sí. Desde los antiguos enfrentamientos por pozos y acequias hasta la actual crisis del río Colorado, el agua sigue siendo el recurso estratégico del suroeste estadounidense. La diferencia es que, mientras los animales de Rango organizan bancos y alcaldías para protegerla, sus equivalentes reales sobreviven mediante adaptaciones biológicas extraordinarias, esperando la próxima lluvia en uno de los paisajes más secos del continente.
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