Si te refieres a A League of Their Own —la película que en España se llamó Ellas dan el golpe—, tiene una mezcla muy curiosa de ficción, personajes compuestos y hechos históricos reales. Y precisamente por eso sigue funcionando tan bien: parece una comedia ligera sobre béisbol, pero debajo hay un pedazo bastante serio de historia de las mujeres en el deporte.
La película salió en 1992, dirigida por Penny Marshall y protagonizada por Geena Davis, Tom Hanks, Lori Petty, Madonna y Rosie O'Donnell. La idea nació porque Penny Marshall vio un documental de 1987 sobre la liga femenina profesional de béisbol y alucinó al descubrir que había existido de verdad.
La historia ocurre en 1943, en plena World War II. Con muchísimos jugadores hombres en el frente, los dueños de equipos temían que el béisbol profesional perdiera público y dinero. Ahí entra la auténtica All-American Girls Professional Baseball League, creada por Philip K. Wrigley —sí, el de los chicles Wrigley y dueño de los Cubs—.
La liga existió de verdad entre 1943 y 1954. Y era una mezcla rarísima entre softball y béisbol clásico: bases más cortas, pelota distinta, pero con robos de base y juego competitivo muy serio. Lo fuerte es que a las jugadoras las obligaban a llevar falda incluso deslizándose por tierra, lo que provocaba heridas brutales llamadas “strawberries”. Además tenían clases de “feminidad” y etiqueta porque la organización quería vender una imagen muy concreta de “mujeres atléticas pero femeninas”. La película exagera algunas cosas para hacerlas más divertidas, pero esa presión social era completamente real.
La mayoría de personajes son inventados o mezclas de varias jugadoras reales, pero el personaje de Dottie Hinson sí está claramente inspirado en una estrella auténtica: Dorothy Kamenshek, conocida como “Kammie”. Era una bestia jugando. Tan buena que incluso algunos equipos masculinos profesionales llegaron a fijarse en ella. En la realidad no era catcher como en la película, sino primera base y outfielder, pero su dominio ofensivo y su aura de superestrella están muy trasladados al personaje de Dottie.
También hay gente que ve rasgos de otras jugadoras reales en Dottie, como Mary Baker o Dottie Green, sobre todo por la personalidad y el rol de liderazgo. Pero Kamenshek suele considerarse la inspiración principal.
Kit Keller, la hermana competitiva y explosiva, no corresponde a una sola jugadora real. Más bien representa a muchas chicas jóvenes que llegaron a la liga con hambre de escapar de pueblos pequeños y de la sombra de otras personas más talentosas o más reconocidas. Ese conflicto entre hermanas funciona casi como el corazón emocional de la película.
Mae Mordabito, el personaje de Madonna, está inspirado en varias jugadoras conocidas por su personalidad descarada y carisma. Y Marla Hooch probablemente sea el comentario más evidente sobre cómo la liga discriminaba por apariencia física: si eras excelente jugando pero no encajabas en el estándar de belleza de los años 40, te hacían sentir que “molestabas” al espectáculo. Eso también tenía bastante de verdad.
Y luego está Jimmy Dugan. El entrenador cínico, borracho, sarcástico y aparentemente acabado que interpreta Tom Hanks. Ese personaje está inspirado sobre todo en Jimmie Foxx, una leyenda real del béisbol que terminó entrenando en la liga femenina cuando su carrera estaba ya en decadencia.
Foxx había sido una superestrella gigantesca en los años 30, pero llegó muy deteriorado física y emocionalmente al final de su carrera. La película exagera muchísimo el alcoholismo y el tono cómico, claro, pero la idea del exídolo venido a menos obligado a entrenar mujeres “porque nadie se toma la liga en serio” viene bastante de ahí. Lo interesante es que Jimmy Dugan empieza viendo a las jugadoras como una broma y acaba respetándolas de verdad. Ese arco resume también lo que le pasó a mucha gente en la vida real con la liga femenina.
Otra cosa muy guapa es que varias jugadoras reales de la liga aparecen al final de la película, en las escenas ambientadas en el Hall of Fame. Había unas 60 exjugadoras participando como extras durante el rodaje.
Y la frase más famosa de la peli, la de “There’s no crying in baseball!”, acabó convirtiéndose en una de las citas más míticas de cualquier película deportiva. Lo gracioso es que mucha gente recuerda la comedia y las frases, pero la película ayudó muchísimo a rescatar del olvido a la liga femenina real. Antes de eso, muchísima gente ni sabía que había existido.
De hecho, todavía hoy siguen saliendo noticias y homenajes a aquellas jugadoras. Hace poco murió Betsy Jochum, una de las últimas supervivientes de la temporada inaugural de 1943, y muchos medios volvieron a hablar de cómo la película ayudó a preservar la memoria de aquella generación.
Para ver:
Curiosidades sobre esta película y sobre las mujeres que forjaron la leyenda:
No hay comentarios:
Publicar un comentario