Dedicado a mi mentor en el mundo de la escritura creativa, Juan Carlos Salaberri, crítico literario de El Correo.
Lucien Rubemprè es un escritor provinciano que, como tantos otros antes y después que él, va a intentar probar suerte en París, la capital. Como se tiene que ganar la vida empieza a trabajar como crítico literario en un periódico liberal durante el periodo de la Restauración borbónica (1815-1832). El periódico de Lucien es liberal pero soporta a duras penas las acometidas de las autoridades y de los censores monárquicos.
Lucién aprende pronto que su editor y mecenas, interpretado por Gerard Depardieu, se vende al mejor postor, al editor que pague más por críticas literarias o teatrales positivas. Es un hombre analfabeto pero con el poder de sacar del fango a un joven poeta, da igual lo buenos o malos que sean sus versos, o hundir la carrera de una actriz que empieza. Todo sin abrir un libro o comprar una entrada de teatro.
Balzac escribió esta novela con conocimiento de causa de que ningún francés de su época tenía dinero o tiempo material suficientes para convertirse el lectores omnívoros y con un gusto propio, por lo que recurrían a ciegas a los críticos. Que podían actuar en sus textos con desinterés o con muchísimo interés por recomendar o desautorizar algo.
Es como los canales de You Tube. Hay miles de influencers. ¿Entienden todos de lo que hablan o lo recomiendan porque son los cheques de las empresas que los patrocinan los que mandan? ¿Cuántos prestamos atención a lo que se nos dice y tenemos el bagaje de formarmos nuestro propio criterio entre el murmullo de un montón de voces que te imploran que les prestes atención con medios más o menos legítimos?
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