miércoles, 20 de abril de 2022

El Ballet de la ciudad de Kiev ensaya en el exilio.

 (Adaptación de un artículo publicado en National Geographic News el 17 de marzo de 2022)



París, Francia. Para poder ensayar con ciertas garantías unas bailarinas de bellet necesitan espacios, tranquilidad, disciplina y rigor. Hay que repetir una vez tras otras los pliès, los relevès y jetès, que han permanecido estables cientos de siglos.

Pero hoy el ensayo del Ballet de la ciudad de Kiev se ha hecho en una habitación demasiado pequeña, abarrotada de periodistas y fotógrafos de prensa. No hay suficiente barra para todas las bailarinas y algunas usan los respaldos de los sillones junto a un piano como tal. Los bailarines saltaban por el suelo en pequeños grupos, una actividad no exentas de incidentes. El salto de un bailarín masculino fue demasiado largo para la anchura de la sala de ensayos y terminó fuera. Otro cayó en el suelo sobre sus pies y se hzo daño en los tobillos.

Ekaterina Kozlova nos dice que su troupe estába en París para hacer una gira con una adaptación destinada al público infantil del Cascanueces desde el  23 de febrero. Al día siguiente, el presidente ruso Vladimir Putin lanzó sus tropas acorazadas y su infantería a través de la frontera ucraniana y declaró la guerra. Los   bailarines de ballet viven alojados en el Theâtre de Chatelet desde entonces y no saben cuándo regresarán a casa.

"Esto nos ha pillado desprevenidos", se lamenta Kozlova. "La Compañía solo ha traído suficiente material para los espectáculos programados en la gira. No tenemos música, no tenemos vídeos, documentos. Todo lo que teníamos se ha quedado en Kiev. Hemos dicho adiós a todo el patrimonio cultural de nuestra compañía"


"La cultura ucraniana y su aniquilamiento es un objetivo en la estrategia de guerra rusa" explica Sebastián Majstorovic, quien gestiona con dos colegas SAVING UKRAINIAN CULTURAL HERITAGE (SUCHO), un grupo de 1.200 profesionales especializados en conservación del patrimonio que están ratando de salvar los aschivos digitales y bases de datos de todas las instituciones y museos del país. Por ejemplo se lamentan de la destrucción del Museo de Historia local Ivanskiv, y de los daños en el monasterio histórico de Sviatokirks.


La mayor parte de los bailarinesde ballet de Ciudad de Kiev tienen entre 18 y 22 años. Todos están pendientes del teléfono móvil, especialmente los que tienen familiares en zonas de guerra como Mariúpol. Solo hablan ruso y ucraniano, algunos chapurrean en inglés y el francés que conocen es el técnico utilizado en su profesión artística. Otros bailarines se han quedado retenidos en la República Checa.

Ksenia Litnvyvenko, de 19 años, acaba de llegar a París hace dos días. Su madre y su hermano se han quedado en un campamento de refugiados de Polonia. No suele ir de gira con la compañía pero cuatro de sus compañeras de promoción artística, con las que se ha formado, están en París y ha solicitado unirse a los ensayos del grupo. "Mi principal manera de expresarme es el ballet. Puedo expresar con mi cuerpo lo que le está sucediendo a mi país", dice.

Las autoridades parisinas están tratando de proporcionar lugares donde vivir y ensayar a profesionales del mundo escénico como los actores de teatro y los bailarines que protagonizan este reportaje. Dicen que pronto podrán ensayar en el Teatro de la Ópera de París. La Compañía ha recibido donaciones de leotardos para los chicos y calentadores para las chicas. La gira proseguirá tal y como se ha proyectado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Richard Bass y la masificación del Everest.

  1) ¿Quién fue Richard Bass en el Everest? Richard Bass fue un millonario texano que empezó a escalar relativamente tarde y en 1985 alcan...