La Yakuza ha sembrado el terror en Japón casi con total impunidad. Pero algo ha cambiado. El cabecilla del grupo más violento ha sido condenado a muerte. El periodista Jake Adelstein, que lleva 20 años investigando a estos sociópatas perfectamente funcionales,describió en XL SEMANAL cómo opera esta mafia, que puede tener los días contados.
Este grupo ha estado detrás de acciones espectculares como el ataque a una fábrica de Toyota o el incendio de la residencia de Shizo Abe, antes de que fuera nombrado primer ministro de Japón. (Según se cree, Abe no pagó lo acordado por difundir calumnias contra un rival político).
Nomura asumió el mando de la Kudo-Kai en 2000, es decir, se convirtió en Oyabun. La organización ha organizado 114 agresiones desde entonces. La Yakuza jamás atracará un banco sino que los desvalija recurriendo al chantaje y la estafa. En los noventa, 100 miembros de la Inagawa-Kai se plantaron delante de una sucursal bancaria. Cada uno portaba un gato y una moneda de un yen. Dentro del edificio retorcieron las colas de los felinos, organizando un pandemonium de cuidado al tiempo que abría una cuenta tras otra con un saldo de un solo yen. No pararon hasta que consiguieron que el director autorizara un c´redito para una empresa respaldada por la Yakuza. Se jactan de poder extorsionar a un banco sin quebrantar las leyes de Japón ni recurrir a la violencia. Pero la Kudo Kai es una excepción.
Adelstein ha tratado y es amigo, a su pesar, por exigencias de la profesión, de varios jefes y cargos importantes de la Yakuza. Dice que son unos sociópatas profundos y que lo mejor es no tener contacto con ellos en absoluto.
Uno de los amigos del crimen organizado de Adelstein lo invitó a su apartamento en 2008. Allí estuvo consumiendo metanafetamina. La reunión terminó con una pelea en la que Adelstein sufrió una patada en la cabeza y un puntapié en la columna vertebral. El periodista rompió al joven oyabun una rodilla y le pateó la laringe. A día actual el Yakuza tiene problemas con la voz y Adelstein sufre dolores de espalda. Los dos hombres siguen siendo amigos y no hablan de aquel día para nada.
La Yakuza no es una sociedad secreta ni se esconde. De hecho la policía japonesa sabe en todo momento dónde está cada uno de sus miembros, lo que no quita para que sea una organización ilegal. El nombre de Yakuza alude a una mano perdedora de un juego de naipes similar al Black Jack.
La Policía detuvo a Nomura en septiembre de 2014. El tribunal lo declaró culpable del asesinato del director de una cooperativa pesquera que se había negado a compartir parte de su negocio. También había cargos por disparar el plena calle a un dentista al que apuñalaron en la pierna y el estómago después. Y a una enfermera de 45 años le clavaron un cuchillo en la cabeza. la sanitaria habría atendido a Nomura durante una depilación brasileña y una operación de alargamiento de pene.
Tras la Segunda Guerra Mundial la Policía se vio desbordada por las organizaciones ilegales radicadas en el país y dirigidas por correanos y chinos, que se vengaban a través de sus acciones y rapiñas de la ocupación japonesa en sus países. Los ocupantes estadoundidenses no veían con buenos ojos que se les reprimiera de forma oficial, por lo que la Yakuza, que había estado dirigida desde el siglo XIX por descendientes de samurais de bajo rango, se hizo cargo de ellos a cambio de impunidad ante sus propios negocios ilegales.
Todo varón adulto puede alistarse en la Yakuza y ascender a lo más alto de la organización por méritos propios. Si te lo "currabas", respetabas a tus superiores, cumplías penas de cárcel cuando tocaba y te mantenías en tu sitio, podías prosperar al amparo de la organización. Al menos eso sucedía durante la Segunda mitad del siglo XX,porque los jóvenes deL siglo XXI no encuentran alicientes en la organización. La media de edad de los yakuza actuales es de 50 años y la tendencia es la de retirarse mientras puedan.
Una de las razones por la que Nomura ha sido cuestionado dentro de la propia Yakuza es que no sigue las normas y ha superado más de una línea roja."No deben atacar a un miembro de la policía, aunque esté jubilado. Este hombre habló mal de Nomura, alguien le fue con el cuento, y sobrevino una paliza. Pierde los estribos con facilidad y no mide las consecuencas"", dice el profesor Hirosue, especialista en sociología criminal.
Nomura (1946) es hijo de un campesino que se enriqueció en el mercado inmobiliario. Desde pequeño iba armado con un palo a manera de boken, o espada de madera, con el que despachaba a golpes a chicos mayores. Los demás niños lo llamaban Nomura, el del palo, aunque no de forma que él pudiese oírlos.
En la adolescencia empezó a robar coches y acabó en un reformatorio. A los 20 años dirigía un casino. Nomura hacía préstamos ilegales a los jugadores que volvían a él con intereses cuando estos perdían la cantidad en sus mesas. Por esas fechas el Oyabun de la Kudo-Kai le hizo una oferta. Se convertía en Yakuza o le arruinaban el negocio y la cara. Nomura aceptó.
A diferencia del Oyabun que lo reclutó, Nomura no le hacía ascos a la violencia gratuita. En eso se parece al temido oyabun de la Yanaguchi-Yumi, que llegó a ser accionista de Japan Airlines.
Era conocido porque sus matones le hacían una genuflexión cuando baja las escaleras de su mansión, unos guardaespaldas lo acompañaban a los campos de golf durante el día y a los karaokes por la noche, y sufragaba los vicios cinsumistas de sus esposa actual, de su ex esposas, de sus amantes y de sus numerosos hijos, legítimos e ilegítimos, sin cambiar el gesto.
Cuando el magistrado leyó la sentencia de muerte, dicen que Nomura grito:"Yo pedía un juicio justo. Lo que hace es injusto. Se acordará de este error toda su vida". El letrado lleva escolta policial desde entonces.

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