En los años 1990 las películas de Batman eran más coloristas, más de comis para preadolescente. Las películas estaban basadas en lo bizarro de los villanos y en la chica que saldría con Bruce Wayne. Reeves parece haberse inspirado en el Gotham de JOKER, como una ciudad al borde del colapso, donde hace falta un vigilante multimillonario para animar a los vecinos y aún así eso no podría ser suficiente. El tema de la corrupción generalizada, de no saber quién tiene el control de todo, es muy de 2022. Al fin y al cabo en las películas de Tim Burton a la ciudad de Gotham no le pasaba nada. Solo era el escenario donde pasaban las aventuras de Batman.
Los villanos tienen un aspecto más realista. El Pingüino es el lugarteniente de un mafioso, Carmine Falcone, y dirige un club nocturno. La Mujer Gato, que no es una villana, es camarera y busca el paradero de su compañera de piso, con dramáticos resultados.
Por lo que respecta al Enigma da el pego de un desequilibrado que se ha criado con muy pocas oportunidades, obsesionado de vengarse de todos y de todo. Su inquina hacia Batman tiene que ver con una trama en la que supuestamente el padre del vigilante nocturno enmascarado ordena la muerte del padre del Enigma y él acaba en un orfanato. Es lo que tiene la alienación, que crea monstruos, y las personas que no estamos alienadas protestamos, porque no leímos la letra pequeña del prospecto de nuestra sociedad.
"Es fácil ser huérfano cuando viven en la Torre Wayne y tienes todos los recursos de tu padre. Si vives en un orfanato con goteras y ratas, donde los bebés mueren cada año, las cosas cambian".
ENIGMA.
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