Los beagles son mucho más que perros de compañía. Gracias a un olfato extraordinariamente sensible —capaz de detectar concentraciones de olor de apenas unas pocas partes por billón en condiciones ideales— y a su gran motivación por trabajar a cambio de recompensas, se han convertido en una de las razas favoritas para tareas de detección.
¿Por qué se usan beagles?
Aunque muchas personas asocian los perros detectores con razas como el Pastor Alemán o el Labrador Retriever, los beagles tienen varias ventajas:
- Poseen un olfato excepcional, propio de los sabuesos.
- Son pequeños, por lo que pueden inspeccionar equipajes y espacios reducidos con facilidad.
- Su aspecto resulta menos intimidante para los viajeros.
- Aprenden muy bien mediante entrenamiento basado en recompensas.
Por estas razones forman parte de la llamada "Beagle Brigade", un programa del United States Department of Agriculture destinado principalmente a impedir la entrada de productos agrícolas que puedan introducir plagas o enfermedades.
Detección de fruta infectada por parásitos y plagas
Una de sus misiones más importantes consiste en localizar:
- frutas frescas,
- verduras,
- carnes,
- semillas,
- productos vegetales no declarados.
El objetivo no es encontrar el parásito en sí, sino detectar el alimento que podría transportar insectos, larvas, hongos o enfermedades capaces de dañar la agricultura de un país. Un simple mango o una naranja infestados pueden introducir moscas de la fruta u otras plagas devastadoras.
Explosivos
Los beagles también pueden entrenarse para detectar:
- TNT,
- RDX,
- PETN,
- dinamita,
- pólvoras y otros compuestos explosivos.
Sin embargo, muchas unidades policiales prefieren perros algo mayores, ya que en aeropuertos y estaciones a menudo deben recorrer largas cintas transportadoras o grandes áreas de búsqueda. Aun así, existen beagles especializados en esta tarea.
Drogas
Su capacidad olfativa también permite identificar:
- cocaína,
- heroína,
- metanfetamina,
- cannabis,
- MDMA,
- otras sustancias ilícitas.
El entrenamiento consiste en asociar el olor objetivo con una recompensa, sin que el perro tenga contacto directo con la droga.
El famoso caso de las 5.000 sanguijuelas
Uno de los hallazgos más curiosos ocurrió en el Aeropuerto Internacional Toronto Pearson.
Un beagle de inspección detectó el equipaje de un pasajero procedente de Rusia. Cuando los agentes lo abrieron encontraron aproximadamente 5.000 sanguijuelas vivas, distribuidas en cientos de pequeños recipientes.
Las sanguijuelas medicinales tienen un elevado valor comercial porque se utilizan en microcirugía y cirugía reconstructiva para favorecer la circulación sanguínea. Las autoridades investigaron el caso como una posible importación ilegal. El descubrimiento se hizo público en 2019, aunque la incautación ocurrió en octubre de 2018.
Otros descubrimientos sorprendentes
Los beagles de aduanas han encontrado, entre otras cosas:
- enormes cantidades de frutas tropicales ocultas en maletas;
- carnes y embutidos prohibidos;
- plantas con riesgo fitosanitario;
- semillas exóticas;
- productos animales sin declarar;
- incluso grandes cargamentos de khat, una planta estimulante cuyo transporte está restringido en varios países.
¿Qué tan bueno es su olfato?
Un beagle posee alrededor de 220 millones de receptores olfativos, frente a unos 5–6 millones en los seres humanos. Además, una parte mucho mayor de su cerebro está dedicada al procesamiento de olores. Esa combinación les permite distinguir mezclas de aromas extremadamente complejas y seguir rastros que para nosotros son completamente imperceptibles.
En resumen, los beagles no solo son excelentes perros de compañía: son auténticos especialistas en detección biológica. Su trabajo protege la agricultura, ayuda a interceptar drogas y explosivos y, en ocasiones, da lugar a hallazgos tan insólitos como el famoso cargamento de miles de sanguijuelas.

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