Ficha técnica
- Título original: Der Baader Meinhof Komplex
- Director: Uli Edel
- Año: 2008
- País: Germany
- Guion: Bernd Eichinger
- Basada en el libro de Stefan Aust
- Duración: 150 minutos
- Reparto principal:
- Martina Gedeck (Ulrike Meinhof)
- Moritz Bleibtreu (Andreas Baader)
- Johanna Wokalek (Gudrun Ensslin)
- Bruno Ganz
El contexto histórico
Para entender la película hay que situarse en la Alemania Occidental de finales de los años sesenta.
Muchos jóvenes alemanes sentían que la generación de sus padres nunca había rendido cuentas plenamente por el nazismo. Además, la guerra de Vietnam, el capitalismo occidental y la influencia estadounidense provocaban una fuerte contestación estudiantil.
De ese ambiente surgió la organización terrorista de extrema izquierda conocida como la Red Army Faction, también llamada "grupo Baader-Meinhof".
Sus líderes principales fueron:
- Andreas Baader
- Ulrike Meinhof
- Gudrun Ensslin
La RAF defendía que el Estado alemán era una continuación encubierta de estructuras fascistas y que sólo la lucha armada podía desencadenar una revolución.
Entre 1970 y finales de los setenta cometió:
- atentados con bombas,
- secuestros,
- asesinatos,
- robos de bancos.
La organización causó decenas de muertos y marcó profundamente la política alemana durante lo que se llamó el "Otoño Alemán" de 1977.
Argumento de la película
La película sigue la evolución de la RAF desde las protestas estudiantiles hasta el terrorismo abierto.
Comienza con la radicalización de Ulrike Meinhof, una periodista de izquierdas inicialmente comprometida con el activismo intelectual.
A medida que la violencia política aumenta, Meinhof se une a Baader y Ensslin y participa en la creación de la organización armada.
La narración avanza a través de:
- entrenamientos guerrilleros en Oriente Medio,
- atentados en Alemania Occidental,
- persecuciones policiales,
- encarcelamientos,
- secuestros y asesinatos.
Finalmente culmina con la crisis de 1977 y las muertes de los principales dirigentes en la prisión de Stammheim.
Lo que mejor hace la película
Muchos historiadores y periodistas alemanes destacaron tres virtudes.
1. La escala histórica
La película consigue condensar casi una década de terrorismo político en un relato relativamente comprensible.
2. Evita convertir a la RAF en héroes
Aunque los protagonistas son carismáticos, la película muestra con crudeza cómo la violencia revolucionaria termina convirtiéndose en una espiral de fanatismo.
3. Recreación histórica
Vestuario, coches, escenarios, material de archivo y ambiente político están reconstruidos con enorme detalle.
Los principales agujeros o debilidades del guion
Aquí es donde aparecieron muchas críticas.
La psicología queda comprimida
El principal problema es que la película cubre demasiados acontecimientos.
El espectador ve qué hacen los personajes, pero a veces no entiende completamente por qué cambian.
La transformación de Ulrike Meinhof es el ejemplo más citado.
Pasar de periodista prestigiosa a militante clandestina era uno de los fenómenos más fascinantes de la historia alemana moderna, pero algunos críticos consideraron que el film no dedica suficiente tiempo a explorar esa evolución.
Exceso de acontecimientos
La película funciona casi como una cronología ilustrada.
Para quien no conozca previamente la historia alemana puede resultar difícil distinguir:
- líderes,
- facciones,
- generaciones de la RAF,
- acontecimientos clave.
Poca atención a las víctimas
Algunos comentaristas señalaron que el relato se centra tanto en los terroristas que las víctimas quedan relativamente desdibujadas.
¿Qué le interesaba a Marc Silver?
Aunque no dispongo del texto completo de The Projectionist, sí conocemos bastante bien el enfoque que Silver utilizaba cuando comentaba las nominadas extranjeras.
Silver tendía a valorar películas que ayudaban a comprender fenómenos históricos complejos sin simplificarlos en términos morales absolutos.
Es probable que destacara:
La radicalización
Uno de los temas centrales de la película es cómo personas educadas, inteligentes e idealistas llegan a justificar el asesinato político.
Ese proceso de radicalización era mucho más interesante para Silver que la mera acción terrorista.
El fracaso de la violencia revolucionaria
La película muestra que los miembros de la RAF empiezan creyendo que representan una liberación política.
Sin embargo, terminan aislados socialmente y atrapados en una lógica donde la violencia se convierte en un fin en sí misma.
El valor histórico
Silver solía apreciar el cine que permitía entender realidades nacionales poco conocidas por el público estadounidense.
La RAF era un fenómeno central en la historia contemporánea alemana, pero relativamente desconocido fuera de Europa.
La conclusión que probablemente extrajo Silver
Si reconstruimos su forma habitual de analizar estas candidatas, la idea principal sería algo así:
The Baader Meinhof Complex no trata únicamente del terrorismo alemán; trata del modo en que una causa política legítima puede degenerar en una ideología que termina justificando cualquier acto de violencia.
Ésa era precisamente la pregunta que hacía interesante la película para un observador como Silver: no cómo funciona una organización terrorista, sino cómo personas aparentemente normales llegan a convencerse de que matar es una forma aceptable de hacer política.
Comparada con otras nominadas de aquel año, The Baader Meinhof Complex era probablemente la más explícitamente política, la más histórica y la que exigía al espectador más conocimiento previo para captar todos sus matices.
Tu observación coincide con una de las críticas más frecuentes que se hicieron a The Baader Meinhof Complex en Alemania.
El Andreas Baader que aparece en la película está retratado casi como un adicto a la adrenalina: impulsivo, narcisista, amante de los coches rápidos, poco dado a la reflexión teórica y con una tendencia constante a ponerse en peligro. Muchos espectadores salen con la impresión de que Baader era el miembro intelectualmente más limitado del núcleo fundador.
Ahora bien, eso no es únicamente una licencia cinematográfica. Los testimonios históricos sobre el verdadero Andreas Baader describen a alguien bastante distinto de la imagen clásica del revolucionario marxista intelectual.
Baader no era un gran teórico. A diferencia de Ulrike Meinhof, que era una periodista reconocida y articulista política, o de Gudrun Ensslin, que poseía una sólida formación universitaria, Baader destacaba más por su carisma personal, su capacidad de liderazgo informal y su disposición a la acción directa.
De hecho, varios historiadores han señalado una paradoja interesante: la RAF fue en gran medida una organización cuyo discurso ideológico fue elaborado por personas como Meinhof, mientras que el magnetismo personal y la cultura de la acción giraban alrededor de Baader.
Respecto a la conducción temeraria, la película enfatiza un rasgo que aparece repetidamente en las biografías: Baader tenía una fascinación casi obsesiva por los coches robados, la velocidad y el desafío abierto a la autoridad. Desde un punto de vista estrictamente conspirativo, muchas de sus conductas eran absurdas. Un revolucionario clandestino disciplinado intenta pasar desapercibido; Baader parecía disfrutar siendo visible.
Por eso algunos historiadores interpretan que la película plantea, quizá sin decirlo explícitamente, una tensión interna de la RAF:
- Meinhof representa la ideología.
- Ensslin representa la convicción moral radical.
- Baader representa la acción y la rebeldía casi instintiva.
Y ahí entra tu comparación con Ulrike Meinhof.
La frase que mencionas —la idea de que quemar un coche es vandalismo pero quemar cientos sería un acto político— refleja una lógica revolucionaria bastante coherente dentro de ciertos movimientos de extrema izquierda de los años sesenta y setenta. No significa que el razonamiento sea correcto, sino que tiene una estructura intelectual reconocible: la violencia deja de evaluarse por el acto en sí y pasa a evaluarse por su finalidad política.
Meinhof resulta más inquietante precisamente porque parece más racional.
Baader puede parecer un delincuente temerario.
Meinhof obliga a preguntarse cómo una intelectual brillante llega a justificar moralmente la violencia. Muchos estudios sobre la RAF consideran que ése es el verdadero misterio histórico del grupo. Nadie se sorprendió demasiado de que Baader terminara atracado bancos o enfrentándose a la policía. Lo sorprendente fue que una periodista respetada, con carrera, prestigio y reconocimiento público, decidiera abandonar todo eso para entrar en la clandestinidad armada.
Curiosamente, una crítica recurrente a la película es que dedica mucho tiempo a mostrar el temperamento explosivo de Baader y no suficiente a explicar el proceso mental de Meinhof. Por eso algunos historiadores y críticos alemanes consideran que el personaje más interesante acaba siendo el menos desarrollado. La película explica bien cómo actúa Baader; explica menos convincentemente por qué Meinhof termina siguiéndolo.
En ese sentido, tu reacción es bastante común: muchos espectadores recuerdan a Baader como un fanático inmaduro y salen preguntándose por qué personas tan inteligentes como Meinhof o Ensslin llegaron a considerar que valía la pena seguirlo. Esa pregunta sigue siendo una de las claves para entender la historia real de la RAF.
Para ver:

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