La Momia X y el fantasma de Nefertiti: el intento de identificar a la gran reina perdida
Durante décadas, la arqueología egipcia ha perseguido uno de sus mayores enigmas: ¿dónde está Nefertiti?. La esposa principal del faraón Akhenatón desapareció de los registros históricos hacia el final del turbulento período de Amarna, y su tumba nunca ha sido identificada con certeza. A comienzos del siglo XXI, una hipótesis acaparó titulares en todo el mundo: una momia anónima conocida como la Momia X —también llamada posteriormente "la Dama Joven" o Younger Lady— podía ser la legendaria reina.
Aquella identificación, defendida por la egiptóloga británica Joann Fletcher, desencadenó una intensa polémica científica.
El descubrimiento que reabrió el misterio
La momia había sido encontrada mucho antes, en 1898, por Victor Loret en la tumba KV35, perteneciente a Amenhotep II.
En una cámara lateral aparecieron tres cuerpos:
- una anciana (identificada posteriormente como Tiye);
- un joven príncipe;
- una mujer adulta sin identificar, bautizada simplemente como la Dama Joven.
Durante casi un siglo nadie supo quién era.
La hipótesis de 2003 (gestada entre 2001 y 2002)
Aunque muchos recuerdan el anuncio como ocurrido en 2001 o 2002, la presentación pública llegó en 2003, tras varios años de estudio.
Joann Fletcher encabezó un equipo financiado por Discovery Channel. Basándose en estudios anatómicos y en la iconografía del período de Amarna, propuso que la Dama Joven podía ser Nefertiti.
Sus principales argumentos eran:
- la cabeza aparecía completamente afeitada, algo habitual entre la realeza femenina del período;
- existía una doble perforación en el lóbulo de una oreja, rasgo observado en algunas representaciones de Nefertiti;
- la postura del brazo podía corresponder a un enterramiento real;
- se encontró cerca una peluca de estilo amarniense;
- la edad estimada parecía compatible con la reina.
El anuncio tuvo enorme repercusión mediática. Por primera vez parecía existir una candidata tangible para uno de los mayores misterios del antiguo Egipto.
La respuesta de la comunidad científica
El entusiasmo duró poco.
El entonces secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, Zahi Hawass, rechazó públicamente la identificación.
Las críticas fueron numerosas:
- las perforaciones en las orejas eran frecuentes y no exclusivas de Nefertiti;
- la posición del brazo podía deberse a alteraciones posteriores de la momia;
- no existía ninguna inscripción identificativa;
- varios argumentos se consideraban demasiado especulativos.
El Consejo incluso suspendió temporalmente la autorización de Fletcher para trabajar en Egipto por haber hecho pública la identificación antes de que las autoridades aceptaran sus conclusiones.
El ADN cambia la historia
La situación cambió radicalmente en 2010.
Un amplio estudio genético dirigido por Zahi Hawass analizó varias momias reales.
Los resultados indicaron que la Dama Joven era:
- hija de Amenhotep III;
- hija también de Tiye;
- hermana de Akhenatón;
- madre de Tutankamón.
Aquí apareció el principal problema.
Hasta donde alcanza la documentación histórica, Nefertiti no era hija de Amenhotep III y Tiye. Por tanto, la evidencia genética hace muy improbable que la Dama Joven sea Nefertiti.
Hoy la mayoría de especialistas considera que se trata de una princesa real aún sin identificar, posiblemente una hermana de Akhenatón cuyo nombre no conocemos con certeza.
Lo que realmente sabemos sobre Nefertiti
Paradójicamente, una de las mujeres más famosas del mundo antiguo sigue siendo una de las peor conocidas.
Su nombre
"Nefertiti" significa aproximadamente:
«La bella ha llegado».
No sabemos con seguridad dónde nació.
Algunas teorías la consideran hija del cortesano Ay, futuro faraón; otras sostienen que pertenecía a otra rama de la familia real. Ninguna hipótesis ha podido demostrarse.
Su matrimonio con Akhenatón
Lo que sí sabemos con bastante seguridad es que:
- fue la Gran Esposa Real de Akhenatón;
- el matrimonio comenzó probablemente antes de que él ascendiera al trono;
- juntos impulsaron la revolución religiosa centrada en el dios Atón;
- fundaron la nueva capital de Amarna (Akhetatón).
Los relieves muestran una relación extraordinariamente cercana.
A diferencia de épocas anteriores, Akhenatón y Nefertiti aparecen:
- besándose;
- abrazando a sus hijas;
- jugando con ellas;
- realizando juntos ceremonias religiosas.
Esta representación familiar resulta muy poco habitual en el arte faraónico.
¿Fue corregente?
Aquí comienza nuevamente el debate.
Muchos egiptólogos creen que, durante los últimos años del reinado, Nefertiti recibió poderes casi equivalentes a los del faraón.
Algunos incluso sostienen que reinó brevemente bajo el nombre de Neferneferuatón o que pudo identificarse con el misterioso soberano Smenkhkare.
Sin embargo, las pruebas son insuficientes para afirmarlo con certeza.
Sus hijas
Está bien documentado que tuvo al menos seis hijas con Akhenatón:
- Meritatón
- Meketatón
- Ankhesenpaatón (Ankhesenamón)
- Neferneferuatón Tasherit
- Neferneferura
- Setepenra
La tercera, Ankhesenpaatón, acabaría casándose con Tutankamón tras la restauración del antiguo culto.
¿Qué ocurrió con ella?
Es el gran misterio.
Las posibilidades principales son:
- murió durante el reinado de Akhenatón;
- sobrevivió y gobernó como corregente;
- adoptó otro nombre real;
- fue enterrada en Amarna y su momia nunca ha sido encontrada;
- fue trasladada posteriormente al Valle de los Reyes.
Ninguna de estas hipótesis ha podido confirmarse.
Lo que puede afirmarse con seguridad
Los historiadores consideran hoy firmemente establecido que:
- Nefertiti existió y fue la principal esposa de Akhenatón.
- Desempeñó un papel político y religioso excepcionalmente importante.
- Participó activamente en la reforma religiosa de Amarna.
- Fue madre de seis princesas conocidas.
- Su tumba permanece sin identificar.
- No existe actualmente ninguna momia cuya identidad como Nefertiti pueda considerarse demostrada.
En consecuencia, la identificación de la Dama Joven como Nefertiti, propuesta por Joann Fletcher a comienzos de la década de 2000, constituye hoy un episodio muy interesante de la historia de la investigación arqueológica, pero la mayor parte de la comunidad científica la considera muy improbable a la luz de las pruebas genéticas disponibles.
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