miércoles, 8 de diciembre de 2010

Gentlemen y científicos.


Hubo una época en que a los caballeros de la incipiente clase burguesa, lo que más les interesaba era reunirse en los clubs, donde fumaban sus cigarrillos y discutían si las manifacturas de algodón inglesas eran superiores a las del Sur de los Estados Unidos. O hablar de las últimas exploraciones en Africa.


Muchos de los grandes científicos de los siglos XVII, XVIII, Y XIX se dedicaron a sus investigaciones porque era un hobby divertido, y al fin y al cabo, la fortuna familiar era de ellos. Nadie mejor para decidir en qué se empleaba. Los gobiernos del siglo XVII no subvencionaban las instituciones de naturalistas, astrónomos o matemáticos, por lo que el saber y el progreso de la Humanidad estaba en manos de los distinguidos miembros de los clubs.


La Royal Society de Londres fue fundada durante la Restauración británica, en 1660 concretamente, por un grupo de caballeros que se reunían una o dos veces a la semana para discutir acerca de filosofía, matemáticas y anatomía. Uno de sus fundadores, Christopher Wren, hijo del diacono de los reyes de Inglaterra, reconstruyó la Catedral de San Pablo, en Londres. Robert Boyle (1627-1691) enunció la ley Boyle- Mariotte sobre el volumen de los gases. A los 15 años había emprendido un viaje por toda Europa y, tras su regreso, dos años después, descubrió con placer que había heredado el señorío de Stalbridge y varias haciendas en Irlanda.


Durante el siglo de las Luces, los gobiernos, animados por cierto positivismo científico, fundaron colegios médicos militares, ofrecieron premios por la fabricación de instrumentos de navegación marítima más aficaces, jardines botánicos. De este modo se elige a Cook, un capitán de la Armada hecho a sí mismo, y no precisamente un aristócrata, para que viaje a Haití, para observar el tránsito de Venus, en compañía del genio intelectual de la expedición: el botánico, astrónomo y antropólogo Joseph Banks 81743-1820).


"El perfil mayoritario de los científicos del Siglo de las Luces ya no es el de un excéntrico aristócrata sino el de un burgués acomodado y trabajador que busca en la ciencia el modo de escalar socialmente, vedado por otros medios", me explica Elena Ausejo, profesora de Historia de la Ciencia de la Universidad de Zaragoza".


Pero los aristócratas como Cavendish (1731-181o), descubren el gas hidrógeno. Por su parte, Goldsworthy Gurney (1793-1875) fabrica los primeros vehículos a vapor, antecesores de los actuales automóviles.


James Hutton (1726-1797) era un geólogo y vulcanólogo, autor de la teoría del uniformismo, según la cual los procesos geológicos que actuaron en el pasado son los mismos que actúan en el presente. Hutton era médico, pero dejó su profesión cuando heredó la finca familiar. Con los dividendos y beneficios de sus propiedades, se dedicó al desarrollo de sus teorías.


Entre los científicos españoles de este periodo, se pueden citar a Antonio José Cavanilles (1745-1804), clerigo y preceptor de los principes del Infantado, estuvo en contacto con científicos de toda Europa y fue precursor de la idea del aprovachamiento sostenible de los recussos naturales. Sus últimos cuatro años de vida, fue director del Jardín Botánico de Madrid


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