viernes, 3 de junio de 2011

Arqueología en el Amazonas.

Durante el siglo XVI Orellana fue el primero que recorrió la cuenca del Amazonas desde lo que los españoles llamaban el río Marañón. Lo hizo contra las órdenes de sus superior, que simplemente le había encomendado que saliese a por víveres. Los españoles no estaban adaptados al bosque lluvioso, "el infierno verde", como comenzaron a llamarlo, por lo que pasaban por delante de potenciales fuentes de comida sin verlas.


Carvajal, el fraile que acompañó en esta polémica expedición a Orellana, dijo que el Amazonas estaba por esa época bastante poblado. Cada pocas horas se encontraban con un poblado. Los nativos podían ser amistoso u hostiles, pero nunca había espacio para la monotonía. A su regreso a España, el conquistador se vió envuelto en problemas con otros íderes expedicionarios y los papeles de Fray Carvajal se traspapelaron convenientemente.
Cuando el científico francés La Condamine recorrió el Amazonas en el siglo XVIII no vio nada de todo esto, por lo que consideró que Fray Carvajal sencillamente había mentido. Todavía no se sabía el efecto que los virus de las poblaciones de campesinos y ganaderos tenían sobre los pueblos de cazadores y recolectores. ¿Qué estoy diciendo? Ni siquiera se conocían los virus y las bacterias.


Los satélites desmienten la teoría de principios del siglo XX que afirma que la selva no puede albergar estructuras sociales "civilizadas". Los satélites que orbitan a 250 kilómetros de la superficie terrestre han captado unos extraños círculos y otras figuras geométricas. Unas 200 de estas estructuras.


Uno de los sitios ha sido datado en el año 1283, aunque otros pueden datas del año 200 o 300, nos explica Denise Schaan, un antropólogo de la Universidad Federal de Pará, en Belem, Brasil.


¿Qué son estas estructuras?Las teorías de los escasos arqueólogos que exploran el Amazonas hablan de edicifios fortificados, viviendas o centros ceremoniales. Por el momento no es posible decantarse por una de estas tres opciones.


Posiblemente, las comunidades precolombinas del Amazonas sufrieron los naturales cambios sociales y la misma estructura cambió de función a lo largo del tiempo.


Estos sorprendentes sitios combaten la idea extendida de que los escasos habitantes del Amazonas se hallaban en los valles aluviales, mientras que evitaban las tierras altas, donde no hallaban caza ni plantas alimenticias. Que no las hallaran los europeos no significa que los nativos de Colombia, Perú y Brasil no estuvieran adaptados a ese medio.



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