miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Por qué la civilización pascuense llegó al colapso?

En la playa de Anakena siete moais, unas estatuas antropomorfas, están de espaldas al océano Pacífico y vigilan los 164 metros cuadrados de su reino insular, situado a 3500 kilómetros al oeste de América del Sur y a 2000 kilómetros de la isla Pitcairn. Tras la llegada de los colonos comandados por el sabio líder Hoto Matua, la isla permaneció aislada durante siglos. Todos los recursos de la isla se destinaron a la construcción de moais,, que miden entre 1 y 10 metros de altura y pueden superar las 80 toneladas de peso.
Cuando los navegantes holandeses llegaron a la isla en 1722, sólo quedaban 111 nativos. Los marinos se merevillaron ante el hecho de que se hubieran construido con herramientas líticas procedentes de una sola cantera los impresionantes moais.
No hay notocoas que se trasladara ningún moay después de la llegada de los europeos. De todos maneras, no habrían tenido medios para trasladarlos a su lugar definitivo. La isla carece de grandes superficies de arbolado maderable. Pen en los años 80, el biogeógrafo John Flenley dijo que la isla había estado poblada por un denso bosque antes de la llegada de los colonos de las islas Marquesas, hacia el siglo IX d C.
Según Jared Diamond, los marquesianos fieron los protagonistas de un "ecocidio" no intencionado. La isla de Pascua era seca, remota y fría, por lo que recibía poco aporte biológico de las otras masas continentales. Los pascuenses talaron los bosques para obtener madera y terrenos cultivables. Antes de que los holandeses saltasen a escena, los pascuenses estaban sumidos en una guerra civil y practicaban el canibalismo.
El alzamiento de los moais empeoró las cosas. Los jefes tribales exigieron consolidar el poder con moais más grandes que los de sus rivales, y eso exigía más madera y roturar más campos para alimantar más subditos. Si no, el dios Maka Make no estaría contento.
Hunt y Lipo, otros arqueólogos tienen otra versión de lo que sucedió. éta exime de culpabilidad a los pascuenses. En los catamaranes de los colonos marquesianos llegaron ratas. Estas desembarcaron por su cuenta, y se dedicaron a comerse los huevos de las aves polinizadoras, con la correspondiente consecuencia. Cada vez crecieron menos árboles.
"Los pascuenses eran unos genios de la agricultura sostenible. De otro modo habrían abandonado la isla. Molían piedras volcánicas para mantener los cultivos fertilizados y levantaban unos muros de piedra llamados manavay para hacer frante a los estragos del viento sobre los sembrados", dice Lipo.

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