lunes, 4 de marzo de 2013

Un tesoro celtíbero en el zurrón.

La Guardia Civil se incauta de 4000 piezas robadas por un jubilado. El expoliador actuaba con un detector de metales en yacimientos de Zaragoza y Soria.

Parecía un viejecito inofensivo, con toda la apariencia de ser incapaz de romper un plato. Ricardo G., vecino de Aranda de Moncayo, de 60 años de edad, recogedor de trufas, tenía una desmedida afición por pasearse por los yacimientos celtíberos con un detectos de metales. A tanto llegó su afición que se ha convertido en el mayor expoliador de los últimos 20 años.
Solía viajar a Soria para pasearse con el detector de marras por los yacimientos de Arátikos, Tiermes, y por el campo de ruinas de la legendaria Numancia.
La Policía del Patrimonio y el Seprona jamás hubieran llamado a la puerta de Ricardo de no ser por la aparición de un casco de bronce de expectácular valor fechado por radiocarbono entre los siglos IV y II a de C. Esta portentosa pieza acabó en las manos del empresario y gran coleccionista Axel Guttmann. Un museo arqueológico de Maguncia informó a los organismos de protección del Patrimonio internacionales que el misterioso proveedor iba a subastar otros tres cascos celtibéricos en buenas condiciones. Nada que ver con los cascos en precario estado de conservación de los museos españoles.
La Unidad de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil localizó el lugar del expolio, en una trocha de Aragón. En casa de Ricardo G. se encontraron 4000 piezas. El 90 por ciento porecía del yacimiento arqueológico de Arátikos. El resto provienen de Tiermes, en el término de Montejo de Tiermes y los alrededores de Numancia, en Garray.
 Las autoridades alemanas hablaron de subastas ilegales de material celtibérico pero tanto el Gobierno de Aragón como el Ministerio de Cultura español tenían, por lo visto, cosas mejores que hacer que reclamar por vía diplomática.
Los restos son un muestrario de artefactos que evocan el mundo de esos fieros querreros que ridiculizaron a Roma y fueron los mejores mercenarios del ejército de Ánibal. Hay pectorales, fíbulas, puntas de flecha, hojas de espada, exvotos, joyas y algunos restos de cerámica.

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